Antes de proceder a analizar una serie de cuestiones se hace preciso un breve análisis del perfil del barrio que permita identificar las características sociales, económicas y culturales que determinan, en buena parte, la idiosincrasia del Casco Histórico (en adelante, se denomina además como el barrio o CH).
Según se indica en la Evaluación del PICH 2005-2012, la población del Casco Histórico supone un 7% de la población total de la ciudad. Demográficamente se observa que la tasa de sobreenvejecimiento es superior a la del resto de Zaragoza; así, aunque en general hay menos población mayor, al tener ésta una mayor edad, la tasa de envejecimiento general se mantiene similar a la de la ciudad. Aunque la población inmigrante tiene un peso importante en el barrio, predominan en éste las relaciones de coexistencia sobre las de convivencia, existiendo niveles de segregación altos, sobre todo entre la ciudadanía de origen africano y chino (más del 40% de segregación en educación). En relación al uso de los programas de servicios sociales se observa un peso relativo del Casco Histórico muy superior al que le correspondería según criterios poblacionales.
Uniendo estos datos, se puede perfilar la imagen de un barrio con una vulnerabilidad sociodemográfica y socioeconómica importante donde residen realidades multiculturales muy diversas y con un fuerte potencial social ya vislumbrado, en cierto modo, por el denso y activo tejido asociativo que trabaja el barrio.
En esta situación se ve necesario, en primer lugar, la creación de sinergias entre los actores sociales (entidades sociales y entidades públicas), ya que de este modo el cuidado del barrio se realiza de forma más eficiente y compartida y con una visión integral de la problemática. Estas coordinaciones requieren, para empezar, del conocimiento de lo ya existente (a nivel humano, de equipamiento, de espacios), y para actuar, de espacios donde se facilite el encuentro (como el Espacio Técnico de Relación o la reciente puesta en marcha de la red Compartea).
Según la evaluación del PICH 2005-2012 muchas de las personas consultadas creen que el próximo plan debería partir de las sinergias existentes entre los actores sociales del barrio. En las actuales circunstancias de escasez de recursos financieros consideran fundamental recurrir a metodologías que permitan la participación activa de los agentes del barrio, tanto públicos como privados. Se hace evidente el potencial del conjunto de la población del CH para apoyar y desarrollar acciones encaminadas a favorecer la inclusión social tanto en coordinación con las administraciones, como de manera independiente. En este sentido la capacidad de coordinación entre entidades ha sido altamente valorada. Y no solo entre entidades sociales sino también con entidades públicas. El trabajo en red ha sido algo que ha potenciado el PICH (según la evaluación del PICH 2005-2012), con ejemplos como la creación del ERT (Espacio de Relación Técnica), otro espacio creado para la participación vecinal.

El Casco Histórico se considera todavía como una zona con altos niveles de pobreza, si bien su presencia no es homogénea, sino que se localiza en algunas zonas: concentración de personas sin hogar en los alrededores del Albergue y en la Plaza Tenerías, prostitución en c/ Agustina de Aragón con c/ Miguel de Ara y c/ Madre Rafols; venta de droga en c/ Aguadores, c/ Casta Álvarez, esquina de c/ San Blas, Plaza de la Magdalena o calles Cerezo, Boggiero y Pignatelli.
Las consecuencias de la crisis se notan de forma especial en el Casco Histórico donde se producen numerosos desahucios y situaciones de impago que conducen, a su vez, a otros problemas como la imposibilidad de poder disfrutar de una buena alimentación, condiciones de insalubridad en el hogar etc.
La cobertura de las necesidades básicas se torna como una de las cuestiones fundamentales; y aunque existe discrepancia sobre la dependencia que estos servicios pueden crear en la población, lo que resulta evidente es que hasta que no se alcanza un mínimo de cobertura no se puede mejorar la cohesión social y la convivencia.
Si en otros barrios de Zaragoza el impacto del desempleo está siendo importante, en el Casco Histórico se podría afirmar que todavía más, dadas las dificultades preexistentes en una parte del vecindario ya de antes de la crisis.
Las necesidades en esta línea se ponen de manifiesto a nivel administrativo ante el espectacular incremento en los últimos años de las personas usuarias del Programa Ingreso Aragonés de Inserción. En el Centro Municipal de Servicios Sociales de San Pablo los expedientes tramitados para este programa, con respecto a los de 2005, se multiplicaron por 19, y en La Magdalena por 7 (en adelante se denomina al barrio La Madalena, por ser la forma más común). Estos expedientes representan aproximadamente el 20% de los totales de Zaragoza (superando lo que correspondería por razones de número de habitantes, que sería aproximadamente del 7%).
Desde la Oficina del PICH se apuesta por el desarrollo de acciones orientadas hacia la disminución del desempleo, que potencien la vida sociocultural en el barrio y que puedan redundar en un mayor movimiento de personas por el Casco Histórico. Se busca además la dinamización económica, el aumento de la cohesión y el nivel de convivencia (más que de coexistencia) de sus habitantes. Entre los programas mejor valorados del PICH en relación a la formación e inserción laboral se encuentran el proyecto Fachadas y el proyecto MIMBRES.
Aunque la diversidad cultural en el barrio no parece percibirse como generadora de problemas de convivencia, sí que es cierto que de la evaluación del PICH 2005-2012 se desprende que en determinadas ocasiones sí que lo es. Cuando este documento hace referencia a las percepciones ciudadanas del impacto social del PICH, más concretamente a la evaluación hecha por la sociedad civil organizada, se habla de posturas polarizadas y diferencias en la forma de entender el barrio: desde quien siente preocupación por la inclusión social, quien prioriza el orden y la limpieza del barrio o que se prioriza a los inmigrantes y eso perjudica al barrio o que no deberían dejar que se asiente tanta población inmigrante en el barrio. Dejando clara la necesidad de mediación para promover la información veraz, la comunicación y la transformación de posibles conflictos.
Pese a estos comentarios la aceptación de la existencia del otro, sobre todo en zonas como Conde Aranda, parece no haber afectado de forma negativa a la convivencia. Si bien es cierto que se trata de eso, COEXISTENCIA y no CONVIVENCIA; las relaciones entre los vecinos y vecinas de diferente procedencia en el CH quedan lejos de ser interculturales. El 59% de los vecinos del CH piensan que tan apenas hay relación y sólo el 1% que hay malas relaciones en el Barrio siendo el 76% de los vecinos y vecinas a quienes les parece muy bien o bien que haya inmigrantes en el Barrio.
En el documento de evaluación del PICH 2005-2012, al mencionar el área de problemas sociales se identifican numerosas dificultades relacionadas con la presencia de comportamientos marginales como la venta de drogas, delincuencia o prostitución que afectan, además de a la convivencia, a la percepción de inseguridad ciudadana y a la salud de la comunidad.
Durante años, en el CH se han desarrollado proyectos que trabajan en materia de salud comunitaria con resultados positivos desde las entidades sociales, centros de salud, centros de enseñanza, administración, etc. que valdría la pena reforzar para incrementar su capacidad de incidencia sobre el problema, algunos apoyados desde la oficina del PICH, como el Proyecto de Prevención de Adicciones.
Por otro lado, la cultura se manifiesta como un elemento multifuncional: además del proceso evidente de culturización también favorece la convivencia y la integración social, es un atractor de otros habitantes de la ciudad y un elemento que pone en valor el territorio (ayudando a romper con la discriminación frente a otros vecinos y vecinas de la ciudad). Así mismo, ofrece visibilidad a las y los artistas del barrio, ayuda en la mejora de capacidades marentales/parentales al permitir espacios y tiempos compartidos en las familias, entre otros aspectos.

A lo largo del camino ya andado por el PICH el programa sociocultural ha sido el que mayor número de actuaciones ha desarrollado. Es un programa en el que se han unido esfuerzos de los vecinos y vecinas, de diferentes entidades, escuelas de música, proyectos municipales del Casco Histórico, asociaciones de vecinos, el Conservatorio, la Escuela Municipal de Música, Casas de Juventud y Proyectos de Intervención en Espacios Escolares (PIEE). Según valoraciones reflejadas en la Evaluación del PICH 2005-2012 esta oferta cultural se caracteriza por un amplio y variado conjunto de pequeñas actuaciones, descoordinada, y en ocasiones dirigida a personas externas al barrio. Por ello se hace necesario diferenciar las actividades dirigidas al turista o a los habitantes de otros barrios de la ciudad, de las dirigidas a los vecinos, ya que los objetivos que se desean alcanzar sean, probablemente, diferentes en función de la actividad.
Desde el Espacio Técnico de Relación2 se realizan aportes significativos en esta línea. Por un lado se pone de manifiesto la importancia de la coexistencia de diversas culturas en el barrio, y el potencial que esto supone para la realización de actividades interculturales profundas (más allá de las dedicadas a la gastronomía y la música) y la apertura de líneas de comunicación. Por otra parte se identifica la deficiencia en el inventariado de recursos existentes en el barrio (a nivel de espacios, materiales, personas, actividades e iniciativas) y su ubicación en el espacio. El conocimiento de estos recursos permitiría optimizar el uso de esos recursos que cada día se ven más reducidos.
Finalmente, ante la sensación generalizada de falta de espacios, se ve en el edificio del IES Luis Buñuel una buena oportunidad cultural siempre y cuando exista un proyecto completo y se definan detalladamente los aspectos de funcionamiento y el tipo de gestión.
2. Memoria del Encuentro del Espacio Técnico de Relación. Centro de Historias, Zaragoza. 21 de febrero de 2013. Plan Integral del Casco Histórico.
El paso de la coexistencia a la convivencia entre los vecinos y vecinas del CH, que coadyuva al aumento del sentido de pertenencia al barrio, puede ayudar, además, a disminuir lo procesos de exclusión social, a facilitar el cuidado de los espacios compartidos, y a mejorar la seguridad ciudadana y la salud comunitaria. En este sentido hay camino andado. La amplia oferta de programas y espacios culturales está sirviendo ya de base para la cohesión social y para el cambio de percepción de este barrio de cara al resto de habitantes de la ciudad. Por otra parte la confluencia de acciones de formación e inserción laboral, en especial las que tienen visibilidad física (como el proyecto Fachadas o el proyecto MIMBRES), facilitan la entrada al mercado laboral de personas con especiales dificultades, a la vez que se apoya en la resolución de problemáticas concretas del CH.

Con este tipo de acciones se pone de manifiesto la importancia que tiene el desarrollo de proyectos y programas que atiendan a más de un objetivo. Esta multifuncionalidad es especialmente interesante en la coyuntura actual, en que la situación económica no está permitiendo el desarrollo de acciones en la medida y amplitud que se consideraría necesario.
Transversalmente, la realización de estos procesos de forma participativa asegura, en buena medida, el empoderamiento del proceso por parte de los actores sociales y su continuidad en el desarrollo del barrio.