Se crea la Escuela de Violeros de Zaragoza
25 marzo 2015
Escuela de Violeros de Zaragoza, es un proyecto de innovación pedagógica dirigido a la formación de calidad de violeros y guitarreros, siguiendo los procedimientos artesanales antiguos. Las instalaciones están situadas en un denso espacio cultural, en el casco histórico de Zaragoza.
Se trata de un proyecto pionero, perdurable, abierto a la sociedad, rentabilizando las potencialidades del riquísimo patrimonio organológico español.
Tras un minuto de silencio en la puerta de la sede de la Escuela Municipal de Música y Danza en recuerdo a las víctimas del avión Airbus 320 siniestrado ayer en los Alpes, el director, Javier Martínez, el gerente de Zaragoza Cultural, Juan José Vázquez, y el concejal delegado del PICH, José Manuel Alonso, han presentado esta Escuela de Violeros. También han participado en el acto la directora general de la Fundación Daniel&Nina Carasso, Marie-Stépfane Maradeix, y el director del Museo de la Guitarra y la Vihuela, José Luis Romanillos, eminente investigador y reconocido violero (constructor de vihuela).

Las acciones formativas se complementarán con proyectos de investigación, actividades en grandes museos y en otros ámbitos urbanos y rurales. Destacamos entre ellas la dotación de fondos para crear una exposición itinerante y un laboratorio de restauración de instrumentos musicales. Se desarrollará una gestión mediadora entre patrimonio y sociedad, generando riqueza cultural, a disposición de la sociedad y, de forma muy especial, a sectores a los que les resulta más inaccesible.

Especialidades y contenidos formativos
La Escuela de Violeros de Zaragoza iniciará sus enseñanzas durante el curso 2015-2016, en la construcción de guitarras, modalidad a la que se irán sumando en cursos posteriores otras especialidades: vihuelas de mano, vihuelas de arco, laúdes antiguos, arpas ibéricas, así como otros instrumentos que eran manufacturados en los talleres de los violeros. Junto a ellas se incluirá un módulo de restauración de instrumentos musicales.
La escuela pretende transmitir a los alumnos las técnicas artesanas antiguas, entrenarles en las destrezas necesarias para desarrollarlas y formarles en los conocimientos teóricos suficientes para que adquieran una base suficiente que les permita superar la mera mecánica para adentrarse en la difícil habilidad de conferir vida propia a los instrumentos.
Dentro de los planteamientos de la escuela cobra un especial significado la búsqueda de la fidelidad a la estética coetánea a cada instrumento. Sensibilizar a violeros e intérpretes en esta búsqueda es especialmente necesario en un momento en el que aunque la música antigua ya ocupa un lugar en la oferta cultural, su adaptación a los grandes escenarios de concierto o las exigencias del mercado, amenaza sus más íntimas esencias. Desde este punto de vista, la Escuela de Violeros de Zaragoza, quiere ser garantía de calidad, basada en el respeto a los materiales, procedimientos, estructuras y ornamentación.

Profesorado
Las clases serán impartidas por profesores con presencia permanente de lunes a viernes, en horario de 9 a 14 horas y se complementarán por reconocidos especialistas. Grandes profesionales con muchos años de oficio y reputado currículum. Cada uno de ellos asumirá una faceta especializada, que impartirá en cursos intensivos programados a lo largo del curso.
Los violeros José Ángel Chacón, padre e hijo, cuentan con varias publicaciones y ofrecen al proyecto una amplia experiencia en la enseñanza de las diferentes técnicas de construcción de la guitarra y otros instrumentos musicales. José Ángel Chacón, padre, fue premiado por el Ministerio de Cultura con la Medalla de Plata al Mérito a las Bellas Artes en 1993. Es el fundador y director de la Escuela de Luthería Malagueña y la de Gelves en Sevilla y ha sido profesor de Organología en el Departamento de Musicología en la Universidad de Filosofía y Letras de Granada. José Ángel Chacón, hijo, es profesor del Conservatorio Superior de Málaga. Ambos imparten cursos de calidad en la construcción artesana de guitarras clásicas y flamencas.
Felipe Conde es uno de los representantes de la escuela madrileña, heredera de una tradición de varios siglos. De sus manos han salido guitarras para grandes maestros como Niño Ricardo, Regino Saiz de la Maza, Sabicas, Mario Escudero, Melchor de Marchena, Paco de Lucía, entre otros muchos. El arte de Felipe Conde, tiene origen en sus maestros, su padre Mariano y su tío Faustino, y continuación en sus hijos Felipe y María, que aseguran una nueva etapa de futuro para su taller.
Paco Santiago, es uno de los más reconocidos exponentes de la escuela granadina. Proviene de una familia de guitarreros y construye guitarras desde 1965, actualmente trabaja junto a su hijo Luis Santiago. Ha impartido cursos en numerosos festivales internacionales, como en el Concurso y Festival de Guitarra de La Habana, Cuba, en el marco del Festival de Guitarra de Córdoba, o en el American Institute of Guitar de Nueva York.
Evaristo Bretos, presidente de la Asociación Española de Luthiers y Arqueteros Profesionales (AELAP), será el especialista encargado de la formación en las áreas profesionales del oficio, introducción a las técnicas de gestión del taller y comercialización de instrumentos musicales. Como presidente de AELAP es el responsable de importantes eventos culturales como Sarasate Live, programado para el próximo mes de junio en Pamplona.
Javier Martínez, violero e historiador del arte. Ejercerá las funciones de director de la Escuela de Violeros y será profesor permanente. Cuenta con una amplia experiencia en la organización de programas culturales de interrelación de violería y museografía, como Musas, Música, Museos y Joven Música Antigua. Es el promotor de la Escuela de Violeros, en conjunción de iniciativas con la Fundación Daniel & Nina Carasso y la Asociación Cultural MusLyraMus.
Junto a estos profesores, la Escuela de Violeros de Zaragoza, invitará a músicos, musicólogos y organólogos en sus ciclos de conferencias de carácter abierto. La escuela contará, así mismo, con profesores procedentes de otros ámbitos que reforzarán las enseñanzas en las técnicas de manejo de las herramientas manuales y mecánicas (Carlos Sota) y profesionales expertos en la restauración de instrumentos musicales.
La escuela, contará, entre otros, con los siguientes nombres:
José Luis Romanillos, eminente investigador y reconocidísimo violero, director del Museo de la Guitarra y la Vihuela y autor de numerosos libros y artículos sobre violeros y guitarreros españoles de todos los tiempos. Su prestigio científico y artístico, le mereció su nombramiento por la Universidad de Alicante como Profesor Honoris Causa el año pasado. Ejercerá el importante papel de asesor científico, en salvaguarda de los principios y la pureza de la trayectoria histórica de la Guitarra Española.
Se ha elegido este equipo de profesores porque representan tendencias diversas y visiones personales no siempre convergentes, en aras de generar diálogo, abarcando escuelas y trayectorias diferentes.
Las enseñanzas tradicionales
El aprendizaje era la primera de las fases de la carrera profesional de un violero, o el primero de sus grados, previo a los de oficial y maestro. Como en el resto de oficios mecánicos y artísticos, se planteaba con finalidad formativa, para que los jóvenes aprendices adquirieran los conocimientos profesionales adecuados y suficientes para poder acceder posteriormente al nivel superior de oficial. A cambio, el taller se nutre de mano de obra barata para desarrollar tareas sencillas, que apenas precisaban conocimientos del oficio y, en algunas ocasiones, incluso servicios domésticos en la casa del maestro.
Este tipo de relación que se establecía entre el taller y el aprendiz era muy similar a la que observamos en otros muchos oficios artísticos y mecánicos y, en general, se enmarcaba dentro de los esquemas gremiales habituales.
Los sistemas tradicionales de aprendizaje se mantuvieron casi invariables hasta las primeras décadas del siglo XX. Los guitarreros heredaron los postulados y contenidos de las antiguas ordenanzas de violeros y continuaron trabajando de acuerdo a sus principios. La figura del aprendiz, poco a poco dejó de existir, en paralelo al cambio que se produjo en los procesos productivos como consecuencia de la introducción de cambios industriales como búsqueda de una mayor productividad.
Importancia cultural y artística del legado organológico español. Necesidad de preservar las enseñanzas tradicionales en la construcción de instrumentos musicales.
En España se crearon diversas tipologías instrumentales, entre las que nos interesan las vihuelas de mano, las vihuelas de arco, las arpas ibéricas y las guitarras españolas. Estos instrumentos de raigambre hispánica, constituyen importantísimas aportaciones a la cultura occidental, pese al gran desconocimiento social al respecto.
Los violeros españoles contribuyeron de forma decisiva a la creación y desarrollo de diversos instrumentos de cuerda, como clavicémbalos, clavicordios, arpas, salterios, vihuelas de mano, vihuelas de arco y guitarras. Sus aportaciones fueron claves y aunque su arte es muy reconocido entre los expertos musicólogos y organólogos de todo el mundo por su significado, su legado todavía no es reconocido socialmente en la medida que merece. Sus métodos tradicionales de aprendizaje se recogían en las ordenanzas del gremio y aunque en gran parte heredado por los talleres de guitarreros posteriores, poco a poco se fue perdiendo como consecuencia de los cambios en los sistemas productivos.
Ya en el siglo XIX, algunos intelectuales y estudiosos del arte y la organología se preocuparon por los riesgos de los cambios en materia de aprendizaje. Mientras tanto, teóricos como Barbieri o Anglés, que recomendaban encarecidamente que se atendieran esas enseñanzas para preservar un bien cultural de primer orden. Uno de los primeros estudiosos que se interesaron por los constructores de instrumentos musicales en España fue Francisco Asenjó Barbieri. Después de una encendida defensa de la cultura española y una crítica apasionada de la incuria española y del olvido y desprecio que los estudiosos extranjeros le dispensaban, incluyó en el Almanaque del Museo de la Industria, un artículo sobre el interés de las aportaciones de los constructores españoles de instrumentos, propugnando la mejora de las enseñanzas, en un momento en el que ya descendía la calidad de la construcción de los instrumentos, que él llamaba puramente artísticos.
Aunque en España existen ofertas formativas de calidad en algunos de los más reputados talleres, no ha habido hasta la fecha ninguna iniciativa institucional equiparable a las enseñanzas que se imparten en otros países europeos, pese a no contar con una tradición tan rica como la nuestra en la construcción de instrumentos como la guitarra.
Modalidades y plazas
Se plantean dos modalidades.
La primera, dirigida a los alumnos que realizan la especialidad completa, de dos años de duración. Da derecho a la obtención de un título reconocido por la escuela si se han superado los requisitos formativos. Se organiza en clases diarias con horario de 9 a 14 horas. En ella caben especializaciones diversas que la complementan, como por ejemplo la restauración de instrumentos musicales, el barnizado y tratamiento de superficies, entre otras.
La modalidad B representa una oferta formativa adaptada a personas con menor disponibilidad horaria. Su programa intensivo permite introducir a los alumnos en las técnicas de construcción de instrumentos musicales.
Mecenazgo y apoyos institucionales
La Escuela de Violeros de Zaragoza es un proyecto seleccionado por la Fundación Daniel & Nina Carasso (FDNC) entre las propuestas que le fueron presentadas durante el año 2015. Esta importante fundación fue creada en Francia en 2010 en memoria de Daniel Carasso, fundador de Danone, y de su esposa Nina. Desde 2012 desarrolla una importante labor cultural también en España. El mecenazgo de la FDNC se prolongará durante los primeros años de actividad de la escuela.
El Ayuntamiento de Zaragoza respalda el proyecto y permite ubicarlo en el antiguo Taller Chicotén de la calle las Armas, espacio gestionado por la Escuela de Música y Danza, situado en un denso espacio cultural, en el mismo entorno donde proliferaban talleres de violeros zaragozanos en siglos pasados.
La Diputación Provincial de Zaragoza ha acogido también con receptividad una propuesta para apoyar la adquisición de materiales para la escuela.
La Escuela de Violeros de Zaragoza acogerá con entusiasmo cualquier aportación pública o privada y reconocerá públicamente estas contribuciones que en el futuro permitirán dotar becas a alumnos o incrementar la calidad de la enseñanza.

