Biodiversidad y Naturaleza

Especies > Proyecto Cotorras Argentinas

Distribución y movimientos

Vista cartografía municipal ciudad de Zaragoza.

Estamos ante una especie con enorme capacidad de expansión, siempre a partir de unos primeros núcleos urbanos colonizados. Los nidos se ubican generalmente en árboles de elevado porte, normalmente más de 6 metros de altura, con las bocas de los nidos orientadas hacía espacios abiertos. También utilizan como posaderos, árboles y arbustos de menor tamaño que vegetan alrededor de la colonia o nido.

Prefieren elegir lugares de nidificación donde los recursos alimenticios se encuentren próximos, así como espacios con agua disponible. En Zaragoza los cursos fluviales o con agua estancada han sido elegidos preferentemente para establecer las colonias.

En las zonas urbanas como la que nos ocupa, la presencia de árboles es continua, sea en alineaciones de calles o bien en parques urbanos. Quizá por esto no se ha detectado ocupación de árboles aislados en las zonas rústicas de la periferia de la ciudad.

Vista de bandada cotorras y palomas sobre
rastrojo de maíz

Estos loros no son aves nómadas o migratorias, lo que sin duda favorece las posibilidades de control. Suelen habitar en el entorno donde han nacido y sólo la sobrecarga de la colonia o la escasez de recursos, determinará su migración a otros espacios. Las grandes ciudades ofrecen abundancia territorial y de recursos.

En la ciudad de Zaragoza la distribución de las colonias de cotorra argentina se extendía en el año 2006 a través de tres núcleos principales:

Zona Noroeste: En esta zona, desde su emplazamiento inicial en centros deportivos privados, la especie ha colonizado jardines de urbanizaciones, parques y otros centros deportivos públicos. Debido a su potencial reproductor y ante los apeos masivos de nidos, se han desplazado formando nuevos núcleos, tomando como eje el corredor verde que les ofrece el río Ebro.

Zona Noreste: Desde el Parque Tío Jorge, cuando la colonia ya alcanzó un tamaño importante, comenzó a colonizar otras arboledas o parques cercanos de menor entidad territorial, alcanzando también el río Ebro e introduciéndose en el casco antiguo a través del corredor del río Huerva. Desde esta zona alcanzó los grandes paseos arbolados de la ciudad. Paseos Constitución, Sagasta, Gran Vía, Pamplona, etc.

Zona Sur: La existencia de un pequeño núcleo en las inmediaciones de Canal Imperial de Aragón a la altura de la zona de Quinta Julieta-Colegio Santa Ana, propició su desplazamiento hacia el interior de la ciudad por el propio corredor del Canal Imperial, alcanzando el mayor parque de la ciudad José Antonio Labordeta, donde pasaron en poco tiempo de dos nidos a casi un centenar.

Desde estas tres grandes áreas iniciales, se han generado desplazamientos u ocupaciones coloniales a través de los grandes árboles sobre los citados paseos urbanos y los cursos de agua (Canal Imperial, río Ebro y río Huerva).

Los asentamientos en la periferia de la ciudad han sido más bien testimoniales, sin duda atribuibles al incesante control al que se ha sometido a la especie en el interior. Aún con ello consideramos que los desplazamientos fuera de la ciudad han favorecido la ocupación de pequeños núcleos, como es el caso de los barrios rurales de Garrapinillos, Monzalbarba o La Cartuja Baja, donde se han mantenido varios nidos estables durante estos años.

Hemos observado salidas fuera de la ciudad en grandes grupos durante los meses de enero y febrero. Señalar que el cultivo de maíz es abundante en la huerta de Zaragoza, cultivo que se cosecha de noviembre a enero, hasta que se quema el rastrojo en el mes de febrero, ofrece a las aves el maíz que queda en el suelo tras la cosecha. Es ahí donde las hemos observado.

La presencia de nidos de urraca (Pica pica) cercanos a una colonia, generará con mucha probabilidad la ocupación del mismo por las cotorras, lo que les ahorrará parte del trabajo. Algunas estructuras metálicas próximas también resultarán de interés, si bien al ser éstas objeto de un mayor mantenimiento por el hombre, esos nidos se han ido retirando. Nos referimos a torres de alumbrado en campos de fútbol o pilastras de la telecabina donde lo apoyan en rejillas planas. Los estables nidos de cigüeña blanca (Cicconia cicconia) sobre torres eléctricas también han sido objeto de ocupación y convivencia pacífica. El monumento al Tío Jorge de Ángel Orensanz ubicado en este parque, es otro ejemplo de sustrato no arbolado. En éste había hasta 42 cámaras de nidificación, algunas de las cuales eran ocupadas por grajilla (Corvus monedula), que protagonizaban cierta enemistad pero convivían en la nidificación sin muchas interferencias. Este monumento tuvo que ser retirado por el gran peso del entramado de ramas insertadas por las cotorras.

Comportamiento y organización social

Estamos ante un ave diurna de comportamiento altamente gregario, que vive su vida en un corto radio de acción del lugar donde nace, colonizando espacios cercanos y desplazándose en grupo para alimentarse. En ocasiones recorren distancias considerables, favorecidas por su morfología que las hace buenas voladoras (cuerpo estilizado, alas y cola largas). Su característica voz las hace fácilmente identificables, y por ello se les descubre. Al ser tremendamente sociables poseen un repertorio de sonidos diverso que utilizan para comunicarse en las diferentes situaciones a las que se exponen, tanto individualmente como en grupo. El estudio Reprinted from the Bird Behaviour, Vol 8, No. 2 July, 1990 de Mónica B. martella and Enrique H. Bucher refleja hasta 11 vocalizaciones diferenciadas.

Construyen nidos comunales entrelazando ramitas que pueden ser del propio árbol hospedador o de los más próximos. Presentan preferencia por arbustos y árboles de ramas flexibles (almez, olmo, acacia, plátano, etc.). Especialmente problemáticas para nuestro manejo del nido son las espinosas ramas de acacia y de otros arbustos de similares características. En la mayoría de los nidos, las cotorras no se alejan más de 500 metros para buscar materia prima con la que construirlos. Su estructura es de aspecto globular, lo que comienza siendo una pequeña oquedad que sirve para resguardarse, pronto se convertirá en una cámara interior que servirá de dormitorio comunal. Poco a poco el nido irá creciendo y se irán adosando nuevas cámaras a la ya existente. Resulta peculiar cómo la cámara de cría se caracteriza por una mayor protección, a modo de un singular cuello de cesta en forma de embudo, visible desde el suelo, y que garantiza una mayor protección de los pollos.

La intensidad en la construcción de nidos aumentará en la época de reproducción, si bien no es difícil observar durante todo el año el aporte de ramas. Cualquier intento por eliminar una colonia será respondido con su reconstrucción inmediata. No ocurre lo mismo con la retirada de nidos aislados, ya que con cierta frecuencia se consigue el objetivo de desplazar la pareja hacia una colonia u otro lugar. La eliminación sistemática de nidos, solo conseguirá excesivos cortes al árbol hospedador y daños a los árboles que sirven de materia prima para nuevas construcciones.

Entramado de ramillas en la construcción de nidos.

Suelen volar en parejas durante la época de reproducción, en bandadas cuando van a la búsqueda de alimento, y en familias compactas cuando salen los pollos hasta que se independizan. La tarea de reconstrucción del nido pueden hacerla en solitario.

No defienden el territorio donde se asienta la colonia, pero sí los nidos cuando los ven amenazados. Utilizan para ello vocalizaciones de alarma. No atacan al hombre en ninguno de los casos, aunque estemos eliminando un nido ocupado.

Reproducción

Aunque la cotorra argentina puede alcanzar la madurez sexual en el primer año de vida, no es hasta el segundo cuando comienza la función de reproducción, caracterizada por un comportamiento monógamo. Llegan a emparejarse de por vida desde su primer año de edad. Fuera de la época de reproducción, en los movimientos en bandadas, se reconocen mediante vocalizaciones.

Será durante el mes de marzo cuando las glándulas adaptadas para la reproducción se activen, de forma que se lleven a cabo los primeros escarceos amorosos. Es en esta época cuando se intensifica la actividad constructora de los nidales, especialmente en las bocas de las cámaras donde alojarán la puesta.

En Zaragoza, y atendiendo a la experiencia realizada, es a principios de abril cuando comienzan las puestas. Normalmente se completan con 6 u 8 huevos. En este sentido señalamos que la media calculada en más de un millar de controles ha arrojado el dato de de 6,7 huevos por puesta. Será a finales de abril cuando la mayoría de las puestas estarán completas. El nacimiento puede ser asincrónico, de forma que en ocasiones se puede encontrar pollos con visibles diferencias de tamaño. Las parejas más expertas dotan de mayor complejidad la boca del nido, de forma que algunas parecen artísticas bocas de cesto orientadas hacía el suelo.

Ya en el interior del nido se observa que el mantillo que recubre la zona de alojamiento de huevos suele ser básicamente de hojas del árbol hospedador, mezcladas con otras hierbas y sustratos vegetales debidamente desmenuzados. La incubación tendrá una duración aproximada de 24 días, de forma que pasado un mes de la puesta del primer huevo, la pollada ya se estará nacida.

Los pollos son cebados con frecuencia por los dos adultos. Abren los ojos aproximadamente entre los 8 ó 10 días de vida. Sobre los 28 - 30 días están lo suficientemente emplumados. Hacia la quinta semana, y con un peso aproximado de unos 100 gramos, iniciarán sus primeros ejercicios para el vuelo. Abandonan el nido alrededor de las seis semanas.

En el interior de las grandes ciudades, como es el caso que nos ocupa de Zaragoza, la baja incidencia por depredación natural, nos lleva a un éxito reproductor elevado. Encontramos sin dificultad nidos con 7 u 8 pollos listos para volar a partir de finales del mes de mayo. En ocasiones alguna cámara ha sido compartida por dos hembras con dos puestas y hasta 15 huevos de forma simultánea. No hemos constatado en Zaragoza segundas puestas de manera ordinaria, sin embargo, cuando hemos retirado de forma experimental una primera puesta, en ocasiónes hemos podido constatar una segunda puesta de reposición. A modo de ejemplo señalamos que el 28 de abril de 2015 retiramos 7 x 4 = 28 huevos en 4 nidos alojados en la palmera (TJ35). La revisión del 2 de junio en esos 4 nidos arrojó el dato de 4 nuevas puestas completas. Durante el mes de agosto no hemos observado puestas activas en Zaragoza. En septiembre y octubre no es difícil observar familias juntas regresando al atardecer al nido comunal. A partir de noviembre se integran en el grupo colonial.

Alimentación

La alimentación de esta especie es básicamente granívora. Come principalmente semillas diversas que encuentra tanto en espacios urbanos como en zonas periféricas, donde abundan cultivos y especies silvestres. Completa su dieta con flores, brotes tiernos y frutos diversos. Su gran adaptabilidad a todo tipo de alimento, en las distintas estaciones del año, es uno de sus principales aliados para su expansión.

En Zaragoza son los gálbulos de ciprés los más codiciados, junto con el fruto de la melia (Melia azedarach). Frutos de palmera, flores de olmo, flores de arbustos urbanos, rastrojos de maíz, flores en praderas de césped, etc., conforman el sustento suficiente para este pequeño loro.

Población estimada

En el año 2006, cuando se comenzaron los trabajos, se barajó una población de adultos de unos 600 ejemplares, con 400 parejas reproductoras en el año 2009, lo que consigue sacar una pollada de más de 2.500 pollos anuales. Estimamos que Zaragoza llegó a alcanzar una población adulta máxima de 1.500 ejemplares, que hubiera sido superior, teniendo en cuenta que ya se llevaba años trabajando sobre las puestas. La metodología empleada consiste en el conteo de individuos al atardecer en todas las colonias, a su entrada a los nidos-dormidero, apoyado en valoraciones en la fase de control de puestas.

Sin duda la intervención temprana desde el primer momento en que se tuvo conocimiento del problema (en el año 2006 se pincharon 200 huevos), y la coordinación con centros privados que realizaban retirada de nidos, permitió tener bajo un control relativo nuevos emplazamientos de colonias.

Status legal/ consideración normativa

Especie recogida en el Apéndice II de la Convención CITES, por lo que consta como especie protegida en el apartado de especies que pueden llegar a estar amenazadas por un comercio sin control.

En Europa el Reglamento 338/97 del Consejo, de 9 de diciembre de 1996, relativo a la protección de especies de la fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio (DO L 61 de 3.3.1997, p 1), la recoge en el Anexo B.

La IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) Red List 2000, no la incluye en ninguna de las categorías de riesgo.

El Grupo de aves exóticas de SEO/Birdlife G.A.E. SEO 2006, la incluye dentro de la categoría C: "especies que, habiendo sido introducidas o reintroducidas por el hombre deliberada o accidentalmente en la región, han establecido poblaciones reproductoras que se mantienen por si mismas sin necesidad de nuevas introducciones".

El Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catalogo Nacional de Especies Exóticas Invasoras, en desarrollo de extensa normativa europea y de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, incluye expresamente la especie cotorra argentina, por lo que cabe destacar que:

"Artículo 7. Efectos de la inclusión de una especie en el catálogo. 1. La inclusión de una especie en el catálogo, de acuerdo al artículo 61.3 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, conlleva la prohibición genérica de su posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos, de sus restos o propágulos, incluyendo el comercio exterior..."