La Lonja exhibe casi 400 tesoros artísticos de Asia del Museo de Zaragoza hasta el próximo 13 de octubre

05 junio 2025

Uno de los mayores valores que guarda el Museo de Zaragoza es su impresionante Sección de Arte Asiático, que origina la propuesta de 373 piezas que acoge, hasta el próximo 13 de octubre, la sala de exposiciones de La Lonja. 'Tesoros. Colecciones de arte asiático del Museo de Zaragoza' permitirá que la ciudadanía pueda conocer y disfrutar de este preciado patrimonio.

 

La exposición, preparada de forma conjunta entre el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, acerca la cultura y el arte de Asia a través de las colecciones que conforman la Sección de Arte Asiático del Museo de Zaragoza. Las piezas que forman esta selección permiten conocer la génesis, características y piezas más destacadas de cada una de sus colecciones, acercándonos también a los coleccionistas detrás de ellas a través de varios audiovisuales.

 

La Lonja de Zaragoza, edificio renacentista municipal que ha acogido numerosas exposiciones de gran relevancia desde principio del siglo XX, es el escenario ideal para esta muestra. Su arquitectura y su historia proporcionan un escenario muy atractivo para que el público pueda contemplar estas piezas y, a la vez, lograr un diálogo entre arte asiático y el patrimonio cultural de nuestra ciudad. Basta revisar el impacto que La Lonja ha obtenido en los últimos 18 meses, con 230.000 visitantes en las cuatro exposiciones que ha acogido.

 

La muestra se complementa con visitas gratuitas. Las destinadas para el público general tendrán lugar del 15 de junio al 27 de julio los domingos a las 10:15 h, mientras que las familiares se realizarán del 21 de junio al 26 de julio los sábados a las 17:00 h. En ambos casos las inscripciones se pueden realizar a través de la plataforma Eventbrite en la web bit.ly/zexposiciones.

También se pueden solicitar visitas para escolares, colectivos y grupos a través del correo electrónico didacticaexposiciones@zaragoza.es . La exposición ha sido posible gracias al trabajo conjunto de los profesionales del Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, así como a la ayuda, en forma de beca, recibida por la Fundación Japón.

La muestra cuenta con un completo catálogo coordinado científicamente por los profesores universitarios Elena Barlés Báguena y David Almazán Tomás y que ha contado con la participación de los mayores especialistas en la materia en nuestro país.

 

 

UNA MUESTRA EN CRECIMIENTO

 

No es habitual encontrar en España instituciones similares al Museo de Zaragoza que cuenten con fondos de arte asiático. Esto lo convierte en un museo especial y único. La presencia de este patrimonio en el museo se inicia en 2001 cuando Federico Torralba Soriano firmó un pacto sucesorio por el que legaba su colección de arte asiático y su biblioteca especializada al Gobierno de Aragón. Este acto convirtió al museo en uno de los principales centros públicos en nuestro país con fondos de arte asiático. Esta colección se centra, esencialmente, en tres grupos: uno dedicado a la religiosidad de Asia, con especial protagonismo del arte búdico; un segundo dedicado al arte de China; y un tercer grupo centrado en el arte proveniente de Japón. Especialmente reseñable dentro de este último grupo es su conjunto de lacas japonesas urushi, por las que sentía una especial predilección y coleccionó con exquisito gusto.

 

El Gobierno de Aragón ha sido muy consciente desde la llegada de esta colección de su importancia y valor, considerándola fundamental y distintiva del Museo de Zaragoza, por lo que ha potenciado su presencia mediante exposiciones y actos culturales. También ha querido enriquecerla por medio de diferentes compras, entre las que destacamos la reciente adquisición de una imponente armadura samurái del siglo XVIII que sobresale por su impecable calidad técnica, material y artística.

 

En 2002 el Gobierno de Aragón creó la Fundación Torralba-Fortún para promover el estudio, la conservación y la divulgación de esta colección. A través de ella también se ha procurado su incremento gracias a adquisiciones como un estuche japonés (inrō) de excepcional calidad decorado con dos mariscadoras en laca, oro y marfil.

 

Más allá de las aportaciones institucionales, la sección se ha ido enriqueciendo gracias a la generosidad de particulares que han donado o depositado en el museo sus más preciados tesoros. De entre todos ellos destaca Víctor Pasamar Gracia, cuya colección Pasamar-Onila es una de las colecciones privadas de arte gráfico japonés más importantes de nuestro país. Su generosa aportación al museo culminó en 2023 con la donación de 276 obras de xilografía japonesa y a día de hoy continúa enriqueciendo los fondos mediante nuevos depósitos.

 

Esta colección tiene como misión ser un recuerdo permanente y una manifestación de amor hacia el señor Onila. Su colección destaca por presentar una importante nómina de artistas japonesas, entre las que encontramos autoras como Katsushika Ōi, Uemura Shōen, Shima Seien o Iida Shiko. En este sentido, su colección es única a nivel europeo.

 

En este mismo campo, cabe señalar la colección de Miguel Ángel Gutiérrez Pascual, especializada en estampas dedicadas a las artes escénicas japonesas tradicionales, como los teatros noh y kabuki, con autorías tan destacadas como las de Tsukioka Kōgyo y sus representaciones de escenas icónicas de teatro noh, o magníficos retratistas de actores kabuki como Katsukawa Shunshō. A través de su colección quiere establecer puentes culturales con Japón para poder acercar a la ciudadanía su historia, su folclore y sus ricas manifestaciones artísticas.

Asimismo, el museo ha recibido importantes donaciones de artistas contemporáneos japoneses como Tanzan Kotoge (1946-2020), reconocido ceramista cuya obra se caracteriza por la excelencia técnica, la belleza de sus diseños y una notable versatilidad, además de reflejar el profundo amor y veneración que Japón siente hacia la naturaleza. La colección de la familia Kotoge fue completada gracias a la donación de obras de su hijo Kentaro, quien a día de hoy firma como Tanzan Kotoge nidaime ("segundo").

 

Otra contribución relevante viene de la mano de la editorial y galería japonesa Reijinsha, que ha realizado varias donaciones de artistas contemporáneas especializadas en caligrafía shodō y pintura tradicional japonesa nihonga. Estas aportaciones incluyen obras firmadas por destacadas creadoras como Akatsuka Gyokuka (1928), Kiyo Sakae (1938) o Watanabe Suiyoh (1940). Con ellas se han diversificado aún más los fondos de la sección, además de fortalecer los lazos culturales entre Japón y Zaragoza.

 

Todas estas colecciones reflejan el esfuerzo, el compromiso y la generosidad de coleccionistas, artistas, estudiosos y entidades que han permitido al Museo de Zaragoza consolidar una Sección de Arte Asiático de gran valor y singularidad en el panorama museístico español. Gracias a ellas, la institución puede ofrecer un patrimonio rico y diverso, que nos permite viajar, acercarnos a otras culturas para conocer otras formas de ver y entender el mundo.

 

A través de las diferentes colecciones que conforman su Sección de Arte Asiático la muestra nos aproxima al arte y la cultura de Asia. En primer lugar, podremos conocer objetos de arte asociado al budismo a través de esculturas, pinturas, altares, relicarios, manuscritos y diversos objetos rituales de Tailandia, Birmania/Myanmar, Gandhāra (actual Pakistán, India y Afganistán), Región Autónoma del Tíbet, India, Japón y China. También hay ejemplos representativos de otras religiones orientales como el hinduismo.

 

En su segunda parte, la exposición nos aproxima a China a través de sus manifestaciones artísticas más destacadas, tales como el arte de la cerámica y la porcelana, la laca, la pintura, la talla de piedras duras, los esmaltes "cloisonné" y el bordado en seda.

 

Por último, la muestra se centra en el arte de Japón a través de sus cerámicas y porcelanas, muchas de las cuales están pensadas para su uso en la ceremonia del té, y su pintura sobre diferentes formatos como rollos colgantes y biombos. También pueden contemplarse ejemplos de caligrafía, una de las artes más valoradas tradicionalmente por las culturas de Asia Oriental. Especial protagonismo ocupa el arte de la laca urushi, una de las manifestaciones más singulares del arte nipón y de la que encontramos obras de mobiliario, cajas para incienso, bandejas, cuencos, copas y objetos para transportar comida, estuches, cajas para utensilios de escritura, adornos para el cabello e incluso una armadura samurái. Pero, sin duda, una de las expresiones artísticas mejor representadas en la exposición es el arte del grabado xilográfico japonés, con destacados ejemplos de estampas y libros ilustrados de los movimientos ukiyo-e, shin-hanga y sōsaku-hanga.

 

Las piezas más antiguas de la muestra están relacionadas con el arte budista de Gandhāra. Son una cabeza de oferente, datada en el siglo II, y una cabeza de Buda, datada en el siglo III. El grueso de las obras están datadas en los siglos XVIII, XIX y XX, aunque también encontramos piezas del siglo XXI.

 

Entre las piezas seleccionadas podemos encontrar representadas a un gran número de artistas mujeres como las calígrafas contemporáneas Akatsuka Gyokuka, Kiyo Sakae y Watanabe Suiyoh, así como las pintoras de sumi-e y nihonga, pintura tradicional japonesa, Fujimura Kumiko y Tamaki. En el arte del grabado xilográfico ukiyo-e se puede contemplar la obra de Katsushika Ōi, Seisōjo, Kawanabe Gyōsui, Uemura Shōen, Tsukioka Gyokusei, Tai Kōun, Ikeda Shōen, Shima Seien, Chigusa Kitani, Iida Shiko o Takenaka Fu.

 

Al final de la exposición se sitúa un espacio didáctico que ofrece la oportunidad de profundizar en el conocimiento de la técnica de la xilografía tradicional japonesa (mokuhanga) y permite a los visitantes realizar su propia estampa. También se puede conocer de forma detallada el arte de la laca urushi e incluso tocar una pieza para disfrutarla no sólo con la vista, sino también para apreciar su suavidad con el tacto. Por último, se amplía la información sobre las técnicas de la cerámica china y japonesa a través de diferentes ejemplos, e incluso se pueden tocar varios cuencos para averiguar cuál es nuestro tamaño ideal para tomar el té. El objetivo de este espacio es que los visitantes puedan conocer mejor la complejidad técnica de estas creaciones artísticas. Además, al permitir tocar las piezas se incide en la idea de que el arte tradicional de culturas como la china o la japonesa no estaba concebido únicamente para el disfrute a través de la vista, como ocurre en el arte occidental, sino también para el disfrute a través de otros sentidos como el tacto y el oído.

 

En esta zona también acoge animaciones 3D de piezas de la colección de arte asiático realizadas dentro del proyecto 'Virtual Heritage: el patrimonio cultural en la era digital' llevado a cabo por el CPIFP Los Enlaces en colaboración con el Museo de Zaragoza.

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