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ZARAGOZA CONOCIDA EN SUDAMÉRICA GRACIAS A MARTÍ
JOSÉ JULIÁN MARTÍ Y PÉREZ (La Habana, 1853 ? 1895), también conocido por los cubanos como El Apóstol, fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. Se le reconoce como héroe nacional de Cuba por su determinante aporte a la causa independentista durante el período colonial. También destacó en el plano artístico. Es uno de los iniciadores del movimiento Modernista en el continente. Sobresale por su trabajo como cronista periodístico, por el poder doctrinal de su oratoria política y por la sutileza de su estilo poético. Mención aparte merece sus famosos Versos Sencillos, en los que hace uso de una depurada métrica para adornar con simpleza un profundo contenido.
En 1873 llega a Zaragoza, desterrado, contando solo veinte años de edad, para cursar estudios en la Facultad de Letras, donde se licencia en 1874. Este título no pudo ser recogido por Martí y fue entregado en 1994, 120 años después, a las autoridades cubanas por el entonces rector de la Universidad de Zaragoza, José Badiola. En Zaragoza se hospeda en una casa de la calle Manifestación nº 28, conocida en época del poeta como calle Platería, donde se le ha dedicado una placa conmemorativa. Durante su estancia en Zaragoza, José Martí estuvo muy activo en la vida cultural de la ciudad, colaborando con el Diario de Avisos, acudiendo frecuentemente a tertulias, al teatro, hace amistades, se convierte en orador brillante e incluso tiene tiempo para enamorarse; lo dice en versos de manera impecable, como sólo él sabía hacerlo. El autor de aquellas famosas coplas que dicen Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma, y antes de morirme quiero echar mis versos del alma, escribió estos versos sobre la tierra aragonesa:
Versos sencillos, 1891
Para Aragón, en España, Tengo yo en mi corazón Un lugar todo Aragón Franco, fiero, fiel, sin saña. Si quiere un tonto saber Por qué lo tengo, le digo Que allí tuve un buen amigo Que allí quise a una mujer.
Allá, en la vega florida La de la heroica defensa Por mantener lo que piensa Juega la gente la vida.
Y si un alcalde lo aprieta O lo enoja un rey cazurro Calza la manta el baturro Y muere con su escopeta.
Quiero a la tierra amarilla Que baña el Ebro lodoso Quiero el Pilar azuloso De Lanuza y de Padilla.
Estimo a quien de un revés Echa por tierra un tirano Lo estimo, si es cubano; Lo estimo, si aragonés.
Amo los patios sombrios Con escaleras bordadas; Amo las naves calladas Y los conventos vacíos.
Amo la tierra florida, Musulmana o española, Donde rompió su corola La poca flor de mi vida.
Bibliografía:
MARTÍ, J., Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1973 MARTÍ, J., Versos sencillos, Ediciones Universal, Madrid, 1983 MARTÍ, J., Poesía Completa. Alianza Editorial, Madrid, 1995