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Zaragoza en época romana


La fundación de una ciudad romana en el solar zaragozano, sobre la ciudad ibero-sedetana pero profundamente romanizada de Salduie, se fecha hacia el año 15 a.C., coincidiendo con la reorganización de las provincias de Hispania por Augusto tras su victoria en las Guerras Cántabras. La nueva ciudad recibe el nombre de Colonia Caesaraugusta, siendo la única ciudad romana que gozó del privilegio de ostentar el nombre completo de su fundador; este hecho es significativo de la especial relación que la ciudad mantuvo con la familia imperial a lo largo del siglo I d.C.

En la fundación de la nueva colonia, desarrollada de acuerdo con el rito tradicional romano, participaron soldados veteranos de las legiones IV Macedonica ("Macedonia"), VI Victrix ("Victoriosa") y X Gemina ("Gemela"), licenciados tras la dura campaña contra los cántabros, con la doble intención de garantizar la defensa del territorio a la vez que fijar en él la presencia de Roma. Caesaraugusta, además, es fundada como "Colonia Inmune", lo que supone, entre otros privilegios como el derecho a acuñar moneda, la exención del pago de impuestos.

La fundación de Caesaraugusta coincide con un proceso de reorganización de los territorios hispanos, en el que se crean tres provincias (Tarraconensis, Baetica y Lusitania), divididas en conventos jurídicos (distritos menores con funciones judiciales y administrativas); de ellos el regido por Caesaraugusta, el Convento Jurídico Caesaraugustano, es el más extenso de los siete en los que se divide la Provincia Tarraconense. En este sentido, desde un principio, Caesaraugusta asume el papel de cabecera regional, sustituyendo en esta función a la Colonia Victrix Ivlia Celsa (Velilla de Ebro), y aprovechando su excelente ubicación en un enclave estratégico de primer orden como cabeza de puente sobre el río Ebro en un cruce de caminos junto a la desembocadura de los ríos Gállego y Huerva.

El periodo de esplendor de la ciudad se prolonga durante los siglos I y II d.C. y a él corresponden las grandes obras públicas, de las que se conocen restos del foro, puerto fluvial (que convierte a Caesaraugusta en el principal centro redistribuidor de mercancías en el valle del Ebro), termas públicas, teatro, y de lo que parece ser un anfiteatro; es posible que la ciudad estuviese amurallada desde un principio, aunque no se tiene constancia de esta construcción. A esta época corresponden también la construcción del primer puente de la ciudad (seguramente una obra mixta de piedra y madera en el emplazamiento del actual Puente de Piedra), y el establecimiento de un complejo sistema de abastecimiento de agua (se han documentado numerosos aljibes, fuentes, y varios tramos de tuberías de plomo entre los que destaca el localizado junto al Puente de Piedra) y saneamiento. El perímetro de la ciudad en estos momentos, excede el que tendrá en los siglos siguientes (marcado por la muralla), y la población se extiende hasta la ribera del río Huerva, formando manzanas de casas organizadas a partir de un urbanismo reticular.

A partir del siglo III, Caesaraugusta participa de un proceso de crisis generalizado en todo el mundo romano y patente en la construcción de una potente muralla (segunda mitad del siglo III), el abandono de grandes obras públicas como la red de alcantarillado o de abastecimiento de agua, y la destrucción de edificios públicos para reutilizar sus materiales constructivos en las nuevas obras civiles (en el caso del teatro, para construir la muralla). No obstante, las noticias que hay sobre la época hablan del mantenimiento de la vida urbana y la actividad comercial (son frecuentes las importaciones entre las que destacan los sarcófagos paleocristianos conservados en la iglesia de Santa Engracia). Esto coincide con un cierto florecimiento cultural de la ciudad, sobre todo de la mano de sus obispos, cabeza de una incipiente comunidad cristiana famosa por sus mártires y por la tradición vinculada al culto mariano y la presencia en Caesaraugusta del apostol Santiago en torno al año 40 d.C.

A lo largo del siglo V, Caesaraugusta, igual que todo el Occidente romano, se ve inmersa en un proceso de desintegración del poder imperial. En el año 409 se produce la llegada a Hispania de los primeros contingentes bárbaros, que habían invadido el territorio romano tres años antes (en la Navidad del año 406). Desde entonces Caesaraugusta se convierte en una ciudad estratégica, por su situación y sus imponentes murallas, que juega un importante papel en las luchas por el trono de Roma. Incluso, en este siglo, va a ser sede imperial dos veces, aunque muy brevemente: en el año 410, durante el reinado de Constante, y en el 460, durante el reinado de Mayoriano. Las continuas incursiones de bagaudas (bandas de campesinos y ciudadanos arruinados, esclavos fugitivos, desertores y montañeses) favorecidas por la descomposición del poder romano, van a motivar la intervención del ejército visigodo, aliado de Roma.

Los visigodos, al mando del conde Gauterico, ocupan Caesaraugusta en el año 472. A partir de este momento, la ciudad se convierte en parte del reino visigodo de Tolosa, y con el tiempo cambiará su nombre por el de Cesaracosta.

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