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Casa Solans

Sede provisional del Secretariado del Agua de la ONU

En el número 60 de la avenida Cataluña de Zaragoza se levanta un precioso edificio que fue construido a principios del siglo XX por el arquitecto Miguel Ángel Navarro. Gerencia de Urbanismo acaba de concluir las minuciosas obras de rehabilitación que recuperan definitivamente para la ciudad la memoria y el esplendor de esta casa que perteneció a la familia del industrial harinero Juan Solans. En 2006 se ha completado la urbanización del exterior para completar la recuperación de este valioso edificio modernista que albergará la sede provisional del Secretariado del Agua de Naciones Unidas.

  • Gerencia de Urbanismo. Servicio de Patrimonio Cultural Urbanístico
  • Arquitectos: Úrsula Heredia y Ramón Velasco.
  • Presupuesto: 860.000 euros
  • Empresa constructora: Gótico
  • Empresa urbanizadora: Damarin
  • Obra acabada en septiembre de 2006

Plano del Puente Plano del Puente Plano cenital del corredor

Plano del Puente Plano del Puente Plano cenital del corredor

 

Datos del Edificio

La construcción del edificio data de 1921 y se realizó según proyecto de reforma y ampliación de una torre existente en el solar contiguo a la fábrica de harinas "La Nueva Harinera" situada en el antiguo "Camino del Gallego" propiedad de D. Juan Solans.

Dicho proyecto fue realizado por el arquitecto zaragozano Miguel Angel Navarro Pérez, autor entre otros edificios de los Almacenes "El Aguila" en C/ Alfonso, del Hospital de la Cruz Roja, en Plaza de los Sitios, del Mercado de Pescados en la plaza de Santo Domingo, y del grupo escolar Joaquín Costa.

Desde el punto de vista estilístico el edificio encuadrado en el eclecticismo de la segunda década del sigo XX, responde al modernismo que irrumpió con fuerza en la arquitectura provisional de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Es un buen ejemplo de arquitectura modernista en la que destacan por su vistosidad los paneles de azulejos policromos de la fachada occidental, con las figuras de los signos del zodiaco. Esta vistosidad hizo que se le conociera popularmente en el barrio como la "Casa de los Azulejos".

Sin embargo, el dueño de esta casa nunca pudo disfrutar de esta joya arquitectónica ya que murió antes de que estuviera terminada. Su viuda, Rafaela Aisa, estuvo viviendo en ella hasta la década de los sesenta.

Rehabilitación

La conservación del edificio sufrió un largo proceso de degradación dado que estuvo deshabitado más de 20 años, soportando innumerables actos de vandalismo. De hecho, el inmueble estuvo a punto de desaparecer bajo la piqueta al ser declarado en ruinas en 1995. Tras evitar el derribo y aprobar su recuperación, se iniciaron las labores de rehabilitación casi artesanal que ha supuesto la recuperación de azulejos, pinturas y artesonados.

El edificio fue objeto de una Memoria de Licenciatura realizada por el licenciado en Filosofía y Letras D. José Ramón Martín Lorenzo, y así mismo por este mismo autor se redactó una comunicación al IV Coloquio de Arte Aragonés. Con dicho investigador se contó para la redacción del proyecto de Consolidación-Restauración, elaborado por los arquitectos municipales Úrsula Heredia, Jefa del Servicio de Patrimonio Cultural Urbanístico de la Gerencia de Urbanismo, y Ramón Velasco. La recuperación de este edificio ha supuesto una inversión cercana a los 900.000 euros y las obras han sido ejecutadas por le empresa Gótico.

El Edificio consta de tres plantas sobre rasante, mas un pequeño sótano.

La planta baja consta de zona noble con vestíbulo de entrada a doble altura accesible desde Av. de Cataluña, donde se sitúa la escalera, sala de visitas, despacho, comedor y sala de billar, y de zona de servicio donde se sitúa una pequeña escalera de caracol, con lavadero, fregadero, cocina y despensa.

La planta primera o principal, consta de un oratorio o capilla, dos miradores con vistas al jardín, dos dormitorios, y un baño.

La planta segunda, de menor tamaño que las inferiores, reproduce el espacio que ocupaba la primitiva torre que sirvió como base para la realización del edificio, esta planta contaba con cuatro habitaciones para el servicio y dos aseos, y está rodeada por una gran terraza que da a las cuatro fachadas del edificio.

Las características constructivas más relevantes del edificio son:

  • Estructura de muros de carga y pilares de ladrillo, forjados cerámicos con viguetas de hierro, a excepción del de la cubierta con rollizos de madera.
  • Fachadas de ladrillo revestidas en parte con revoco de mortero con azulejos y mosaicos en detalles ornamentales. Aleros de piedra artificial en general, y de canetes de madera sobre zona del mirador. Cubiertas de teja sobre planta segunda y planas y en parte abovedadas con baldosín asimismo, sobre planta primera.
  • Carpintería de madera, y cerrajería de forja.
  • Techos interiores ornamentados mediante artesonados de escayolas decorados y policromados.
  • Pavimentos cerámicos interiores formados por mosaicos con diversos motivos decorativos.
  • Es de reseñar también la valla que cierra el jardín por la Av. de Cataluña, que presenta similitudes estilísticas con la fachada principal del edificio, con pilastras de ladrillo rematadas por florones más pequeños que los que existieron en el edificio, e interesante puerta de cerrajería.

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Servicio de Patrimonio Cultural