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Juventud / CIPAJ

El cóctel del amor y el desamor

Yo soy Yo, Tú eres Tú. Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas. Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos?será maravilloso; si no, no puede remediarse.

Fritz Perls

Se habla mucho de la crisis de pareja, de la complicada tarea que es la vida a dos. Tenemos claro, sin embargo, que de todas las formas de interrelación posibles la pareja es, de momento, el mejor invento.

Nos gustaría delimitar nuestra aportación, y por ello lo centraremos en las jóvenes parejas y en las parejas de jóvenes. El amor, desamor, su encuentro y desencuentro, jalonan el devenir de las mismas y son motivo de disturbios o logros académicos, crisis personales, desasosiegos y brillos emocionales.

El cóctel del amor

En primer término, recordamos el circuito del amor, circuito que se compone de cuatro recorridos:

I. Etapa de deseo. El deseo es la energía, la gasolina, lo que nos pone en disposición de ver a los demás, lo que nos permite visualizar que los demás existen y que nos tiende a ellos, es decir, nos hace estar en el mercado.
II. Etapa de atracción fatal. Nuestro deseo se diversifica hacia varias personas, nos gustan varias personas. Es la típica fase en la que suelen darse rollitos sin grandes dosis de compromiso. En esta etapa son habituales los cortocircuitos, es decir, puede ocurrir que uno de la pareja se acerque a la siguiente etapa y sienta al otro como exclusivo y el otro siga en la misma y no sienta al otro como exclusivo, entonces pueden darse los cuernecillos, que creemos podrían ser perdonables porque el nivel de compromiso está todavía en fase de ajuste.
III. Etapa de enamoramiento. Es la etapa reina, donde se libra la mayor batalla emocional. Es cuando nos decimos interiormente: esta persona es para mí. Acontecen en esta etapa: lloros, alegrías, entusiasmos, desencantos... Es la fase de enfermedad, enfermedad reversible y pasajera, que inevitablemente concluirá de dos formas posibles: cortamos,  o seguimos en carrera. El estar enamorado es un verbo de proceso e implica conocer, al menos, las virtudes personales de la otra persona. Nunca hay que tomar decisiones importantes en esta etapa, por ejemplo: nunca hay que casarse estando enamorado, porque en esta fase a la otra persona la ves perfecta, y claro, uno es bastante perfecto pero no pluscuamperfecto. En esta fase nunca suele haber cuernecillos porque sólo se tienen ojos para la pareja.
IV. Etapa de amor. Esta etapa implica dedicación, el trabajo en equipo se hace fundamental y cada miembro del equipo explota sus virtudes para intentar seguir en carrera hasta el final.
El cóctel del amor está lleno de preciosos y saludables ingredientes:

  • Pasión
  • Deseo
  • Sexo
  • Chispa
  • Complicidad
  • Imaginación
  • Admiración
  • Fidelidad
  • Sensibilidad
  • Transgresión
  • Juego
  • Ternura
  • Seducción
  • Misterio
  • Sinceridad
  • Afectividad
  • Tolerancia
  • Respeto
  • Comunicación
  • Humor

Os sugerimos que elijáis con vuestra pareja los cinco que consideráis tiene que haber en mayor cantidad en vuestro personal y exclusivo cóctel. Posteriormente los comparáis, los mezcláis, agitáis, y si queréis os lo podéis beber.

Claves, pistas y sugerencias para mantener fresco vuestro cóctel de  amor en pareja

Recordad que lo saludable, lo lógico en pareja, es convivir con cierta dosis de conflictos y peleas. Quien no se pelea, se distancia. La pareja crece a base de conflicto y no a base de fiesta.

  • No perdáis los amigos por el hecho de tener pareja. Finalmente, os quedaríais, sin pareja y sin amigos. Hay que hacer compatible el hecho de la pareja con vuestro círculo de amigos.
  • Sentirse libre dentro de la relación de pareja. No invadir al otro. No tengáis la sensación de que perdéis cosas por el hecho de estar en pareja.
  • Es útil tener parejas amigas para compartir la miseria, o, para entenderlo mejor: ponerse verdes unos a otras, otros a otros, otras a otras y otras a uno. Es muy terapéutico.
  • No sentirse obligado a nada.
  • Escuchar al otro. Estar pendiente de la pareja. Es decir, no sólo verla sino mirarla. Cuidar los pequeños detalles, que acaban siempre siendo grandes.
  • No es obligatorio hablar en pareja. El silencio es fundamental y vivirlo a dos muy necesario.
  • Hablar siempre en primera persona del singular. Ej: yo quiero, necesito...
  • Es bueno recordar que el otro está conmigo pudiendo no estar y eso es muy valioso.
  • La pareja, en definitiva, no da la felicidad? aunque pueda colaborar en que sientas un bienestar razonable.


Esta fase de amor puede continuar o acabar en desamor, ruptura, o rutina. Desde aquí, pretendemos facilitar una mejor vivencia del dolor que provoca el desamor?, es decir, cómo evitar el excesivo dolor tras una ruptura no deseada.

Lo ideal es aplicar estrategias preventivas, y para ello utilizaremos un símil: el sistema de las peras y las mandarinas, que consiste, de modo resumido, en lo siguiente: la mandarina es una fruta que tiene diversos gajitos y cada gajito es una parcela de tu vida: familia + amistades + aficiones + trabajo + estudios + diversiones + pareja +? pero nunca la pareja ha de ser toda la mandarina, porque el día que se acabe la pareja, adiós a la mandarina. Si evitamos ser pera (en la pera la pareja ocupa todo o invade todo), si la pareja se rompe saldremos pronto adelante, siempre y cuando los amigos no intenten animarnos; a las personas que sufren no hay que animarlas, hay que acompañarlas. Y además no es lógico pensar: mi novio/a me ha dejado, porque uno es fantástico y el otro es fantástico, pero dos fantásticos no hacen una relación fantástica. Nos ha desenamorado la relación, no hemos dejado al otro. Y por último, no hay que pretender ser amigos después de cortar; se precisan unos tiempos necesarios para enfriar el amor y tras ellos quizás pueda ser posible seguir siendo amigos. Y finalmente, quizás quede el recuerdo biográfico de haber vivido y sentido una experiencia enriquecedora y una historia formidable.
 
Os deseamos el verano más amoroso posible, y si no es posible y el desamor se instala en vuestras mochilas, recordad que la Asesoría Sexológica del Cipaj es vuestra y os atenderá con mimo.


Santiago Frago y Silberio Sáez
Asesores sexológicos del Cipaj
 

DONDE ACUDIR

CIPAJ, Centro de Informaci�n Juvenil.. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. cipaj@zaragoza.es