El planteamiento inicial es de continuidad e integración, tanto entre los distintos enfoques que convergen en un trabajo de esta naturaleza, como en el propio espacio físico de la ciudad: posibilitar la integración y las continuidades (visuales, físicas, medioambientales, ecológicas) entodas las áreas del ámbito de actuación, destacando de entre estos elementos los siguientes:
El nivel inferior es muy extenso y está ocupado por áreas inundables de gravas y praderas: La playa. En este nivel no se interviene, excepto a través de la colocación de algunos andadores que permiten el acceso al agua en algunos periodos del año. Los tamarizales, y las praderas de hierba constituyen un espacio natural de gran interés. No se hace preciso la construcción de escolleras dado que el golpe del curso del río se produce en la margen contraria, en el muro del ACTUR.
El nivel intermedio, en el que se plantea la construcción de un Andador de conexión, y un carril-bici continuo, desde el Parque de San Pablo, hasta el Triángulo de La Almozara. En este nivel existen en algunos puntos unas arboledas muy considerables. Especialmente, en el área situada enfrente del Instituto de E.S.O., que debe ser objeto de una limpieza general, para que se pueda conformar como zona accesible por el público en general, aunque sin perder su carácter de arboleda natural.
El nivel superior, ocupado por espacios ajardinados, parques de la ciudad. Unas "entradas" o conexiones entre la ciudad , que favorecen la permeabilidad transversal (Viveros municipales, entrada del Parque del Tiro de Pichón, parque de la Playa de Los Angeles).
Estos tres niveles corresponden a tres zonas claramente diferenciadas desde el punto de vista paisajístico:
Los emplazamientos que se encuentren en la zona más cercana al río Ebro permiten la inundación selectiva del espacio en momentos de avenidas. Se consigue un modelado cambiante, al igual que ocurre con el río a lo largo de su travesía en el espacio y en el tiempo. Esto permite que se alteren de forma racional los espacios internos creando zonas en distintos niveles que se verán invadidas por las aguas en función de la altura adquirida por el nivel del río, recreando distintos procesos y ambientes.
Para ello es necesario que las especies incluidas en estas superficies se encuentren adaptadas a las condiciones ambientales generadas en zonas de variación del nivel de las aguas, con momentos de inundación temporal. Destacarán en este espacio, especies como los Tamarices, los Sauces arbustivos, los Carrizos, las Eneas, etc.
Estos espacios inundables, además, actuarán como corredores verdes de conexión entre los sotos de ribera ya existentes en Ranillas y la Almozara y el Galacho de Juslibol, creando un nexo ambiental que servirá para potenciar la inserción de ese espacio natural en la estructura de las zonas verdes metropolitanas.
Evidentemente, los puntos donde el soto natural tenga una cierta entidad deberán ser preservados debido a la importancia ecológica que poseen, debiendo conjugar esa necesidad de conservación con el enorme potencial como recurso educativo. La dificultad que supone adentrarse en este tipo de ambientes debe subsanarse mediante la creación de una red de pasarelas que se dispongan por encima del nivel de inundación, dimensionándolas de tal forma que no favorezcan el transito masivo de visitantes.
La adaptación a la topografía del terreno y a las características ambientales de este tipo de ecosistemas, deben ser las directrices que deben guiar el diseño de las actuaciones en estas zonas.
Las zonas que se encontrarían entre la anterior franja (de carácter más natural) y la más interna (más ligada al tejido urbano), deberán tener un carácter de amortiguación.
Por ello se define este área de transición caracterizada por la creación de un conjunto de desniveles que favorezcan la inundación diferenciada de esta superficie. El tratamiento vegetal se realizará con especies propias de este tipo de ambientes (Chopos, Álamos, Olmos, Cornejos, Espinos albares, etc.) realizándose un gradación en su densidad con el objeto de crear un ambiente más denso e inquietante a medida que nos acercamos a la zona de soto.
Este espacio se encontrará recorrido por una red de caminos naturales de pequeña entidad que se adapten a la morfología del terreno y permitan adecuarse a las texturas y entornos a visitar.
En las zonas más ligadas al tejido urbano el tratamiento vegetal deberá ir más en la línea de los parques, creándose espacios de ocio, descanso y juego.
Para ello se plantea la utilización de praderas y especies más propias de los ámbitos ajardinados aunque sin renunciar a que su lenguaje siga siendo el del agua (Alamos Boleana, Fresnos, Alisos, Rosales, Aligustres, Trepadoras, etc.)

La propuesta asume las alineaciones establecidas en el Plan General de Ordenación Urbana, de tal manera que se expropia una porción de la finca situada en la Cuña de acceso al Parque Lineal, así como una franja lineal en el frente hacia el río. Sin embargo, esta alineación se plantea con una mayor adaptación a la realidad existente. En concreto, formará parte del parque Lineal el actual camino que discurre por el perímetro del Club, excepto en la parte oeste, de suerte que no se afecta a la Casa de Bombas ni al Frontón.
En este tramo del parque, de unos 500 metros de recorrido, la sección que se plantea es de mínima intervención. Adosado al cerramiento nuevo, que separa el Club deportivo "El Soto" del parque, se proyecta un andador de 4 metros de anchura, con pavimento de adoquinado. En el Parque, un sendero-carril bici, y unas pendientes hacia el río, que se mantienen en su estado natural. Club "Tiro de Pichón" El Plan General de Ordenación Urbana plantea la adquisición de una franja de importantes dimensiones para ampliar el Parque Lineal del Ebro. En esta plataforma (fig. 18) acomete la Pasarela proyectada. Existe un amplio espacio que será muy utilizado, y que se diseña con un planteamiento compatible con el desarrollo futuro de los terrenos del Club.
El PGOU plantea en estos terrenos un uso de equipamiento. La propuesta asume esta ubicación y lo dota de un vial de acceso, y un aparcamiento. Este vial de acceso podrá ser utilizado asimismo por el Club El Soto, para acceder a su área de estacionamiento (que se expropia parcialmente, para ampliar el acceso hacia el Parque Lineal del Ebro). Se proyecta un equipamiento con unos volúmenes de cierta altura (B+4) para que pueda ser identificado desde la ribera del ACTUR, en el punto de arranque de la Pasarela, y desde la Avenida de La Almozara.
Es una entrada difícil por su propia geometría. La propuesta plantea unas opciones de ampliación de este parque, que podrían mejorar la accesibilidad al parque Lineal. En concreto afectan a los terrenos del Club Deportivo (en unas construcciones actualmente desocupadas y en franco estado de deterioro) y a alguna parcela privada, que posibilitaría un acceso directo al Parque desde la Avenida. Desde este Parque se accede a través de una traza sinuosa, que conecta con la calle Sierra de Vicort y llega hasta la masa arbolada junto al Instituto de Educación Secundaria.
En la terraza superior se completan las áreas de parque existente, con previsión para las siguientes zonas o estancias, entre otras:
El Parque Lineal tendrá continuidad con el diseño del Parque de San Pablo, a través de los vanos del Puente de la Almozara. En concreto, se plantea dos conexiones: una a la cota 196 m., un andador peatonal que conecta con la plataforma de la Estación de Bombas, y un sendero en la cota 193 m. que conecta con los senderos inferiores del Parque de San Pablo.
El Parque Lineal tendrá continuidad con el Triángulo de La Almozara, a través de un punto estrecho, del que parte además la propuesta de la Expo 2008.
El propio diseño de la pasarela peatonal proyectada y su implantación (que ha sido objeto de un ligero reposicionamiento respecto a las propuestas iniciales del Proyecto de Riberas para mejorar la composición global de la ordenación de las riberas) es una de las decisiones importantes de la propuesta, que debe contemplar también una posible hipótesis para la ciudad de Zaragoza a largo plazo, que no es otro que el traslado de la instalaciones deportivas (El Soto y Tiro de Pichón) a situaciones exteriores, posibilitando de esta manera un nuevo frente urbano, ahora ya totalmente accesible hacia el Ebro y hacia la nueva actuación en el meandro de Ranillas.
Se plantean las siguientes premisas urbanas:
Se trata de una conexión peatonal que conectará dos áreas muy pobladas: el barrio del ACTUR, en la calle Clara Campoamor, y el barrio de La Almozara-Delicias. Se sitúa en un punto medio entre el Puente de La Almozara y la conexión prevista a través del Pabellón-Puente de la Expo 2008 y el Puente del Tercer Milenio. Se repite por tanto el ritmo y la separación existente entre los puentes en el tramo urbano del Ebro.
Un aspecto importante para el diseño es que debe tratar de interrumpir en la menor medida posible las vistas de la ciudad histórica desde el Recinto Expo. La visual del río enmarca una vista espectacular de las torres de la ciudad histórica. La propia pasarela tiene unas condiciones de punto de exposición visual muy importantes, aspecto éste que no debe desaprovecharse.
Por otro lado, se considera oportuno no repetir diseños ni esquemas que van a ser utilizados en los puentes que se van a construir en esta zona: El Puente del Tercer Milenio, un gran arco con tirantes y un paso para peatones acristalado, o el Pabellón- Puente, donde la presencia del carácter de edificio es muy notable, si se desarrollan las previsiones previstas en el Plan de la Candidatura.
Por todo ello, se opta por una pasarela de mínimo impacto. La rasante de la pasarela salva la cota de las avenidas con periodo de retorno 500 años, por lo que se queda elevada respecto a la zona del parque en la margen de La Almozara (196 m.) Este desnivel se salva con una suave colina de hierba. En el arranque en la margen izquierda, a la pasarela se accede desde una suave elevación, y el Paseo que discurre junto al muro del ACTUR, pasa por debajo del tablero de la pasarela.
En el escenario a largo plazo de traslado de las instalaciones deportivas, este diseño en planta resultará igualmente válido, ya que entroncará con un parque abierto, cuyo diseño de caminos e itinerarios favorecerán el acuerdo con estas salidas hacia la pasarela.
En el tramo central: Tablero de 10 metros de anchura total, con un espacio de 2 metros de anchura ligeramente rehundido, y separados del principal a través de un espacio de gradas, también de dos metros de anchura.
En el tablero principal, se prevé un espacio de dos metros de anchura, con diferente coloración en el pavimento, para circulación de bicicletas. La circulación en el tablero principal, sin interrupción visual en el lado Este de barandillas ni muretes, permite tener una amplia visión del parque y de la ciudad histórica.
En el tramo de arranque de la margen derecha, tablero de seis metros de anchura, con barandillas a ambos lados. En las conexiones desde los andadore inferiores, rampa en la margen izquierda y escalera en la margen izquierda, de 2,5 metros de anchura.
El tablero se mantiene horizontal en todo el trayecto, a la cota 201.5 m, de tal forma que la estructura salve la avenida de 500 años.
Pasarela de hormigón con una pila de planta triangular situada en un punto próximo a la ribera de la margen derecha. Dos vanos, uno de 140 metros de longitud y otro de 80 metros.La pila central se sitúa en el río, y sirve como punto en el que se resuelve el acceso a la pasarela desde el nivel inferior del Parque de La Almozara. Apoyo en dos montículos-dunas en ambas márgenes. En la margen derecha, se considera la posibilidad de prolongarse hacia la Avenida de La Almozara si existe ese planteamiento futuro.
En cuanto a sus aspectos formales, la propuesta debe considerarse únicamente como una primera aproximación al diseño definitivo.

Secciones de la pasarela
Secciones transversales


