Explotación de Infraestructuras >> Reseña Histórica
Las redes de distribución de agua y alcantarillado que actualmente prestan servicio en nuestra ciudad tienen un precedente lejano en la ciudad romana de Cesaraugusta que en su época de mayor esplendor llegó a contar con unas redes bastante amplias.
Los restos que se han encontrado parecen indicar que la ciudad romana llegó a contar con tres fuentes de suministro basadas en los ríos Gállego, Huerva y Jalón.
Igualmente se han encontrado restos en la zona de la plaza de la Seo de alcantarillados romanos que permitían el vertido de las aguas residuales que se generaban en el entorno del foro de la ciudad romana al río Ebro.
El final del imperio romano supuso la pérdida de todos estos elementos. Durante muchos siglos el abastecimiento de la ciudad estuvo basado en la red de acequias de riego que penetraban en ella y la eliminación de las aguas residuales se llevaba a cabo por vertido directo a la superficie de las calles que carecía de cualquier tipo de pavimento, en unas condiciones higiénicas lamentables. Un hito muy importante fue la llegada a Zaragoza del canal Imperial de Aragón en el año 1.782 que permitió una considerable mejora del regadío del entorno de la ciudad y de su abastecimiento de agua.
Un primer avance con respecto a esta situación se produjo en la segunda mitad del siglo XIX mediante la construcción de un sistema de fuentes públicas desde las que el agua era distribuida a las viviendas por el gremio de aguadores.
A principios del siglo XX surgieron las primeras iniciativas para dotar a Zaragoza de un sistema moderno de abastecimiento de agua y alcantarillado tal y como se estaba haciendo en otras grandes ciudades europeas. Tras varios intentos fallidos y por iniciativa del Doctor Cerrada, alcalde de la ciudad, se desarrollaron sendos proyectos que permitieron contar en el año 1.912 con redes organizadas de distribución de agua y alcantarillado que prestaban servicio en el casco antiguo de la ciudad y que constituyen el germen de las actuales redes, que se han ido desarrollando siguiendo el crecimiento de la ciudad.
En paralelo se fueron construyendo distintas instalaciones para ?clarificar? el agua del Canal Imperial, con la finalidad de eliminar el barro que contenían las aguas, que obtuvieron un resultado muy modesto, hasta que a mediados de la década de los 60 del siglo pasado se inició la construcción de la actual planta Potabilizadora de Casablanca, cuya entrada en servicio permitió que la ciudad contara con agua potable con todas las garantías sanitarias. Desde entonces se han realizado en esta instalación trabajos de ampliación y modernización hasta llegar a la planta actual, que sigue siendo capaz casi medio siglo después de eliminar toda sustancia nociva contenida en el agua que pueda representar un riesgo para cualquier persona que la consuma.
Durante mucho tiempo la única fuente de suministro disponible fue el Canal Imperial de Aragón, que presentaba el problema de los periodos de corte para realizar operaciones de limpieza y mantenimiento. Para paliar este problema se optó por construir grandes depósitos de almacenamiento junto a la toma de agua del Canal Imperial. Al crecer la ciudad en tamaño y consumo de agua se concluyó que se necesitaba una fuente alternativa de suministro, optándose por un bombeo directo desde el río Ebro. Se construyó una primera instalación de bombeo junto a lo que ahora es el puente de la Almozara que estuvo en servicio hasta el año 1.975, momento en que fue sustituida por otra instalación situada aguas arriba de la ciudad en las inmediaciones del Parque deportivo Ebro que todavía se mantiene en funcionamiento.
Para abordar la depuración de las aguas residuales hay que esperar hasta el año 1.986 en que se inicia la construcción de la depuradora de la Almozara que entró en servicio en 1.989, a la que siguió la construcción de la depuradora de la Cartuja que empezó a funcionar en 1.993. Para lograr una depuración completa de las aguas de la ciudad hubo también que realizar una serie de colectores de margen que condujeran las aguas de la multitud de puntos de vertido existentes en los tres cauces que cruzan la ciudad hasta estas dos instalaciones de tratamiento.
Los avances en el conocimiento de los efectos sobre la salud humana de distintas sustancias que pueden estar presentes en el agua ha llevado a un endurecimiento progresivo de los requisitos exigidos para que un agua sea considerada potable. Esto ha hecho que resulte necesario contar con una nueva fuente de suministro de agua de mejor calidad ya que durante los veranos de los años secos la calidad del agua del Canal Imperial cada vez planteaba mayores problemas para la obtención de agua potable. Con esta finalidad se han realizado las obras necesarias para contar con suministro de agua del embalse de Yesa que han sido llevadas a cabo por la sociedad estatal Acuaes y que han comenzado a funcionar en el verano de 2.009.
Finalmente, entre los años 2.002 y 2.009 se han desarrollado un conjunto de actuaciones incluidas en un plan de mejora que ha permitido renovar instalaciones y redes antiguas en mal estado. Junto con esto las campañas ciudadanas para conseguir un consumo responsable de agua y la celebración de la exposición internacional del año 2.008 han dado lugar a una reducción muy significativa del consumo de agua de Zaragoza, lo que nos coloca entre las ciudades que pueden presumir de una mejor gestión de este recurso.

