La alcaldesa Natalia Chueca, junto al resto de la corporación municipal, en la Procesión General del Santo Entierro de Zaragoza
18 April 2025
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, junto al resto de la corporación municipal, han acompañado al Cristo de la Cama en la Procesión General del Santo Entierro.
Esta procesión de procesiones, organizada por la Hermandad de la Sangre de Cristo constituye un Vía Crucis completo de gran solemnidad y brillantez, con un largo recorrido que paraliza todo el centro de la ciudad. Se da la circunstancia de que la primera referencia documental de esta procesión es la licencia de salida que se le otorga por el deán del Cabildo Metropolitano para el 25 de marzo de 1617 por lo que se han cumplido recientemente los
cuatrocientos años de la primera salida documentada de esta procesión.
Su organización es competencia de la Muy Ilustre, Antiquísima y Real Hermandad de la Preciosísima Sangre de Cristo y Madre de Dios de Misericordia y en ella participan todas las cofradías zaragozanas.
El encargado de coordinar todo el transcurso de la procesión es el Cetro General, cargo que es desempeñado por uno de los cincuenta hermanos receptores de la Sangre de Cristo siguiendo un riguroso orden de antigüedad. La mayor espectacularidad de la procesión radica en poder ver una tras otra las diferentes cofradías, cada una con su estilo y peculiaridades diferentes, portando sus pasos y tocando sus instrumentos con sus toques característicos.

Nos encontramos ante la mayor concentración de tambores y bombos en una procesión que se da en toda España.
Los Sitios de Zaragoza supusieron la pérdida de la práctica totalidad del patrimonio procesional de la Hermandad. De los catorce pasos que formaban parte del Santo Entierro sólo se salvó uno: El Santo Cristo de la Cama. Una heroína de la que poco sabemos, María Blázquez, se internó entre las ruinas del Convento de San Francisco y, con la ayuda de unos hombres, rescató la imagen.
En 1813 se ubican en San Cayetano, donde permanecen hasta ahora, y al año siguiente ya sale de nuevo la procesión. Poco a poco irán encargando nuevos pasos, que sustituirán a los destruidos en la Guerra, obra de diferentes
escultores aragoneses.
Los pasos eran llevados a hombros; en los varales de la peana, los labradores mayores y, en los laterales, los costaleros y mozos. Los cabeceros solían ser labradores o artesanos acomodados, siendo el cargo hereditario, y al finalizar la procesión eran los encargados de repartir a los fieles los ramos de olivo y de laurel que ornamentaban los pasos. A todos ellos se les llamaba terceroles, vestían túnicas negras ceñidas con un cíngulo también negro del que
colgaban un pañuelo o sudario con el que se enjugaban el sudor.

Durante la Segunda República no salió la procesión en los años 1932, 1933 y 1934; a partir de 1936, una huelga de los terceroles significó que los pasos que todavía se llevaban en andas se carrozaran poniendo ruedas. Diferentes asociaciones religiosas y grupos se ofrecieron a llevar los pasos y este fue el origen de la creación de las nuevas cofradías que fueron surgiendo a partir de 1937.
Este hecho fue decisivo para nuestra Semana Santa y configuró el Santo Entierro actual, con su variedad de hábitos y estilos diferentes.

