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Proceso de Fundición de una Escultura

La fundición en metal de obras escultóricas ha sido, desde la prehistoria, una práctica habitual en muchas de las culturas que conocemos, siempre con el objetivo de lograr que la resistencia y la nobleza de los materiales utilizados garantizasen la perdurabilidad y el valor -ritual o simbólico, ideológico y social, pero también económico-, de una de las más genuinas y trascendentes manifestaciones culturales del ser humano, que sigue usándola para representar su propia imagen y la del mundo que le circunda.

Entre todos los metales y aleaciones de los mismos empleados a lo largo del tiempo, el bronce destaca como protagonista casi absoluto desde la más lejana antigüedad (por su dureza, resistencia a la corrosión y maleabilidad), pero su gran éxito social y su presencia cotidiana se producen sobre todo a partir del siglo XIX, cuando proliferan los monumentos conmemorativos y la demanda de las nuevas burguesías fomenta las ediciones numeradas de esculturas fundidas en bronce.

La técnica y los procedimientos para la fundición en bronce de esculturas no han variado mucho a lo largo de los últimos siglos, pero sí lo han hecho los materiales auxiliares, algunas herramientas y sobre todo los medios tecnológicos puestos al servicio del proceso. En esta sala se muestran los elementos materiales utilizados para llevar a cabo la fundición de una escultura original de Pablo Gargallo y las imágenes reales de dicho proceso, obtenidas durante el desarrollo del mismo en los talleres de Fundiciones Parellada, en Lliçà d´Amunt (Barcelona).

 

El Modelo Original

El escultor puede realizar un modelo original en distintos materiales: escayola, terracota, piedra, madera, cera, poliéster. Del modelo original (escayola en este caso) se obtiene el molde, en negativo, que permitirá llevar a cabo la fundición, en positivo, de la escultura.

 

Realización del Molde y el Contramolde

Dependiendo de las características de la escultura, el molde y el contramolde se trocean en tantas partes como sea necesario. En este caso, el molde y el contramolde sólo se dividen en dos mitades de dimensiones similares, que deberán coincidir perfectamente en sus líneas y superficies de contacto.

1. El Molde de Silicona

Cada mitad del molde se obtiene aplicando sobre la parte correspondiente del modelo original sucesivas capas de silicona, que una vez seca se mantiene flexible. En las imágenes, la primera mitad del molde ya está realizada. Podemos ver la ejecución de la segunda mitad del molde siguiendo el mismo procedimiento que en la primera.

El contramolde de poliéster y fibra de vidrio Una vez seca la primera mitad del molde de silicona, el correspondiente contramolde rígido se obtiene aplicando sobre la superficie exterior de aquél sucesivas capas de una mezcla de poliéster y fibra de vidrio. En el perímetro de la primera mitad del contramolde existe un reborde con muescas redondeadas cuya superficie de contacto ajustará perfectamente con la superficie del reborde de la segunda mitad del contramolde, para garantizar la estabilidad del molde y por tanto la perfección del positivado posterior.

2. Desmoldado

Cuando están terminadas las dos mitades del molde de silicona y del contramolde de poliéster y fibra de vidrio, se efectúa el desmoldado, abriendo el contramolde rígido y separando el molde flexible del modelo original.

3. Molde y Contramolde Terminados

Una vez desmoldado, se coloca cada mitad del molde dentro de su corrrespondiente mitad del contramolde.

 

Realización del Molde de Cera

Preparación de la cera, vertido y distribución

Una vez preparada la mezcla líquida de cera y productos aglutinantes, se aplica en caliente sobre la superficie de las dos mitades del molde de silicona. A continuación se unen y atornillan las dos mitades del contramolde que sujetan y protegen el molde. Se vierte cera en el interior y, mediante movimientos adecuados, se distribuye homogéneamente por todas las superficies del molde, con objeto de que las recubra una capa de pequeño espesor (en torno a tres milímetros), desechando el resto de la cera.

1. Construcción del ÁRBOL

Se construye el árbol formado por los bebederos (que son el orificio de entrada principal y los conductos secundarios a través de los que luego circulará el bronce fundido), utilizando generalmente churros de cera, si bien aquí se ha optado por el cuello de una botella de plástico y varios trozos de vela sin cabo. Creación del núcleo interior y revestimiento del ÁRBOL Se vierte en el interior del molde, sobre la fina capa de cera, el material cerámico (mezcla de un yeso especial y diversos componentes cerámicos refractarios) necesario para crear el macho o núcleo interior. Se recubre el árbol con el mismo material, para garantizar la permanencia de los bebederos en el resto del proceso.

2. Desmoldado y repaso

Seco y endurecido el material cerámico, se abre y separa de nuevo el contramolde y se desmolda, quedando liberado el modelo de cera en positivo que se ha creado entre el macho de material cerámico y el molde en negativo de silicona. Antes de continuar, es necesario repasar el modelo de cera para suprimir todas las rebabas producidas por la unión de las dos mitades del molde y cualquier otra eventual imperfección, utilizando para ello una cera más blanda.

 

Construcción de la Carcasa de material Cerámico y Fundición

1. Colocación de los anclajes y la SALIDA DE GASES

Repasado el modelo de cera, se clavan sobre éste varios anclajes de hierro que llegan hasta el macho interior de material cerámico, para garantizar que no se producirán desplazamientos entre dicho macho y el recubrimiento exterior de material cerámico.

Se añade también un conducto de salida de gases (formado igualmente con un trozo de vela sin cabo) que durante la colada del bronce facilitará la circulación del mismo evitando que se formen burbujas de aire.

2. Recubrimiento de material cerámico e introducción en el horno

El recubrimiento exterior de material cerámico se aplica en sucesivas capas sobre el modelo de cera, hasta lograr el grosor y consistencia necesarios. La carcasa de material cerámico resultante se introduce en el horno, donde permanecerá varias horas hasta conseguir un secado completo y que toda la cera, tanto la del modelo como la de los bebederos y la salida de gases, se funda y se pierda por la parte inferior de la propia carcasa.

3. Fundición y colada del bronce

Entonces se procede a fundir el bronce en el crisol (donde alcanzará temperaturas entre 1.100 y 1.200 grados), se retiran las escorias y se realiza la colada del bronce a través de los bebederos, de manera que todos los espacios ocupados antes por la cera perdida serán ocupados por el bronce fundido.

4. Rotura de la carcasa, corte de los BEBEDEROS y vaciado del interior

Cuando el bronce está sólido y completamente frío, se rompe el recubrimiento exterior de material cerámico, se cortan los bebederos (conductos que, como la salida de gases, aparecen macizados en bronce) y se extrae del interior el macho de material cerámico, quedando la escultura lista para la fase final del proceso.

 

Limpieza, Soldadura, Cincelado y Patinado

1. La escultura limpia

Primero se limpia y bruñe la superficie de la escultura mediante chorro de agua con una muy ligera mezcla de arena, comprobando que no existen burbujas ni fisuras o imperfecciones de ningún tipo en el acabado del bronce.

Corte de la SALIDA DE GASES y limpieza de los anclajes Se corta la salida de gases y se rebaja con fresa eléctrica el sobrante. Se abren y sanean los orificios de los anclajes.

2. Soldadura y cincelado

Tanto esas como cualquier otra imperfección superficial se retocan mediante soldadura y cinceles de distinto tipo, y nuevo repaso de bruñido si fuese preciso, hasta conseguir que el positivo en bronce sea completamente fiel al modelo original.

3. Patinado de la escultura

Finalmente se lleva a cabo el patinado de la escultura (que es una oxidación provocada del bronce ?para imitar los efectos del paso del tiempo ?, cuya progresión se controla y detiene utilizando cera y en ocasiones barnices para metal), aplicando sobre la misma, mediante pinceles, sucesivas capas de líquidos compuestos por diferentes ácidos (según la tonalidad que se pretenda conseguir) y sometiéndolos al fuego, generalmente con auxilio de un soplete, y alternativamente a limpiezas o pulidos por frotamiento con paños, lanas metálicas u otros materiales afines, hasta lograr que la pátina y la propia escultura tengan el aspecto cromático y visual deseado.

La escultura fundida en bronce está lista para su exposición.