Museos y Exposiciones

Presentación

Imagen de restos romanos

El descubrimiento del Teatro romano en 1972 fue un hallazgo fortuito, al iniciarse la construcción de un nuevo inmueble en la calle de la Verónica.

Construido en el siglo I e integrado dentro del tejido urbano, el teatro sobresalía del resto de las edificaciones como punto de referencia de un paisaje sustancialmente llano. Con el paso del tiempo la actividad teatral fue decayendo y durante la segunda mitad del siglo III el edificio sufrió el expolio de sus materiales, que se reaprovecharon para la construcción de la cercana muralla, ante un periodo de inestabilidad política.

De las etapas históricas siguientes, las estructuras arqueológicas mejor conservadas datan de época musulmana, cuando, tras varios siglos de usos diversos, el crecimiento de la medina llevó a la ocupación sistemática del solar mediante numerosas viviendas conectadas a través de un laberinto de calles.

En el siglo XIII, ya en época cristiana, el espacio que había ocupado el teatro quedó dividido por el cerramiento entre viviendas, que aislaban el barrio judío. Así permaneció hasta 1492 cuando, después de la expulsión de los judíos, se inició el progresivo ensanchamiento de plazas y la apertura de accesos al barrio.

En el siglo XVI el solar es testigo del esplendor económico y social de la Zaragoza renacentista. Numerosas iglesias se levantaron en sus inmediaciones e importantes familias escogieron la zona para construir sus residencias, destacando la Casa de Gabriel Zaporta, acaudalado comerciante, y la Casa del Justicia de Aragón, Juan del Pueyo. Esta última experimentó una importante reforma en 1868, adquiriendo la fachada el aspecto decimonónico que, con algunas modificaciones en el siglo XX, subsiste en el edificio que acoge hoy este museo.