La segunda línea estratégica de este Plan va dirigida tanto a impulsar y potenciar los cambios realizados en materia de igualdad de oportunidades, como a consolidar e integrar en el imaginario colectivo los avances conseguidos. Esta estrategia deberá fundarse en una cooperación de todos aquellos organismos e instituciones, públicas y privadas, de la ciudad, cuya intervención y concurso son claves para el éxito y la eficacia de las medidas propuestas, pues sólo con el compromiso y la colaboración de éstos podrán generarse los efectos dinámicos y la sinergia necesarias para hacer posible la consolidación del cambio social.
Es cierto que los niveles de progreso alcanzados en los aspectos formales de la legislación con respecto al principio de igualdad de oportunidades son evidentes, como también lo son los avances y la presencia de las mujeres en todos los ámbitos y sectores sociales. Sin embargo, los modelos y estereotipos tradicionales siguen pesando en las prácticas sociales y mentalidades, lo cual supone una rémora para la plena consecución de la igualdad y somete a las personas a frecuentes contradicciones tanto en su vida social, como personal. Por lo que esta segunda línea estratégica contempla a su vez cuatro áreas de actuación que responden a otros tantos aspectos que consideramos esenciales para esta perspectiva.
En primer lugar, las personas deben tener libertad para poder decidir cómo quieren ser, con qué valores y metas sociales y personales se identifican, qué proyectos vitales quieren desarrollar y qué modelos de relación quieren establecer. Siendo la libertad de elección uno de nuestros valores y derechos fundamentales la intervención en todos aquellos aspectos culturales y educativos relacionados con este derecho adquiere una gran importancia. Es, por tanto, esencial, poner los medios necesarios para modificar aquellas pautas culturales que limitan y coartan la capacidad de elegir de las personas en función de su género, así como potenciar nuevas formas de relación que posibiliten el ser sujetos libres y responsables.
Otro aspecto fundamental de esta estrategia es el laboral. Las mujeres representan un vivero de competencias y potencialidades indispensable para el desarrollo de cualquier sociedad, por lo que su integración en el mercado de trabajo, no sólo en términos cuantitativos, sino también cualitativamente constituye hoy una dimensión esencial de cualquier estrategia o política laboral. Por tanto, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres no puede considerarse hoy como una política de carácter específico y limitado, sino como parte integrante de todas las políticas económicas y sociales de nuestra ciudad.
Es cierto que todavía existe un desequilibrio entre la proporción de mujeres del conjunto de la ciudadanía y la proporción de mujeres que detentan un cargo de responsabilidad política, social o económica. Si bien esto no quiere decir que las mujeres no estén desempeñando funciones que entrañan una gran responsabilidad personal, social y política, es evidente que responsabilidad y poder no son exactamente lo mismo. Por ello creemos que la participación activa y equilibrada de las mujeres en la toma de decisiones puede ser uno de los medios más eficaces para conseguir la igualdad de oportunidades entre las mujeres y los hombres y para provocar cambios de actitud duraderos. El aporte de las cualificaciones y las actitudes de las mujeres será provechoso para el conjunto de la sociedad y los intereses y necesidades de las mujeres se tendrán más en cuenta, aspecto éste que consideramos tan importante como el primero.
Por último, este Plan considera importante contemplar desde la perspectiva de género aspectos calificados habitualmente como neutrales pero que afectan muy directamente a la vida cotidiana y a la calidad de vida de toda la ciudadanía, como es el caso de la concepción y el diseño de las ciudades. Pese a que esta función ha sido históricamente una responsabilidad y competencia masculinas y en consecuencia respondía a las necesidades y usos de los hombres, hoy la integración de las mujeres en todos los espacios ciudadanos pone de manifiesto otro tipo de demandas y prioridades que es necesario satisfacer. Impulsar, pues, una estructura urbanística y un diseño de ciudad más acorde con los cambios sociales producidos y que dé cabida y respuesta a toda la población, sea cual sea su especificidad es un requerimiento que no puede ser obviado en un Plan municipal.
Por todo ello, la segunda línea estratégica de este Plan de Oportunidades se articula en las siguientes áreas de actuación, cada una de las cuales se desglosa en varios objetivos y actuaciones.