Semana Santa en ZGZ

Carlos Pardos Solanas

Para acercarse a una manifestación religiosa y cultural como es nuestra Semana Santa y conseguir disfrutar de su esencia hay que abrir bien los ojos y estar receptivos. Tenemos que dejarnos llevar, vivir y experimentar. Disfrutemos del olor del incienso, de la belleza de los pasos, del colorido de las túnicas y del sonido (que no es nunca ruido) que atruena y estremece.

En Zaragoza se entremezcla una tradición de siglos con influencias castellanas y andaluzas que se une con la fuerza del tambor y el bombo del Bajo Aragón. Por ello no nos deberá extrañar que la jota y la saeta se entremezclen, que veamos elementos ajenos y autóctonos que se han fusionado creando algo nuevo y muy diferente.

Cuando se contempla una procesión llaman enseguida la atención los grandes grupos de tambores, bombos y timbales que generalmente las acompañan, estas secciones están formadas en su totalidad por hermanos y hermanas de las cofradías. Escuchar a grupos que pueden llegar a ser hasta de cuatrocientos cofrades tocando al unísono es algo que difícilmente deja indiferente. Es un sonido que ya no sólo se escucha sino que se siente con todo el cuerpo, con una vibración que estremece de una forma que raramente se podrá olvidar. No podemos olvidar el sonido vibrante de las cornetas y heráldicas, que también tienen un lugar muy destacado. Además, la cofradía del Ecce Homo aporta la singularidad de la matraca y la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén la carraca, ambas con un característico sonido destemplado.

Si en las avenidas y calles amplias las cofradías tienen un aspecto más majestuoso y solemne, en las calles más estrechas cambia el sonido y el contacto con los hermanos se hace más cercano. Elegir unas u otras dependerá de nuestro gusto o incluso será mejor alternar ambas visiones para tener una visión más completa.

Las cofradías acompañan su cortejo con una serie de elementos o atributos que embellecen el desfile. Son faroles, guiones, estandartes, cruces... Un rasgo muy característico en nuestras procesiones es la presencia de la denominada Cruz In Memoriam que recuerda a todos los hermanos difuntos de la cofradía y en muchos casos sobre ella están escritos sus nombres.

Entre todos los momentos que componen la procesión destaca el final, popularmente denominado "la recogida". En él culmina la procesión y la cofradía despide sus Imágenes, es un momento de recuerdos y emociones, en el que se tocan los más espectaculares redobles con los que todos los instrumentos de la cofradía al unísono despiden a sus Pasos Titulares. Una culminación que encierra siempre un hasta luego y que está ya pensando en la próxima Semana Santa.

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