Tradicionalmente los planes urbanísticos se han disociado del diseño urbano y han respondido mal a las necesidades y preocupaciones del conjunto de la ciudadanía. Conceptos como la habitabilidad, el ambiente urbano, el trazado accesible de calles y paseos, el transporte público adaptado a las distintas necesidades humanas, los espacios de esparcimiento, ocio y relación personal, etc... han estado postergados en beneficio de otros de mayor rentabilidad económica.
En los últimos años, la participación de las mujeres en los movimientos ciudadanos y asociativos ha introducido la perspectiva de aspectos más cotidianos y sustanciales para la calidad de vida, como la sostenibilidad del desarrollo, el calidad del diseño urbano o la mejora de las condiciones de realización de las actividades ciudadanas, ya que son las mujeres, especialmente las dedicadas en exclusiva a la realización del trabajo doméstico, el sector que sufre en mayor medida la falta de espacios de encuentro y los problemas derivados del aislamiento y la inseguridad que provocan una mala planificación.
Por otra parte, la movilidad más compleja de las mujeres en función de la diversidad de actividades que realizan, ha puesto de manifiesto la necesidad de contemplar una utilización más variada de la ciudad, así como la importancia de una mayor presencia de áreas de esparcimiento al aire libre, como plazas, parques y jardines, o de servicios públicos como centros de salud y escuelas.
Que el diseño de las ciudades sea dinámico y esté en relación con las necesidades particulares y la adaptación al ciclo vital de todas las personas, introduciendo la perspectiva de género en su concepción y planificación, resulta decisivo para facilitar el encuentro de sus habitantes, mejorar la calidad de vida y posibilitar una mayor libertad y progreso para toda la ciudadanía.
| Objetivo | Actuaciones |
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| Potenciar el bienestar y la calidad de vida de mujeres y hombres. |
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| Fomentar diseños de la ciudad de Zaragoza más acordes con el principio de igualdad |
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