El Teatro Principal exhibe, por primera vez y con motivo del 225º aniversario, las cuatro alegorías de las artes de Félix Burriel
16 septiembre 2024
Con motivo del 225º aniversario del Teatro Principal, el Ayuntamiento de Zaragoza ha preparado una serie de hitos culturales que se compaginarán con la programación especial del coliseo zaragozano. Es el caso de la muestra que acaba de ponerse en marcha con las cuatro alegorías escultóricas de Félix Burriel que se exhiben desde hoy en el hall del teatro. Estas notables obras, realizadas en la década de 1930, ofrecen una profunda reflexión sobre el papel del arte en tiempos de cambio y su capacidad para capturar la esencia de la historia y la cultura.
Félix Burriel, conocido por su maestría en el ámbito de la escultura, fue encargado de crear una serie de esculturas para el Teatro Principal de Zaragoza en un período crucial para España. La serie de esculturas, que incluye representaciones de figuras mitológicas y alegorías de las artes escénicas, se distingue por su elegancia y el dinamismo de sus formas. Burriel combina elementos clásicos con un enfoque moderno, creando una narrativa visual que dialoga con el espectador y enriquece la experiencia cultural del Teatro Principal.
El edificio del Teatro Principal, ha tenido desde sus orígenes numerosas transformaciones e intervenciones, tanto en las fachadas como en su interior. En 1937, Regino Borobio y José Beltrán proyectaron una nueva fachada en la calle del Coso. La intervención contemplaba la colocación de esculturas que hicieran referencia a la actividad del edificio. Con ese fin, Félix Burriel, escultor habitual en las obras de Borobio, realizó los bocetos de las figuras, tituladas, Comedia, Danza, Música y Tragedia. El difícil contexto de la Guerra Civil y la falta de recursos económicos, impidieron la materialización de las estatuas que hubieran sido esculpidas en piedra en tamaño superior al natural.
Las nuevas obras en el edificio que se llevaron a cabo en 1970, fueron la ocasión propicia para completar la decoración escultórica prevista en el proyecto de 1937. El escultor, ya mayor y con las facultades físicas mermadas, no podía desarrollar los bocetos hechos en su día, por lo que éste aconsejo al Ayuntamiento que Francisco Rallo, antiguo discípulo suyo, realizara la decoración escultórica.
LAS MUSAS
Entre 1936 y 1937, Félix Burriel realizó los bocetos de cuatro figuras de composición sencilla, pero con una gran delicadeza que representan a un grupo de Musas o Alegorías de las Artes identificadas con la escena: la Música, la Danza, la Comedia y la Tragedia. Se decía que estas musas descendían a la tierra para susurrar ideas a los mortales y, con ello, despertar la creatividad y la inspiración de poetas y artistas.
Están realizadas en yeso patinado, de pequeñas dimensiones, en torno a 30 cm. Dos ellas, La Música y La Comedia, sostienen en sus manos una lira y una máscara, atributos con los que se las relaciona.
Debido a la imposible materialización de éstas para ser expuestas en el Teatro, se custodiaron para su conservación en los almacenes municipales de patrimonio, siendo mostradas en escasas ocasiones. Una de ellas, con motivo de la celebración de la "Exposición Antológica de los escultores aragoneses José Bueno y Félix Burriel", celebrada en La Lonja en octubre de 1984 por el Ayuntamiento de Zaragoza.
FÉLIX BURRIEL Y MARÍN (ZARAGOZA, 1888 – 1976)
Félix Burriel y Marín nació en la calle San Blas de Zaragoza el día 2 de mayo de 1888. Alrededor de 1901 comienza su formación en la Escuela de Artes Industriales de Zaragoza y en el taller del escultor imaginero Francisco Borja. En 1908, viaja a Madrid donde entra en el taller de Mateo Inurria, quien influye claramente en su obra.
En 1926 gana una pensión de la Diputación de Zaragoza para ampliar sus estudios, por lo que pudo viajar a Roma y París antes de instalarse definitivamente en su ciudad natal. En Zaragoza, fue profesor de dibujo de la Escuela de Artes Aplicadas y académico de número en la Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza.
Entre sus obras cabe destacar "Juventud" (1926), estatua sedente en la que trata el desnudo femenino, de la colección del Museo Provincial de Bellas Artes de Zaragoza y considerada una de sus mejores obras y "Maternidad" (1936) de clara influencia mediterránea, con la que consigue la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1941.

