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Medalla de Oro

Feria de Zaragoza

Feria de Zaragoza

Extracto de Palabras del Alcalde en el Acto de entrega de la Medalla de Oro de la ciudad

No podemos más que felicitar a una institución que en sus 75 años de historia ha conseguido ser referente mundial en la actividad ferial, y en un importante motor económico para la ciudad y para el conjunto de Aragón.

La impronta que Feria de Zaragoza ha dejado en nuestra ciudad es tal que, para conocer y comprender su historia reciente, es imprescindible referirse a la Feria de Muestras y al decisivo papel que ha jugado en los últimos setenta y cinco años.
No voy a hacer aquí un recorrido exhaustivo por toda la cronología de esta institución durante este largo periodo de tiempo. En su lugar prefiero destacar las aportaciones más importantes que ha hecho la Feria para el desarrollo y la transformación social, económica y cultural de Zaragoza y del conjunto de Aragón.

Escaparate y promoción de lo propio

Sin duda una de las grandes aportaciones que la Feria de Muestras ha realizado es la de ofrecer, ya no solo a los propios aragoneses, sino especialmente al resto del mundo, una visión de nuestra capacidad industrial y agrícola. En sus comienzos, a través de las diferentes exposiciones que se llevaron a cabo, ya incluso en el S. XIX, la feria sirvió para divulgar el potencial económico e industrial del territorio aragonés. Sin duda la Feria ha sido un inmejorable escaparate y un actor central en la promoción de lo nuestro.

Un elemento imprescindible para la transformación económica e industrialización de Aragón

La Feria ha sido además un elemento imprescindible para la transformación económica de Aragón, primero en su industrialización y posteriormente con la terciarización de su economía. En este proceso han jugado un papel fundamental los diferentes certámenes especializados de carácter industrial organizados por la institución ferial, algunos de los cuales han alcanzado la condición de referentes internacionales en sus respectivos sectores, tales como la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), el Salón Monográfico de Maquinaria para Obras Públicas y Construcción (SMOPYC), el Salón del Agua (SMAGUA) o el de maquinaria y equipos para bodegas (ENOMAQ) entre otros.

Difusión y promoción de la innovación

Esta transformación económica no habría sido posible si la Feria de Zaragoza no hubiese jugado un papel central en la difusión de las diferentes novedades técnicas que se iban produciendo en todos campos de la industria, la agricultura o los servicios. Pero la feria no ha sido solamente difusora de innovación, lo cual ha facilitado la modernización de nuestra economía, sino también promotora de ella. Los concursos de novedades técnicas y la propia dinámica ferial han incentivado a que las empresas expositoras tuvieran una actitud mucho más proactiva hacia la innovación de cara a los productos y servicios que estas ofrecen.

Proyección exterior de la ciudad

Sin duda, uno de servicios impagables que ha prestado Feria de Zaragoza a la ciudad ha sido su papel en la proyección exterior de la misma, tanto a nivel nacional como internacional. La Feria ha puesto en valor nuestra excelente renta de situación como nudo de comunicaciones en el nordeste de la Península Ibérica. Miles de personas, expositores y visitantes, han conocido nuestra ciudad con motivo de alguna de las actividades organizadas en la Feria, ya sean exposiciones, certámenes, congresos, conciertos, reuniones o cualquier otro tipo de evento. La Feria es así una puerta de entrada para descubrir toda una ciudad llena de oportunidades y encantos, lo cual sirve para dinamizar económica, social y culturalmente a la propia ciudad, a través del pequeño comercio, de la restauración y del ocio, de la oferta turística y cultural, en definitiva un motor del empleo, no solo directo sino fundamentalmente indirecto. La Feria es un ejemplo de como el sector público, a través de una institución en la que participan conjuntamente las administraciones públicas, Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza y Diputación Provincial, y el sector privado representado en la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza e Ibercaja pueden aunar fuerzas para dinamizar nuestra economía, tanto local como regional.
Mención especial he de realizar a Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza, cuya labor ha sido fundamental para el éxito de Feria de Zaragoza y para convertirla en un referente internacional en su ámbito de actividad. Y nada de esto habría sido posible sin el empuje personal de su actual presidente, Manuel Teruel, quien desde que empezó su mandato al frente de la institución cameral, se implicó personalmente en la modernización de la Feria y en la ardua tarea de ponerla en el mapa internacional de las instituciones feriales. Por ello quiero aprovechar la ocasión para agradecer personalmente a Manolo su tiempo y dedicación durante todo este tiempo.

Futuro de la feria y valores

No puedo acabar mi intervención sin dedicarle unos minutos al futuro de la feria, que este año celebra su 75 aniversario y que todos esperamos cumpla muchos años más.

Es indudable que nuestro mundo está cambiando en todos los ámbitos, en lo político, en lo social como también, en lo económico. El entorno en el que se desarrolla la actividad de Feria de Zaragoza se está transformando a una velocidad vertiginosa y la Feria, como cualquier otra institución, debe reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Grandes retos se le presentan a corto y medio plazo en un complicado contexto donde la irrupción de las nuevas tecnologías y la universalización del acceso libre a la información amenazan la tradicional actividad ferial.

Es deseo de este alcalde que, una vez despejados los nubarrones de viabilidad económica que sobre ella se cernían, en un momento de gran dificultad económica para las administraciones que participamos en ella, la feria siga siendo un motor de dinamización económica y comercial de primer orden, y en el mejor escaparate del potencial que tienen tanto Zaragoza como el resto de Aragón. en el ámbito de la industria, del comercio, de la logística y de la cultura.
Pero también es mi deseo que Feria de Zaragoza siga siendo una excepcional embajadora de la ciudad, no solo a la hora de dar a conocer nuestra rica historia y patrimonio, su carácter acogedor y su amplia oferta cultural, sino también haciendo suyos los valores en los que nos reconocemos como comunidad. Una ciudad abierta, cuidadora de su gente, solidaria, participativa, plural, moderna y que aspira a buscar su protagonismo junto con las grandes metrópolis europeas.