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José Manuel Naredo: 'Hace falta un pacto de Estado post burbuja inmobiliaria para resolver la situación actual'

12/04/2013. Según el ponente, las soluciones pasan por reorientar el modelo hacia la habitabilidad y el uso eficiente del suelo, utilizar el stock de viviendas para sanear las deudas mediante políticas de alquiler, y resolver los problemas de desinversión inmobiliaria y apalancamiento financiero

Zaragoza, viernes, 12 de abril de 2013.- En la primera sesión de las jornadas de URBBANISMO Y CRISIS FINANCIERA que se están desarrollando en el Edificio Seminario, organizadas por el Ayuntamiento de Zaragoza, el Dr. José Manuel Naredo, economista, estadístico superior del Estado y profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, ha analizado las causas y consecuencias de la crisis financiera – inmobiliaria.

El ponente ha comenzado su exposición defendiendo que la explosión de la burbuja inmobiliaria ha puesto en cuestión el modelo especulativo que hasta hace 5 años ha imperado en España, con importantísimas implicaciones no sólo territoriales y ambientales, sino también en el sistema económico y financiero. Este modelo ha tenido sobre el territorio consecuencias como la polarización en núcleos atractores, la conurbación difusa y su necesidad de conexión con potentes redes viarias y la generalización de un modelo universal de construcción, basado en procedimientos industriales estandarizados, lo que la tenido consecuencias territoriales y ecológicas desastrosas, que ha comparado a las que produce el melanoma sobre el organismo humano.

Ha defendido que, básicamente, existen dos modelos inmobiliarios, cuyas consecuencias sociales y económicas son bien diferentes: el que promueve la construcción de vivienda social y de alquiler, con una fuerte regulación administrativa y sometido a la dinámica demográfica y de la rente disponible, y el que promueve la construcción de vivienda libre y en propiedad, con escasas regulaciones, que responde a la coyuntura económica e inmobiliaria especulativa. España ha sido el paradigma del segundo caso.

A continuación, ha analizado el modelo inmobiliario español desde los años del desarrollismo tardofranquista, en el que ha prevalecido la especulación lucrativa de algunos sobre la planificación urbana y la ordenación del territorio al servicio de todos, es decir, la cultura del "pelotazo". Como ejemplo, la prevalencia de la vivienda libre sobre la de alquiler en España, cuando hasta finales de los años 70 del pasado siglo la mayoría de las viviendas de las grandes ciudades estaban en régimen de arrendamiento. Este modelo culminó con la confluencia de tres condiciones: la refundación oligárquica del poder, la crisis de la planificación territorial y urbana frente a operaciones y megaproyectos, y la disponibilidad de recursos financieros baratos y abundantes sin precedentes, con la entrada en el Euro. Ello dio lugar a un cóctel explosivo, que ha afectado desde 2007 tanto al urbanismo y la construcción como al sistema económico y financiero del país. Las consecuencias son lo que ha llamado las "ruinas modernas", como el caso de Seseña (Toledo), la bancarrota de las instituciones financieras que han financiado hipotecariamente este proceso especulativo, especialmente las cajas de ahorros, y la destrucción y degradación de los sistemas agrarios colindantes a las áreas en las que se han llevado a cabo el crecimiento inmobiliario, con la destrucción de la ciudad clásica.

Las consecuencias han sido ecológicas, ("un tsunami de cemento y ladrillos", ha dicho), y , sobre todo, económicas, derivadas del monocultivo de la vivienda en propiedad y las enormes deudas que ha generado en las familias y en las promotoras inmobiliarias y en las entidades financieras: España ha invertido por encima de sus posibilidades en operaciones y megaproyectos ("neocaciquismo especulativo", le ha llamado) sin que se hayan producido mejoras en la calidad de vida de la población, y dejando una herencia de estrés psicológico, crispación social y conflictividad.

El profesor Naredo ha incidido en la necesidad de tomar conciencia de nuestros males actuales, y en la necesidad de un diagnóstico adecuado, ya que el modelo anterior está agotado. Ha señalado la necesidad de una reforma urgente de reformar el modelo inmobiliario y financiero, con desinversiones en el sector para reconducir la economía española a patrones europeos. Para ello, ha pedido un pacto de Estado post burbuja inmobiliaria, con los objetivos de reconvertir y sanear los stocks de suelo infraestructuras y viviendas, con la definición de políticas e instrumentos a utilizar en una estrategia de transición hacia la sostenibilidad y la habitabilidad, que implica gestionar el suelo y el patrimonio construido y orientarlo hacia el alquiler, como en países europeos del nivel de desarrollo de Suiza u Holanda. Para ello propone utilizar el enorme volumen de viviendas construidas para sanear las deudas mediante la desinversión inmobiliaria, la diversificación del modelo inmobiliario y financiero frente al stock infrautilizado de viviendas y con problemas de pago (el alquiler como sistema es rentable y atractivo como inversión), el desapalancamiento financiero y el actuar con políticas decididas frente a los 2 millones de personas con problemas serios de pago de sus hipotecas que están dando lugar a un verdadero drama social.

Finalmente, ha pedido nuevas actitudes frente a la falta de previsión social, voluntad política e información para resolver la situación actual.