Dependencia, celos, inseguridad, maltrato, egoísmo, excesivo control de las emociones y pobre expresión del afecto, explosiones de ira y enfado frecuente, demandas exageradas de atención. Todo esto nos indica unas relaciones de pareja tóxicas, contaminadas por agentes infecciosos que hace que no sean saludables y conllevan frustración, fracaso y sufrimiento en uno u otro momento.
En las relaciones de pareja reflejamos lo mejor y lo peor de nosotros. Muchas veces las personas indican como sus parejas cambiaron una vez que pasaron los primeros momentos de la relación. Esto se debe a que los controles que la persona utiliza en las situaciones cotidianas para regular la conducta o la expresión emocional se rompen en la distancia corta, cuando uno se siente seguro. Entonces aparece lo mejor que tenemos pero también se da rienda suelta a las peores cualidades o miedos no resueltos.
¿Que hacer cuando los productos tóxicos de la falta de control de la ira, la dependencia, el egoísmo o el miedo exagerado a la pérdida del ser amado por inseguridad y falta de autoestima, se presentan?
Algunas personas tienden a pensar de forma mágica que eso pasará con el tiempo (sin hacer nada), que el amor todo lo puede y será el factor de cambio del otro (si le quiero mucho se le pasará). Sin embargo está bien demostrado que no es así. Las habilidades o estrategias que no se han adquirido adecuadamente hay que trabajarlas y proponerse el cambio efectivo.
Es importante aprender las habilidades de comunicación y expresión de las emociones, así como saber llegar a pactos y acuerdos y el desarrollo de la propia seguridad y autoestima. A veces, estas habilidades no se han incorporado en las diferentes etapas de la vida y esto se pone en evidencia en la construcción de la pareja.
Enamorarse es fácil, la elección de nuestro amado no se hace desde la razón sino desde un patrón inconsciente que hace que nos fijemos y nos atraigan un tipo de personas y no otras. Según dicen algunos expertos en el tema, la elección del otro corresponde al modelo infantil del otro sexo que hemos tenido, eligiendo inconscientemente lo mismo o todo lo contrario... ( o es igual que mi padre/madre o es todo lo contrario...) siempre en un intento de perpetuar o de cambiar esa relación infantil.
Pero cuando ya hemos pasado esa primera fase de deslumbramiento en la que el otro deja de ser tan maravillosos y se convierte en un ser real con sus virtudes y sus limitaciones, es entonces cuando viene la parte mas difícil, la convivencia de dos seres siempre diferentes que llevan a la relación lo mejor y lo peor de si mismos, tanto sus virtudes como sus defectos. Por ello, muchas relaciones no aguantan mas de unos meses (cuando te das cuenta que esa persona no era como pensabas) y otras en cambio perduran con el tiempo, si bien la forma en que se dan y se mantienen estas relaciones no es siempre positiva o saludable.
Una relación siempre es cosa de dos, así que cuando hay un conflicto siempre es responsabilidad de las dos partes afrontarlo y resolverlo, aunque una de ellas lo origine en un primer momento, la reacción del otro es muy importante para que el problema se resuelva o se perpetúe.
Amarse con los ojos abiertos de Jorge Bucay. RBA Libros.S.A.2003
Ya no sufro por amor de Lucía Etxeberría. Martínez Roca S.A. 2005
Siete reglas de oro para vivir en pareja. Gottman. Plaza Janés S.A. 2000
Elisa Múgica y Rosana Bellosta
Asesoras psicológicas del CIPAJ y de la Universidad de Zaragoza hasta febrero de 2009
CIPAJ, Centro de Información Juvenil.. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. cipaj@zaragoza.es