Biodiversidad y Naturaleza

Especies > Proyecto Cotorras Argentinas

Descripción de la especie

La cotorra argentina o cotorrita gris atiende al nombre científico de Myiopsitta monachus y pertenece a la familia Psittácidae. Respecto a su identificación, reproducimos el resultado de la ficha identificativa 258, que consta en el Atlas de Identificación de las Aves de Aragón , confeccionada en una colaboración con el naturalista aragonés Javier Blasco Zumeta en el parque Tío Jorge de Zaragoza.

No existe dimorfismo sexual entre los adultos, lo que dificulta la distinción del género. Un posible rasgo morfológico diferencial es que la mandíbula superior del macho es ligeramente más ancha, así como la cabeza algo más grande. El colorido en época de celo resulta algo más intenso en el caso de los machos. El método para identificar con exactitud el género sería la sexaje mediante técnicas de laboratorio (laparoscopia, ADN...)

Hábitat

Altamente gregaria y ya integrada en el paisaje urbano, esta especie ocupa ambientes humanizados como parques y jardines públicos, arboledas, paseos, urbanizaciones o centros deportivos, en los que nidifica sobre gran variedad de sustratos.

Al menos en Zaragoza se han detectado nidos en plátano (Platanus hispánica), acacia (Gleditsia triacanthos), chopo (Populus boleana), álamo (Populus alba), hiedra (Hedera), palmera (Phoenix canariensis), palmito (Chamaerops humilis), olmo (Ulmus sp.), eucalipto (Eucalyptus sp), olivo (Olea europaea), pino (Pinus sp.), ciprés (Cupresus sp.), cedro (Cedrus) y abeto (Abies sp.). Además se han detectado algunos nidos en estructuras metálicas (monumento tubular, torres de alumbrado y postes de telecabina). De todos ellos las palmeras, chopos, plátanos de sombra y pino carrasco son los más numerosos con diferencia.

La cotorra argentina es la única psitácida que construye nidos, a diferencia del resto de aves de esta familia, que utilizan oquedades de árboles o construcciones. El uso de estos nidos es permanente, ya que no solo los utiliza en época de cría como otras muchas aves, sino que precisa de ellos durante todo el año. Sin duda los rigores invernales de algunas zonas ocupadas se aguantan mejor dentro del refugio que les dispensan sus nidos.