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Juventud / CIPAJ

Falsos mitos con algunos trámites judiciales

Tema: Servicios de Información

La experiencia acumulada en los años que llevamos orientando a los jóvenes en la Asesoría Jurídica nos ha permitido comprobar como, a pesar del incremento y mejora de los recursos y canales de información para los jóvenes, existen diversas cuestiones que se han incorporado como verdades incuestionables al imaginario y relato colectivo, pero que son erróneas. Aunque en algunos casos se trata de cuestiones menores, os pueden generar consecuencias negativas. A continuación, os enumeramos algunas de ellas:

Mamá, si viene el cartero con un certificado ¡¡no cojas la carta!!

Cuando somos conscientes de que puede existir un procedimiento administrativo en nuestra contra (por haber cometido, por ejemplo, una infracción de tráfico) es muy habitual pensar que nos beneficia el hecho de no recibir la comunicación que se nos dirige, entendiendo que con ello impediremos la sanción.

Desde nuestro punto de vista, actuar así es un error, dado que la actual normativa procedimental permite que, tras el intento fallido de notificación por vía de correo certificado a la dirección oficial de la persona, pueda entenderse notificado con la publicación de la resolución en los correspondientes Boletines Oficiales (que obviamente no se encuentran entre nuestra lectura habitual). Es decir, que se acabará tramitando el procedimiento a nuestras espaldas y, por lo tanto, sin que hagamos uso de nuestro derecho a defendernos, efectuar alegaciones, proponer pruebas, recurrir… O sea, que con nuestra actitud en realidad estamos consiguiendo lo contrario de lo que pretendíamos: estamos facilitando que se nos sancione.

A mí que me sancionen, que como soy insolvente no pago nada…

En los últimos tiempos hemos asistido a un incremento notable de los procedimientos administrativos sancionadores en muchos ámbitos de la vida cotidiana (consumo de sustancias, botellón, graffitis, el cajón de sastre de los llamados “desórdenes públicos”…) y, además, parece que las últimas iniciativas legislativas profundizan en ese camino.

Los profesionales de distintos ámbitos que trabajamos con jóvenes coincidimos en que, en muchos casos, la represión de las conductas mediante la sanción económica es un método bastante ineficaz y que se revela estéril para la prevención. No obstante, nos encontramos en muchas ocasiones con actitudes que pasan de defenderse, bajo el argumento de que no les importa porque al ser insolventes no va a traerles ninguna consecuencia.

En primer lugar, es conveniente aclarar que insolvente se es o no se es (lo es quien tiene que afrontar el pago de una deuda y no tiene bienes o ingresos para hacerlo), pero uno no puede hacerse insolvente o apuntarse para ser insolvente, como nos planteáis en muchas ocasiones.

También os hemos escuchado que os puede resultar beneficioso ser insolvente, porque como nada tengo, nada me pueden quitar... Pero os aseguramos que la insolvencia nunca es buena noticia.

La realidad es que las sanciones administrativas no prescriben, siempre que se mantenga activo el procedimiento de apremio para cobrarlas, y además generan recargos e intereses que hacen que cada vez la cantidad adeudada sea mayor. Ello puede provocar que en el momento en que empecéis a ser solventes, porque encontréis un trabajo, por ejemplo, recibáis una desagradable sorpresa por partida doble: Os embargarán una buena parte del sueldo y además la deuda inicial se habrá incrementado notablemente y cada vez crecerá más, por lo que será muy difícil afrontarla.

En definitiva, la insolvencia nunca es una noticia positiva y puede lastrar nuestro futuro de forma grave, así que, ante la imposibilidad de afrontar una deuda, lo que debemos hacer es buscar soluciones alternativas, tales como intentar fraccionar o aplazar la deuda, o plantear alegaciones, recursos e impugnaciones.

La tenencia de drogas está permitida cuando es para consumo propio

Este es uno de los mitos más repetidos en la Asesoría ¿De dónde surge? De una confusión: con la regulación actual, la tenencia de drogas en cantidad lo suficientemente pequeña como para entender que está destinada al consumo propio y no al tráfico está despenalizada, es decir, no está configurada como delito en el Código Penal (y por lo tanto, al autor no se le somete a detención, procedimiento penal y juicio, ni se le castiga con penas de cárcel), pero eso no significa que sea lícita. Esta tenencia para uso propio o privado se ha configurado como infracción administrativa y está prohibida por la Ley de Seguridad Ciudadana, que la considera como infracción grave y prevé para sus autores sanciones económicas que pueden ir desde los 300 hasta los 30.000 euros. La situación se complica porque los recursos a estas sanciones son sistemáticamente desestimados, por lo que la única vía de afrontarlas es impugnándolas judicialmente, lo cual hoy en día es casi imposible debido a la fijación de las Tasas Judiciales que impiden el acceso a la justicia en muchos casos.

Lo cierto es que con la actual regulación en España la tenencia de cualquier droga, aunque sea para consumo propio (y no para tráfico) es ilícita. Ello significa que solo está permitida la tenencia para determinados fines (científicos, terapéuticos o industriales) que haya sido expresamente autorizada.

Las explicaciones más habituales (sólo me estaba echando un porro y no molestaba a nadie o le estaba guardando a un amigo un gramo y me lo pillaron a mi...) no suelen surtir efecto, y las denuncias acaban en imposición de sanciones en muchos casos desproporcionadas.

Estos son tres casos que han generado en el relato colectivo una imagen muy diferente a la realidad, pero hay otros muchos que percibimos a diario en la Asesoría, así que, si tenéis dudas, venid a vernos y os ayudaremos.

Iván Sanz y Violeta Pérez
Asesoría Jurídica para Jóvenes del CIPAJ y de la Universidad de Zaragoza

Información actualizada en febrero de 2015

DÓNDE ACUDIR

CIPAJ, Centro de Información Juvenil.. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. cipaj@zaragoza.es