Realizaremos una descripción de la actuación desde aguas arriba hacia aguas abajo, es decir, desde el entorno del puente de la autopista hasta la zona de conexión con el futuro puente del Milenio.
Se trata de una franja de margen íntimamente ligada al futuro Parque Metropolitano del Agua, por lo que en el diseño de la presente propuesta se ha considerado como uno de los aspectos claves de su desarrollo las posibles interacciones con este futuro espacio.
Al igual que en la margen derecha, se ha diseñado a lo largo del primer tramo, un paseo peatonal a nivel superior (también apto para el paso de vehículos de emergencias y mantenimiento), junto con un carril bici y una banda de vegetación, así como diferentes zonas de estancia dotadas con mobiliario urbano que permitan un descanso en el paseo y cierto resguardo del viento en los momentos de mayor intensidad de éste. La cota a la que se ha situado este paseo de nivel superior es justo por encima de la avenida ordinaria, aproximadamente unos 2.000 m3/s.
Este paseo de nivel superior se ve acompañado en todo su recorrido por otro paseo, algo más estrecho, a nivel inferior, situado algo menos de un metro por encima de la cota del nivel medio del río (250 m3/s), aproximadamente al nivel de los 400 m3/s. La conexión ente los dos paseos se realiza a modo de orlas, en las zonas de mayor amplitud de la margen, evitando así un excesivo paralelismo y monotonía entre ambos y permitiendo en numerosos puntos del recorrido acceder de un nivel a otro.
En la zona del entorno del puente de la autopista se prevé la conexión de ambos y del carril bici, tanto con los caminos actuales de acceso al cauce como con el camino que continúa río arriba por la margen izquierda. En este punto, aguas abajo del puente de la autopista, se proyecta un pequeño parque como polo de encuentro de una vía de acceso a la Avenida de Ranillas y la continuidad del paseo aguas arriba del puente. El acceso a la Avenida de Ranillas se plantea tanto por un paseo que se adentra en el futuro Parque Metropolitano del Agua, como por medio de un talud revegetado y escalonado que permitirá un fácil acceso peatonal y ciclable por medio de escaleras y rampas desde esta Avenida de Ranillas al cauce
La protección del talud a lo largo de todo este tramo de la margen izquierda al igual que en la margen derecha, se realizará por medio de elementos denominados blandos como escolleras revegetadas y bloques de hormigón entrelazados y revegetados.
Según avanzamos hacia aguas abajo, llegamos al entorno de la isleta en el soto de Ranillas, que como ya se ha comentado en apartados anteriores se caracteriza por su dinamicidad, generándose ecosistemas interesantes por la rapidez con que se desarrollan y desaparecen.
La actuación en esta isleta, se limita a una tarea de limpieza de basuras y vertidos, planteándose en la margen del río una amplia zona de estancia, junto a la salida de una de las acequias del meandro Ranillas. En esta zona también se plantea la conexión del paseo de nivel superior con uno de los principales paseos del futuro Parque del Agua, estableciéndose la continuidad por la margen del río mediante el camino de nivel inferior y el carril bici.
El estado actual del talud de la margen izquierda desde este punto hasta el final de la actuación, considerando tanto los aspectos erosivos como medioambientales y morfológicos del cauce no hacen necesaria su protección en la misma medida en como se proyectan en el resto del cauce, limitándose las actuaciones a revegetaciones y estabilizaciones en aquellos puntos en los que se considere imprescindible.
Desde este punto hasta el final de la actuación la presente propuesta va aún más ligada si cabe, a la futura conexión con el Parque Metropolitano del Agua.
Llegamos a una de las zonas mejor conservadas de Soto del meandro Ranillas. Se trata de una masa boscosa de gran complejidad estructural, con un mosaico de comunidades desde las pioneras hasta las más desarrolladas (choperas y alamedas principalmente), pasando por saucedas de orla y tamarizales. De gran valor ecológico y fiel reflejo de los cambios sucesivos del sistema natural, su extensión está determinada por la distancia al cauce y el nivel freático, de la periodicidad de las crecidas y grado de inundabilidad, así como por la propia característica de la deposición de sedimentos y de la dinámica geomorfológica del cauce.

En esta zona se proyecta dar continuidad al paseo de nivel superior (de las mismas características que el anterior, es decir un paseo peatonal, también apto para vehículos de mantenimiento y emergencia, acompañado del carril bici y de bandas de vegetación), por medio de una conexión con el que será uno de los caminos principales del futuro Parque Metropolitano del Agua, así como por medio del camino de nivel inferior y el carril bici.
Este paseo tendrá la doble misión de dar continuidad al paseo por la margen izquierda del río Ebro y conectar este futuro Parque con las zonas del Soto del meandro Ranillas, lo que se realizará pasando por alguna de las diversas zonas de estancia. En la zona mejor conservada del Soto del meandro Ranillas y por tanto con mayor vegetación, se realizarán tareas de limpieza de basuras y vertidos y se proyectan una serie de paseos sobre madera (que permiten una adecuada integración en el entorno) siguiendo el recorrido de senderos existentes, que servirán de guía al ciudadano por el interior del Soto. Se establecerán áreas de estancia así como paneles informativos referentes a las características del Soto.

En el último tramo de la margen izquierda y correspondiendo a la zona de mayor sedimentación del meandro Ranillas, el paseo de nivel superior presenta las mismas características y funcionalidades descritas con anterioridad. Se proyecta además de su conexión con el futuro puente del Milenio, la conexión con una serie de sendas peatonales que recorran la margen.
Se proyecta en esta zona naturalizar el actual relieve, caracterizado por la extracción de áridos y la deposición de escombros, creando una serie de vaguadas y crestas siempre paralelas al cauce, que permitan el fluir del agua en momentos de crecida y su posterior estancamiento, permitiendo así la recreación del ecosistema original de esta margen del meandro y la colonización vegetal de las distintas zonas por distintas especies, atendiendo al distinto grado de adaptación a las condiciones edáficas.