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Patrimonio Histórico y Cultural

El Canal Imperial de Aragón es una de las obras de ingeniería más importantes de la Europa del siglo XVIII. Sus orígenes se remontan al siglo XVI, en época de Carlos I y de ahí su nombre de "Imperial". Fue concebido como acequia de riego pero, dos siglos mas tarde, bajo el reinado del monarca ilustrado Carlos IV, se construyó como canal de riego y navegación. Además de las importantes repercusiones que tuvo en la mejora del regadío, en la industria y en el abastecimiento de agua a la ciudad, constituye un legado fundamental del patrimonio histórico, cultural y natural de Zaragoza y de Aragón.

Motor económico del Valle Medio del Ebro

El Canal Imperial, desarrollado en sus últimas fases por ilustrados aragoneses y españoles, entre los que destaca Ramón Pignatelli, constituyó para su tiempo la mayor transformación de la agricultura en Aragón. Se pusieron en regadío 26.000 ha, de las cuales 8.000 ha pertenecían a Zaragoza que experimentó uno de los mayores desarrollos económicos en las tierras del Valle Medio del Ebro. Además, el reparto de las tierras comunales que pasaron a regadío, se realizó entre las clases sociales más bajas, adelantándose a las reivindicaciones que surgirían en el país en el primer tercio del siglo XX.

Un patrimonio arquitectónico y cultural

La arquitectura ligada al Canal es un verdadero museo de la obra civil hidráulica en España con esclusas, almenaras, puentes, acueductos, sifones, dársenas y la casa de compuertas del Bocal, de admirable ejecución que le ha valido la propuesta, pendiente de su aprobación definitiva, de Bien de Interés Cultural.

Transporte fluvial de personas y mercancías

Aunque la aspiración de conseguir una salida al mar que permitiera el transporte de mercancías y pasajeros no pudo realizarse, Pignatelli consiguió en 1789 que si lo hubiera hasta Zaragoza. Las barcazas funcionaban a vela o bien tiradas por caballerías mediante una sirga.

En el S. XX se introdujo la navegación a vapor. En 1861, el nuevo ferrocarril Zaragoza-Alsasua, con un recorrido paralelo al del Canal, hizo que desapareciera el transporte de viajeros. El de mercancías se mantuvo hasta mediados del siglo XX, estando hasta entonces en servicio las esclusas de Casablanca.

Despegue industrial en el entorno de Zaragoza

El desarrollo industrial de Zaragoza y Aragón no se puede entender sin el Canal Imperial. Sus aguas permitieron la puesta en funcionamiento de un gran número de fabricas como la antigua de Tudor en la actual esquina del Paseo Sagasta con Camino Las Torres, la de cervezas La Zaragozana, la de tejidos Dámaso Pina en las llamadas Terrazas de Cuellar, la de vidrios La Veneciana, la de Harinas La Imperial, Averly y el primer centro de producción de electricidad de Aragón en el salto de Casablanca. Aún hoy, centros como General Motors, Plaza Imperial o Saica en el Burgo de Ebro, entre otras, se abastecen directamente de las aguas del Canal.

Agua de boca para los zaragozanos

Pocos creían en la obra de Pignatelli por lo que cuando las aguas alcanzaron Zaragoza el 18 de octubre de 1786, toda la población asistió al acontecimiento y Pignatelli mandó levantar una fuente con la inscripción "para convencimiento de los incrédulos y alivio de caminantes" ("Incredulorum convictioni et viatorum commodo." Anno MDCCLXXXVI).

El Canal lleva más de un siglo y medio aportando agua de boca a los zaragozanos. La primera de las fuentes públicas fue la de la Princesa que se instaló en 1840 en la Plaza de España. En 1876 se construyeron los depósitos de Torrero, diseñados por el arquitecto Magdalena junto al Parque Pignatelli. Desde 1933, los depósitos de Casablanca no han dejado de suministrar agua a los zaragozanos. Con la puesta en marcha del Embalse de La Loteta que se llena con agua del Pantano de Yesa, el agua del Canal solo se necesitará de forma complementaria.

Desde sus orígenes, los zaragozanos encontraron en el Canal un espacio para el ocio y el disfrute: paseos, navegación, fiestas. Fueron famosas las verbenas veraniegas en las antiguas playas de Torrero y los desplazamientos en góndolas hasta las arboledas y cenadores de la Quinta Julieta.

Un espacio para el disfrute

En 1904 se construyó un embarcadero en el Puente de América donde se alquilaban barcas y en las décadas 40 y 50 se realizaban travesías a nado entre el Stadium Casablanca y el Puente de América. En la actualidad, desde hace 30 años, y con una intención lúdica y reivindicativa, los colectivos vecinales de Torrero realizan La Bajada del Canal. El actual Anillo Verde de la ciudad ha incorporado el Canal Imperial con la renovación y mejora de muchos de sus tramos. La navegación es una asignatura pendiente que muchos zaragozanos desearían recuperar como ya se ha hecho en el Canal de Castilla.