Comentarios Escenario 1

Comentarios, Sugerencias...
Página 33 de 37
- Los monumentos históricos deben ser respetados,son parte del casco histórico de la ciudad, y su desplazamiento provocará pérdida de la magia del casco antiguo de la ciudad. Lo que debe hacer la innovación que es el tranvía es amoldarse a la estética de la ciudad,no arrollarla.
- Realmente no creo que sea necesaria una gran actuación, si no que el presupuesto de esta actuación debería utilizarse para otros fines más necesarios. Y su actual ubicación es la que se entiende como logica por aquello de que las murallas supuestamente son las originales (de epoca romana)o lo que queda ellas y la calle es Cesar Augusto? o tambien si se llevan la estatua se cambiaria el nombre, en fin un gasto a mi juicio totalmente innecesario.
- NO VEO PORQUE TIENEN QUE DESAPARECER LOS ARCOS O POR LO MENOS DEJAR ALGUNO COMO RECUERDO DE DONDE ESTABA UNA DE LAS ENTRADAS A ZARAGOZA.
- No es ni la estatua ni la rana ni el estanque los que impiden la buena visibilidad del Mercado Central; y sin embargo, la parada del tranvía sí lo hace. Por otro lado, sí que veo totalmente prescindibles los arcos.
- Creo que la rana debería mantenerse junto a la estatua de Augusto, sea cual sea la nueva ubicación, ya que tienen su historia conjunta
- Colocar la estatua entre Alfonso y el Pilar sería muy negativo para el paso de peatones, por lo que se debería aprovechar la reorganización del entorno de Murallas para reubicarla allí.
- Tanto la estatua del emperador (no olvidemos que la ciudad de Mérida pidió prestada un tiempo la estatua para hacer un molde y copiarla, para tenerla ellos en su propia ciudad) como la rana creo que tienen un cierto arraigo en la ciudad, que les hace merecedores de un lugar digno. El parque Luis Buñuel me parece un sitio donde la rana "se perdería"... no se vería, ni se sabría que está allí... En cuanto a la estatua del emperador, el lugar adecuado es el entorno de las Murallas, o un sitio digno, y con aire definitivo. Ponerlo en la intersección de la calle Alfonso y la Plaza del Pilar no tiene sentido... no es un punto "romano", ni un punto donde hubiera estado la estatua antes, o donde haya una relación, que yo sepa, con la estatua... da más la sensación de... ¿dónde meto esto? Dejalo por ahi, que parece que no estorba... Mejor, creo yo, el entorno de las murallas.
- Una pequeña fuente con la rana no quedaría mal y seguiría dejando visible todos los elementos arquitectónicos.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- Recrecer el pedestal de la estatua, para que tenga la perspectiva que exige. Vegetación: pinos similres a los del Foro en Roma
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- Si ponemos la estatua del Emperador Augusto entre calle Alfonso y Plaza del Pilar, quitará las vistas tan bonitas que tiene la calle Alfonso. Además de esto, el lugar que más representa el emperador es el entorno de las Murallas Romanas. La ranita se puede poner el la nueva ubicación que se le dé al emperador
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- Considero que la estatua debe permanecer en la calle, pero quizás no en un lugar tan central como el que ahora mismo ocupa, queda mucho mejor un espacio limpio con gran visibilidad del mercado central, y los arcos en mi opinión deben desaparecer, así como la estructura del lateral del mercado. También creo que se debería elimininar la vegetación, si no por completo, si en gran medida, que oculta las murallas. Y también creo que se debería dificultar el acceso a las murallas.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.
- No deja de resultar curioso que pregunten por la rana pero no por los arcos ni por los olivos, cuya desaparición se da por hecha. Los arcos podían gustarnos más o menos, pero tenían un sentido (y atractivo entre los turistas), y los olivos proporcionaban sombra, algo imprescindible con el clima de nuestra ciudad. Está claro que quieren volver a las plazas duras de otros tiempo, tan bonitas en las páginas de una revista de arquitectura y tan feas en la vida real, que es la que vivimos los ciudadanos cada día. En cuanto a la visibilidad de la fachada del mercado, nada que decir salvo que es un argumento absurdo. Se ve perfectamente y se impone sobre todo lo que hay alrededor. Las murallas aparecían algo más tapadas detrás de algunos elementos de mobiliario urbano (como la marquesina del autobús) o los olivos. ¿Y qué? Los árboles las alegren, les dan vida, las acercan a los ciudadanos y además introducen un elemento de referencia para que podamos “experimentar” el tamaño de las murallas en relación con el nuestro. Todo ventajas. La rana debe quedarse junto a Augusto, por supuesto. Según dice Juan Martín Trenor está ahí por una deuda moral, así que ni hablar de quitarla. En cuanto a la escultura, el único lugar en el que tiene sentido es este, pues aunque en Zaragoza tenemos mucho más patrimonio romano no hay ningún otro punto en el que pudiera tener esta visibilidad, protagonismo, vinculación con los restos… ni las murallas de las Tenerías, ni el foro, puerto o termas ni tampoco el teatro. Respecto a la calle Alfonso, no solo es una calle del siglo XIX magníficamente conservada, sino que se concibió como acceso al Pilar, que le sirve como fondo. El frontón de la fachada del Pilar se desplazó del eje del templo para alinearlo con la calle, cuyo fondo escenográfico es el relieve de Pablo Serrano. Eso se debe mantener, y colocar a Augusto ahí en medio es un despropósito que ni beneficia a Augusto, ni a la calle ni al Pilar, ni por supuesto a los ciudadanos.

