El entorno del Quiosco de la Música dispone ya de unas nuevas puertas que facilitarán la realización de actividades con aforo limitado

24 julio 2021

El diseño de estos nuevos elementos, que también podrán ayudar a proteger esta estructura en momentos concretos, ha sido validado por Patrimonio para integrarse en el de la valla existente


El Quiosco de la Música de Zaragoza cuenta, desde esta semana, con unas puertas que completan el cerramiento de su vallado exterior. Habitualmente estos nuevos elementos permanecerán abiertos, pero facilitarán en momentos concretos la realización de actividades y eventos que requieran aforos controlados. Asimismo, si se considerara necesario, podrían ayudar a proteger este Bien de Interés Cultural de hipotéticos actos de vandalismo.

La instalación de estas puertas, cuyo diseño ha sido validado por Patrimonio y se integran en la estructura del vallado existente, forma parte de los diferentes trabajos de mejora paisajística que se iniciaron esta primavera y que tuvieron, entre sus elementos más destacados, la plantación de tulipanes en la Acequia de las Abdulas y la nueva alfombra de rosales del Paseo de San Sebastián.

Tal y como se anunció en su momento, también se ha intervenido en el entorno del Quiosco de la Música. El principal objetivo es poner en valor esta joya arquitectónica, al tiempo que preservarla de posibles actos vandálicos. Para ello se han realizado varias intervenciones.

Además de las puertas que ahora se han colocado en sus tres accesos, se han eliminado o rebajado en altura aquellos elementos que entorpecían su contemplación desde el Parque, como el seto perimetral que lo rodeaba circularmente. Finalmente, se ha enriquecido el espacio con una nueva plantación de enredaderas de flor,  para que trepen por la celosía circular que envuelve la plaza.

El Quiosco de la Música fue diseñado por los hermanos Martínez Ubago con motivo de la Exposición Hispano-Francesa de 1908. Antes de su actual emplazamiento estuvo situado en la Plaza de los Sitios y en el Paseo de la Independencia, cuando su zona central era peatonal.  Es uno de los ejemplos más bellos y refinados del modernismo zaragozano.