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Sabéis que correr delante de los “Gigantes y Cabezudos” es algo que los zaragozanos han hecho desde hace muchísimos años.

27/09/2017. El origen de la comparsa es algo confuso y hunde sus raíces en los tiempos de la Edad Media.

 

La comparsa de "Gigantes y Cabezudos" está tan unida a las fiestas, que sin ella no concebimos los festejos, de tal modo que si no saliera, parecería que algo faltaba en el programa.

Su presencia anima las calles y produce alegría y jolgorio popular. Los cabezudos, se dedican a perseguir a los chavales que les incitan con coplillas; uno de los más populares es el "Berrugón" al que irritan con la copla: "al berrugón le picaron los mosquitos y se compró un sombrero de tres picos". Mientras, los gigantes desfilan ceremoniosos desde la excepcional posición que les da su altura.

En la actualidad, la comparsa tiene tres citas anuales: San Valero, el Carnaval infantil y las Fiestas del Pilar

Parece ser que su origen podría estar en la Edad Media en la que cuatro figuras, que representaban a las cuatro partes del mundo conocido, acompañaban las procesiones ciudadanas.

En el s. XVI comienzan a citarse en las actas del Concejo, los "Gigantes y Enanos". En 1807, ya se les describe en las crónicas de la ciudad con ese nombre, que permaneció hasta 1872.

En octubre de 1808 los franceses habían dejado la ciudad en ruinas, por lo que el Ayuntamiento se planteó su salida. Con entereza se acordó que la Comparsa paseara su alegría por la ciudad. De esta manera Zaragoza demostró ser una ciudad de "gigantes y cabezudos", tal y como expresó Miguel Echegaray, autor de la zarzuela homónima, con estos versos:

Grandes para los reveses,

Luchando, tercos y rudos,

Somos los aragoneses

Gigantes y cabezudos