Las doce puertas de Zaragoza

Desde época romana, Zaragoza ha sido una ciudad estratégica debido a su localización, por ello y para protegerla de asaltos y ataques, los romanos decidieron amurallarla. Los límites de la muralla se fueron ampliando y moviendo y Zaragoza llegó a tener 12 puertas que ponían límite y protegían la ciudad. ¿Te animas a descubrirlas? Sólo una queda en pie…

En la ciudad romana de Caesaraugusta había 4 puertas situadas en los extremos del Cardo y el Decumano, una en cada punto cardinal.

  • La Puerta del Ángel, situada al norte, era la entrada principal a la ciudad. Estaba situada en Paseo de Echegaray y Caballero, entre el Palacio Arzobispal y La Lonja. Se llamaba así porque la coronaba una escultura del ángel custodio, obra de Gil Morlanes. Se levantó en 1.492 con motivo de la llegada de los reyes Católicos y se derribó en 1.821.
  • La Puerta Cinegia se situaba en la entrada sur de la ciudad romana. Se encontraba entre la calle Mártires y la plaza España. En 1492, como ocurrió con la puerta de Ángel, se remodeló para la visita de los Reyes Católicos y durante la guerra de la Independencia sufrió graves daños, por lo que en 1809 se derribó lo que quedaba de ella.
  • La Puerta de Toledo , una de las puertas más imponentes, era el límite oeste de la ciudad romana. Estaba situada en la calle Manifestación, justo antes de llegar al Mercado Central, conectaba con el camino que llevaba directamente al Palacio de la Aljafería y era por donde entraban los cortejos reales. Allí se instaló la cárcel de Manifestados y las cárceles reales que se trasladaron desde la Puerta Cinegia. En 1.842 se aprobó su demolición pero una pintura en la fachada de un edifico entre las calles Manifestación y Salduba, sirve de recuerdo de esta puerta.
  • La Puerta de Valencia era el límite por el este. En principio fue la Porta Romana, la puerta más importante de la ciudad porque marcaba el camino para ir y volver a Roma, capital del Imperio. Una pintura en la fachada de una casa junto a la Iglesia de La Magdalena recuerda cómo era, tras su derribo en 1867.

Además de estas 4 puertas, otras 8 se levantaron en la ciudad ¡Descubre sus nombres, su emplazamiento y su historia!

  • Por la Puerta de San Ildefonso entró Alfonso I El Batallador para reconquistar la ciudad de Zaragoza. Situada justo al lado del torreón de la Zuda, también se le denominó postigo del Mercado, puerta Imperial o puerta de la Tripería, porque en sus alrededores se vendían los restos de un matadero cercano.
  • La Puerta de Sancho abría la ciudad de Zaragoza a las huertas situadas en La Almozara y era conocida por ser la puerta por la que salían los desterrados de la ciudad. En ella se libró una de las batallas del primer Sitio de Zaragoza.
  • La Puerta del Portillo, junto a la iglesia de Nuestra Señora del Portillo, era la salida más cercana y directa hacia el Palacio de la Aljafería. Fue testigo de la gran resistencia de la ciudad frente a los franceses durante los Sitios y donde Agustina de Aragón disparó el cañón.
  • Hubo 3 Puertas de Santa Engracia, emplazadas en los alrededores de la Basílica de Santa Engracia y la Plaza de Aragón, y frente a la última se construyó la Facultad de Medicina y Ciencias – Paraninfo.
  • La Puerta del Duque de la Victoria estaba situada junto a la iglesia de San Miguel de los Navarros y se abrió con la inauguración de la línea de ferrocarril Madrid-Zaragoza en mayo de 1856 para conmemorar la visita del general Espartero a la ciudad. Podemos ver cómo era gracias al mural pintado en una fachada de la calle Reconquista que da a la plaza San Miguel.
  • La Puerta Quemada, nombre que viene de los carboneros que se reunían junto a ella haciendo hogueras y cuyo humo teñía de negro la puerta, por la que se accedía al barrio judío hasta el siglo XV, se situaba entre la calle Asalto y la calle Heroísmo.
  • Zaragoza también tuvo su Puerta del Sol, conocida popularmente como La Portaza, y ubicada al final del actual Coso Bajo. Su nombre viene de la decoración en relieve de un sol labrado en piedra negra caliza de Calatorao que además servía de reloj.
  • Y por último la Puerta del Carmen es la única que queda en pie, a pesar de los bombardeos que sufrió por parte de los franceses durante la guerra de la Independencia, y durante el asalto carlista del 5 de marzo de 1.838.

Un buen plan puede ser… Disfrutar de un paseo por la ciudad, recorriendo las calles en busca de los murales que dan buena cuenta de su existencia.

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