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Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Virgen de las Lágrimas

Paso del Descendimiento de la Cruz

Realizado por José Alegre, escultor bilbilitano, en 1847 por encargo de la Hermandad de la Sangre de Cristo, propietaria del mismo, que cedió en usufructo a la cofradía. Está inspirado en el cuadro de Pedro Pablo Rubens que se puede contemplar en la catedral de Amberes. Se puede observar que el paso sigue la misma estructura que la composición pictórica, formado por dos composiciones triangulares independientes con la imagen central de Cristo que las une.

Por una parte en la parte superior, las imágenes de Longinos y José de Arimatea descuelgan cuidadosamente el cuerpo muerto de Cristo que forma el vértice inferior de esta composición y a la vez el vértice superior de otra en la que Nicodemo y San Juan lo recogen desde abajo, con la mirada tranquila de la Virgen María y la desesperación de María Magdalena. Sin duda es uno de los pasos más admirados tanto por la ingeniosa composición como por el tamaño que alcanza la misma. A lo largo de los años el paso del Descendimiento se ha restaurado en varias ocasiones, siendo la más destacada la de 1996 en la que se consiguió rescatar la policromía inicial de las imágenes, oculta por capas y capas de barniz. Además de restaurar las imágenes, unas veces por motivos estéticos y otros por la salud de las mismas (Rehabilitación figuras, 2008), se ha restaurado la carroza en diversas ocasiones, construyéndose una nueva en el año 2008 en madera oscura, dándole un aspecto más sobrio, más acorde al momento que representa. La carroza se completa con greca tallada que se está realizando en distintos años.

En 2015 se estrenó la nueva greca del paso con ocho casetones labrados en madera por la tallista Gloria Téllez que representan a San Luis Gonzaga, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San José de Pignatelli, San Estanislao de Kostka, La Anunciación y Las Cruces en el Calvario. Además de los escudos de la Cofradía y del Desclavado.

 

 

 



Virgen de las Lágrimas

En 1949 la cofradía recibe la donación de la cara de una Virgen Dolorosa, atribuida por unos a la escuela de Salzillo y por otros a la escuela malagueña del siglo XVIII. En 1950 los hermanos Albareda, ilustres imagineros zaragozanos, adaptan la cara donada a una estructura corporal creada por ellos, en la que destacan los pies y las manos. A la imagen se le construyó una carroza a la que se le añadió un palio, siendo la primera Virgen en Zaragoza que procesionaba de esta manera. La estética de esta imagen ha sufrido importantes variaciones, pasando de la máxima sobriedad, ataviada únicamente con vestido y discreta toquilla, para pasar con los años a una estética más inspirada en las vírgenes malagueñas, con gran profusión de mantillas que llegaban a ocultar parcialmente la cara de la Virgen. En la actualidad se pretende que la estética dominante sea algo intermedio. En 2006 se sustituyó la carroza de la Virgen, construyendo una nueva con la peculiaridad de que es totalmente metálica, sustituyendo la anterior greca de madera dorada por una estructura metálica a modo de greca. En 2015 se estrenó el nuevo manto de la Virgen con bordados inspirados en el manto original. Este manto fue bendecido el 31 de Marzo de 2015 por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Zaragoza D. Vicente Jiménez Zamora justo antes de la Procesión de las Lágrimas.

 

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