Camino Escolar

Filosofía

Beneficios

Salud infantil

En los últimos años se está produciendo un aumento de la obesidad infantil cada vez a edades más tempranas, que se vincula en gran medida con los altos niveles de sedentarismo actuales. El tiempo mínimo recomendado por la comunidad internacional de actividad física moderada se sitúa en una hora diaria para niños y jóvenes.

Con el camino escolar se favorece la realización de actividad física cotidiana si se acude a pie o en bicicleta al centro escolar, lo que tiene claros beneficios sobre la salud ya que previene enfermedades asociadas al sedentarismo.

Autonomía infantil

Los caminos escolares son proyectos destinados a que los menores puedan moverse con seguridad y autonomía por las calles y se les devuelva su sitio en la sociedad como ciudadanos, recuperando además el uso y disfrute del espacio público.

El realizar el recorrido de casa al colegio de una forma más autónoma les brinda oportunidades como la de explorar y conocer su espacio más cercano, las calles, plazas y comercios de su barrio; entrar en contacto y conocer a otras personas, compañeros del colegio, vecinos del barrio; o superar pequeños problemas que les puedan surgir en el camino. Todos estos factores repercuten de forma beneficiosa en su madurez creciendo en responsabilidad, creatividad y habilidades sociales.

Movilidad sostenible: sensibilidad y visibilidad

La congestión y la contaminación creciente en las ciudades en las últimas décadas ponen de manifiesto la necesidad de orientación hacia una movilidad más sostenible. El camino escolar ayuda a resolver la problemática de deterioro de los espacios públicos tomando como protagonistas a niños y niñas, familias y escuela, cumpliendo una función de visibilidad y sensibilización.

Con la creación de los caminos escolares se impulsan acciones que aumentan la seguridad en el entorno de la escuela y en las vías de acceso, extendiendo este comportamiento a toda la ciudad.

Trabajar sobre los recorridos que los menores realizan cotidianamente permite detectar problemas en el diseño urbano (anchura de aceras, iluminación, semaforización, cruces peligrosos, etc). La puesta en marcha y desarrollo de caminos escolares posibilita el análisis y la remodelación de estos itinerarios, lo cual es positivo para toda la ciudadanía.

Tejido de red social

Principalmente debido al deterioro y reducción de espacios destinados a uso público, la ciudad ha perdido una de sus características originales: ser un lugar de encuentro e intercambio entre personas. A través de la creación de caminos escolares se pretende involucrar no sólo a la comunidad educativa, sino también a vecinos y comerciantes.

Este proyecto colaborativo tiene beneficios no sólo a la hora de crear un tejido de red social "adulta" en el entorno del centro escolar, que ejerce una función de vigilancia difusa, sino que también se educa en valores de cooperación ciudadana, ayuda y solidaridad.

Los escolares sienten que forman parte de una comunidad y son más conscientes de lo que les rodea. Aprenden a valorar, respetar y cuidar no sólo al prójimo, sino los espacios públicos, que pasan a formar parte de su mundo.

Educación y medio ambiente

A través de la participación activa de los niños y niñas en el desarrollo del proyecto Camino Escolar, se fomenta que sean conscientes de la problemática medioambiental que se crea en las ciudades en relación con la utilización del vehículo a motor. Al utilizar el automóvil como medio de desplazamiento desde casa al colegio se les aísla y se reducen sus posibilidades de aprendizaje y socialización, creando a su vez un ambiente más hostil e inseguro en el entorno del centro.

Al cambiar los hábitos de acceso al colegio pasando a la utilización del camino escolar se educa desde la infancia en seguridad vial, movilidad sostenible y medio ambiente y se facilita que niños y niñas incorporen nuevos conceptos a su modo de desplazamiento futuro de forma natural.

 

El por qué

Aunque tradicionalmente la presencia infantil en la ciudad mediterránea era constante, a partir de los 60 las ciudades se modificaron para posibilitar el uso masivo del automóvil, lo cual agravado con una creciente sobreprotección ejercida sobre los más pequeños, propició la pérdida de espacios públicos para las personas y la reclusión infantil.

El deterioro del espacio urbano y la sobreprotección han favorecido que percibamos las calles de nuestras ciudades como más inseguras, y en la actualidad la mayor parte de los niños y niñas de primaria nunca van solos al colegio, cuando hace 20 años, la mayor parte de los niños iban solos.

Esa pérdida de autonomía infantil está directamente relacionada con pérdida de valores y habilidades, como la responsabilidad, solidaridad, percepción de espacios, orientación o manejo de pequeños riesgos. Si se reduce la autonomía, la adquisición del resto de habilidades se ve mermada.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de los escolares manifiesta que le gustaría acudir al centro educativo sin la compañía de sus padres, y casi la mitad manifiesta que su medio de transporte preferido para ir a su centro de enseñanza sería la bicicleta. A pesar de lo anterior el transporte en coche de niños con este fin puede representar hasta un 20% del total en hora punta, ocasionando problemas de congestión del tráfico, contaminación y ruidos.

Además de la recuperación de la autonomía infantil, una de las consecuencias de esta experiencia sería una utilización más racional del automóvil y un uso más amable de las calles, trabajando hacia una movilidad más sostenible y social, además de que supone una oportunidad de mejora del espacio público.

 

Objetivos

Los objetivos del camino escolar son claros, promover la movilidad sostenible y la autonomía de los niños y niñas. Se busca que la ciudad se convierta de nuevo en un entorno seguro y acogedor, a la vez que se fomenta la educación en valores y medio ambiente.