En un ejercicio evocador y nada nostálgico hago inventario de las Fiestas del Pilar de hace más de treinta años: la noria, los circos, los feriantes, una Ofrenda de Flores que llamaba la atención, el Rosario de Cristal y una cena en la Lonja con damas de honor de las que sabíamos por el diario de la tarde.
En 1978 asistíamos al nacimiento de un proyecto medido en pocas pesetas y rico de ilusión y de imaginación. Bajo el lema "por unas Fiestas Populares", colectivos de jóvenes con las asociaciones vecinales, inventaron unas Fiestas nuevas cuyo parto me tocó vivir en directo. Desde entonces, en Zaragoza hay Fiestas y desde entonces, la participación popular, con las peñas al frente, es la garantía del éxito.
Un modelo de Fiestas consolidado y singular, que tiene por principal escenario la calle. Fiestas en las que un torrente de alegría, que desborda de pañuelos y chalecos representa a la Zaragoza real: niños, jóvenes, mayores, de aquí o de fuera.
Unas Fiestas que siempre han aprovechado un hilo conductor que catalizase las ganas de mejorar el futuro de una ciudad que se sabe su historia. Un futuro que nos anuncia, ahora, el reto de ser la Capital Europea de la Cultura en el año 2016.
La Capitalidad Europea de la Cultura será una oportunidad para crecer como ciudad y como ciudadanos, para exprimir nuestra capacidad creativa y para proyectar lo mejor de nosotros, de nuestra forma de vivir y de sentir a millones de europeos. Estas Fiestas del Pilar suponen el comienzo de un proceso para construir un proyecto ganador. Un proyecto compartido por todos en el que el protagonista sea el zaragozano.
Durante estos días, la Fiesta estará en nuestras calles. Salgamos a ella con una muda nueva de sonrisas, con la música y la paz en bandolera.
Mostrad esa hospitalidad nuestra que no cesa y ese abrazo listo para el que viene de fuera y que le hará recordar siempre que, por unos días, también él fue zaragozano.
¡Vivan las Fiestas del Pilar!
JERÓNIMO BLASCO JÁUREGUI
CONSEJERO DE CULTURA Y GRANDES PROYECTOS