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Juventud / CIPAJ

Boletín del CIPAJ del 20/08/2017

Sin Problemas
Educación sexual en el tiempo libre: pistas para asesorar[Arriba]

    

Los/as educadores/as en el tiempo libre a menudo se encuentran con preguntas o situaciones relacionadas con el sexo y no siempre se sienten cómodos/as para resolverlas. Aquí ofrecemos algunas ideas que pueden contribuir a que la educación sexual se aborde de la manera adecuada.

Lo primero – y muy importante – es que los jóvenes reconozcan nuestra disponibilidad para escuchar y hablar del tema. A nadie nos gusta hablar con alguien que no pone atención, o que nos da lecciones en vez de realmente escuchar lo que nos inquieta. Por otro lado, uno de los problemas de la educación sexual es que a menudo los jóvenes no tienen personas de referencia con las que hablar de sexo abiertamente y obtener información de calidad; si podemos convertirnos en esos referentes a los que acudan en caso de dudas, seguramente les ahorraremos búsquedas por internet que les despisten más que orientar, o que consigan la información de otros/as jóvenes que sepan igual de poco que ellos/as.

Contra lo que podamos pensar, hacer educación sexual no consiste en responder preguntas (aunque las preguntas estarán ahí), sino en saber detectar y atender necesidades. Es más importante que los/as jóvenes aprendan a resolverse sus propias dudas y sepan hacerse a sí mismos/as las preguntas que les serán más útiles. Por eso, a veces, será mejor responder con otras preguntas que les vayan guiando, en lugar de con respuestas cerradas que agoten ahí mismo la curiosidad juvenil. Por ejemplo, ante la pregunta “¿a qué edad es bueno tener relaciones sexuales?” (que aparece constantemente), la respuesta no debería ser nunca una edad concreta, porque no existe una edad universal que le sirva a todo el mundo. La respuesta “cuando estés preparado/a” no está mal, pero no es lo que necesitan los/as jóvenes, porque es demasiado vaga y no aporta información. Ese es el tipo de pregunta que podemos aprovechar para preguntar qué entienden por “relaciones sexuales” y ampliar la mirada más allá del coito, para que sean ellos/as quienes nos digan qué factores creen que son importantes para ese inicio de las “relaciones sexuales”, para averiguar si existe presión en su grupo, o si sienten que pueden elegir libremente, etc. Si en lugar de buscar la “respuesta correcta” me pregunto “¿qué necesita saber o aprender?”, y actúo en función de esa necesidad detectada, mi acompañamiento será mucho más útil.

Ante nuestras propias dificultades para abordar el sexo, a veces aparece la tentación de mirar para otro lado. El silencio es, en sí mismo, un mensaje, y hacer como que el sexo no sucede o es invisible no es una buena manera de actuar, porque conseguimos que el sexo mantenga ese barniz de prohibido, sucio y tabú que no le beneficia ni ayuda a que nos llevemos bien con nuestras propias sexualidades.

La diversidad sexual es un valor que debemos cultivar

Cada persona tiene derecho a elegir y vivir su vida sexual como prefiera. Para que eso sea una realidad conviene no dar ciertas cosas por supuestas, sino mantener la mente abierta y flexible. No todas las personas son heterosexuales, por ejemplo, así que no tenemos que dar por sentado que las relaciones que establezcan esos jóvenes serán siempre con el sexo opuesto. Tal vez ni siquiera tengan clara aún la orientación de su deseo, y les ayudaremos más si prescindimos de etiquetas. Lo mismo ocurre con las prácticas sexuales: no todas las personas tienen los mismos gustos ni hacen lo mismo. Eso sería muy aburrido.

Otro error muy común es hablar de los riesgos y peligros asociados a la sexualidad, sin mencionar todas las cosas buenas que también existen alrededor del sexo. Está más que demostrado que se obtienen resultados mucho mejores si promovemos una buena autoestima y autoconocimiento (que incluyan el sexo como un aspecto fundamental de nuestra personalidad y desarrollo) y hablamos de los beneficios que puede tener una manera sana de entender y vivir la sexualidad y de comunicarnos con el cuerpo (propio y ajeno). Llegaremos más lejos hablando de placer, buenos tratos y autocuidado, que de enfermedades y anticoncepción.

Al educar es fácil que se cuelen cosas de nuestras vivencias personales. En el sexo es habitual; me condicionan mis prejuicios, valores, lo vivido y aprendido, mis dificultades. Para que todo eso influya lo menos posible en mi labor como educador/a es importante tomar conciencia de mi propia historia, prescindir de los prejuicios y mantener presente que la historia de cada quien es propia y que los demás tienen que trazar su propio camino.

Los/as educadores/as en el tiempo libre no son expertos en educación sexual, ni tienen porqué serlo. Por eso es importante conocer los recursos para saber orientar y derivar en caso de que detectemos que alguien necesita acompañamiento. En Zaragoza podéis contar con la asesoría sexológica del Cipaj, donde atendemos cuestiones relacionadas con el sexo en el sentido más amplio del término: dificultades con el propio cuerpo o con el deseo, encuentros o desencuentros con el cuerpo de otras personas, malestares eróticos, ganas de conocerse mejor y ampliar las posibilidades sexuales, temas de pareja, etc.

Una sugerencia: el tiempo libre da muchas oportunidades para abordar estos temas de manera informal, en conversaciones que surgen de forma espontánea; aprovechad esos momentos. Es fácil que sean mejores esos ratos improvisados, que un taller de sexualidad o que forzar el hablar del tema. Y no sólo aprovechad esos momentos... procurad también disfrutarlos y aprender de ellos.

Lurdes Orellana y Victoria Tomás,

Asesoras Sexológicas del CIPAJ y de la Universidad de Zaragoza

En el CIPAJ hablamos D... Educación sexual en el tiempo libre: pistas para asesorar

En esta charla daremos algunas pautas para que las/os educadoras/es que estén con jóvenes puedan abordar estos asuntos del sexo y la sexualidad con comodidad y conozcan los recursos existentes para un mejor acompañamiento

El jueves 12 de julio, a las 11 horas, en el CIPAJ.

Inscríbete en: goo.gl/forms/EAa6AkVtaQ7hpe0o1



DÓNDE ACUDIR

 

CIPAJ, Centro de Información Juvenil.. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. cipaj@zaragoza.es