Secretario General:
Cuando Zaragoza emprendió hace años la aventura de imaginar y de organizar esta Exposición Internacional, nuestra motivación no era sólo la de impulsar la modernización y la internacionalización de nuestra ciudad.
Porque, desde el inicio de este largo camino, siempre tuvimos claro que había un tercer gran objetivo para hacer la Expo: el de asociar para siempre el nombre de Zaragoza con la preocupación global por un uso responsable, sostenible y justo del agua en todo el mundo.
La Expo 2008 tenía que estar centrada necesariamente en el agua y el desarrollo sostenible.
La historia de Zaragoza ha estado vinculada desde hace más de dos mil años con el tema del agua.
Aquí se han creado instituciones pioneras en el mundo para la gestión integral de los ríos; se han puesto en marcha programas ejemplares de ahorro que nos han permitido reducir el consumo de agua a pesar del gran crecimiento de la ciudad; y contamos con algunas de las ferias comerciales de tecnologías del agua más importantes de Europa.
Ahora, gracias a la Expo 2008, podemos proyectar globalmente ese compromiso local con la buena gestión del agua.
La Expo va a dejar al alcance de todos los países un importantísimo legado de reflexión, debate e investigación a cargo de más de 2.000 expertos de todas las procedencias.
También va a ratificar la insustituible validez del diálogo y el intercambio de experiencias para conocer y aplicar las mejores soluciones.
Nos va a dejar la Carta de Zaragoza, como semilla de lo que podría ser un protocolo internacional que establezca el acceso al agua como un derecho básico.
Va a dejar, en definitiva, a la ciudad de Zaragoza firmemente posicionada como una capital de referencia para el presente y el futuro del debate mundial sobre el agua.
Estimado Secretario General: Sabemos bien lo apretado de su agenda y el incalculable valor de su tiempo.
Por ello, le agradezco profundamente su amabilidad al darnos la ocasión de poder manifestarle hoy, con toda solemnidad, que la ciudad de Zaragoza tiene una total determinación para que el legado de la Expo 2008 perdure;
para colaborar con las instituciones nacionales e internacionales -muy especialmente con Naciones Unidas- en la difusión de las buenas prácticas en gestión del agua;
para trabajar, en fin, por la institucionalización de este movimiento en favor de un código mundial sobre el agua.
Lo que hemos conseguido hasta el día de hoy, lo que Zaragoza significa en el mundo en el año 2008 cuando se habla de agua, se lo debemos en gran parte al apoyo y la comprensión que para nuestro proyecto hemos encontrado desde el principio por parte de Naciones Unidas.
Decisiones como la ubicación en Zaragoza de la Oficina para el Decenio del Agua; la participación con un pabellón propio en la Expo 2008; y su propia presencia personal hoy aquí, señor Ban Ki-moon, constituyen un respaldo para nosotros que la ciudad de Zaragoza siempre agradecerá a Naciones Unidas y a su Secretario General.
Y, para hacer visible esa gratitud y respeto de todos los ciudadanos de Zaragoza, queremos hacerle entrega, en presencia de la Corporación Municipal aquí presente, de lo que constituye el más elocuente símbolo de nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento: la Llave de Oro de la ciudad de Zaragoza.
Señor Ban Ki-moon: Tiene usted abiertas para siempre las puertas de nuestro corazón y de nuestra casa.
Zaragoza no defraudará la confianza que Naciones Unidas ha depositado en ella y sabrá demostrar en los próximos años su firme compromiso para albergar e impulsar nuevas iniciativas de interés internacional en favor del agua y el desarrollo sostenible.
Muchas gracias