Al Muqtadir
¿? - 1082
En 1046, Ahmad Abu Ja´far ibn Sulayman ibn Hud, sucedió a su padre, Sulayman ibn Hud (creador de la dinastía de los Hudíes) en el trono de la taifa de Saraqusta. Durante su reinado, Saraqusta se convirtió en la segunda ciudad en importancia de Al-Andalus, después de la de Sevilla, a partir de un activo proceso de expansión territorial y una política de centralización de poderes, que motivaron el momento más rico y próspero de la historia de la taifa.
A partir de su llegada al trono, Abu Ja´far se dedicó a reunir de nuevo las tierras repartidas por su padre entre sus hermanos, a quienes fue destituyendo. Sólo Yusuf al-Muzaffar ("el victorioso") resistió manteniendo independiente su territorio de Lérida durante más de treinta años, hasta que fue hecho prisionero en 1077. En este proceso de expansión, en 1061 se ocupó Tortosa, en 1073 Denia, y en 1076 el reyezuelo de Valencia se convirtió en vasallo del monarca zaragozano.
En 1063, con ayuda de tropas castellanas, acudió en socorro de Graus, sitiada por Ramiro I, rey de Aragón. La derrota de los aragoneses, en la que el propio rey perdió la vida, tuvo una gran repercusión tanto en Al-Andalus como en los territorios cristianos. Como consecuencia de la victoria, Abu Ja´far recibe los sobrenombres de "Al-Muqtadir billah" ("el victorioso por Dios") e "Imad al Dawla" ("pilar de la dinastía").
En 1064, el Papa Alejandro II proclamó la primera Cruzada de la historia para tomar los territorios de Barbitaniya, con capital en Barbastro, a los musulmanes, que concluyó con la toma de la ciudad por un ejército integrado por cristianos de los condados pirenaicos, francos e itálicos. La caída de la ciudad produjo una fuerte conmoción en todo Al-Andalus, ya que suponía la principal plaza fuerte de la frontera así como un foco económico de importancia. Ahmad reaccionó convocando la yihad o "guerra santa" (el único caso conocido durante el periodo de taifas) y reconquistó la ciudad ocho meses después al frente de un ejército reclutado en todo Al-Andalus, aunque fue reconquistada por los musulmanes ocho meses después.
Como reflejo de su victoria, construyó un palacio-fortaleza extramuros de Saraqusta, al parecer sobre los restos del campamento del ejército de Abderramán III durante el asedió a la ciudad en 937. El palacio, denominado Aljafería como una degeneración de su nombre Abu-Ja´far, fue denominado por los poetas "Qasr al-Suru"r ("palacio de la alegría" o "casa de regocijo"). El propio Al-Muqtadir le dedicó unos versos:
"¡Oh, palacio de la alegría!, ¡Oh, Salón de Oro!
Gracias a vosotros he alcanzado la culminación de mis deseos
Aunque no tuviera mi reino ninguna otra cosa,
serían para mí todo lo que yo pudiese anhelar"
A pesar de que la corte de Al-Muqtadir se convirtió en una de las más famosas y brillantes en la Península del siglo XI, la progresiva debilidad militar de la taifa saraqustí junto al avance de las tropas aragonesas, hicieron frecuente la contratación de tropas cristianas como mercenarias, de las que el ejemplo más famoso es quizás Rodrígo Díaz de Vivar, el Cid, que sirvió bajo la bandera de Al-Muqtadir (1081) y su hijo Al-Mutamín (1081-1085), e incluso el infante Sancho de Castilla.
Para hacer frente al avance de navarros y aragoneses, se convirtió en tributario del rey de Castilla, Sancho II, después de que éste asediara Saraqusta en 1067; tras la muerte del monarca castellano, intentó dividir a los reyes cristianos haciéndose tributario de Sancho García de Navarra, al que intentó enemistar con Sancho Ramírez de Aragón.
Al-Muqtadir murió en 1082, incapacitado para el gobierno desde el año anterior por una locura senil, provocada según parece por una mordedura de perro. A su muerte volvió a dividir su reino entre sus hijos Al-Mutamin, al que correspondió el trono de Zaragoza, y Mundir, en Lérida.
Bibliografía:
AA.VV.: Gran Enciclopedia Aragonesa 2000. Zaragoza. 2000. Vol. 1 pag 225
CERVERA FRAS, M.J.: El reino de Saraqusta. Zaragoza, Colección CAI 100 nº27. 2000. Pags. 43-50
FATAS, G: Aragoneses ilustres. Zaragoza, CAI, 1983. Pp. 13-14

