Si deseamos completar la visita de la necrópolis de Torrero, podemos hacer una incursión por la llamada Primera Ampliación, cuyo diseño inicial data de los años 30 del siglo XX, siendo rediseñada en la década siguiente, con la intervención de varios arquitectos. Accederemos por la puerta próxima a la principal, saliendo del Cementerio Antiguo a la derecha. De forma rectangular, se estructura en torno a un eje principal, el andador de los Caídos, en sentido este-oeste. Aquí no hay grandes obras de arte. Las manzanas de nichos y las capillas realizadas en ladrillo caravista ocupan el conjunto.
En primer lugar se llega a la plaza de la Paz, un amplio espacio con cipreses y pinos, en el que vemos un pequeño obelisco en granito, en memoria de José de Yarza y Joaquín Octavio de Toledo, funcionarios del Ayuntamiento zaragozano muertos en atentado en 1920. Siguiendo en dirección este por el andador de los Caídos, nos desviaremos a la derecha en la tercera calle. Allí se encuentra el "Monumento a cuantos murieron por la libertad y la democracia, 1936-1939 y posguerra", consistente en un simple monolito en piedra artificial. Es erigido en 1980 en memoria de cuantos murieron en el bando republicano durante la Guerra Civil y en la posguerra contra el franquismo (foto 15). Continuando por al andador de los Caídos hasta el final, llegamos hasta una construcción que semeja a una ermita rural rodeada de nichos con cerramiento cerámico, es éste el "Monumento a los soldados de todas las armas y cuerpos, caídos en el frente de Aragón", pertenecientes al bando franquista de la Guerra Civil. En la parte de detrás, se encuentran los cementerios Evangélico, Civil y Musulmán.
De nuevo regresaremos por el andador de los Caídos hasta la puerta de acceso.