Cultura

Recorrido por los monumentos a Los Sitios: Plaza España - Puente de Piedra

Plaza España

Los porches del Paseo Independencia nos dirigen de manera natural hacia la Plaza España, donde encontramos uno de los monumentos más destacados a los Sitios de Zaragoza.

Este espacio siempre ha ocupado un destacado papel dentro de la ciudad, aunque con nombres bien distintos. En época romana aquí se abría una de las puertas de la ciudad, la Puerta Cinegia, por la que según la tradición se sacó de la ciudad a los primeros cristianos que fueron martirizados en este emplazamiento. Este trágico pasado de la actual plaza siempre ha estado muy presente, y en el siglo XV se construyó el primer monumento conmemorativo en la misma, homenajeando a los mártires cristianos, conocido como la Cruz del Coso, que sería destruida durante los Sitios. El actual monumento, que en este itinerario es parada obligada, el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria no se entendería sin estos precedentes.

La Cruz del Coso fue reconstruida tras los Sitios, aunque pocos años después sería reemplazada por una fuente coronada con la estatua de Neptuno, conocida como Fuente de Neptuno o de la Princesa, hoy situada en el Parque José Antonio Labordeta, que nada tenía que ver con el pasado del lugar salvo una lápida que en la base reza lo siguiente:

La sangre derramada
Por religión y Patria en este sitio
De mártires sin cuento
La base riega de este monumento.

La unión de los mártires por la Religión y por la Patria será la común advocación del monumento a los Sitios que hoy preside la Plaza España. Una comisión fue la encargada de sentar las bases para su construcción, que se inició el 21 de octubre de 1899, siendo Ricardo Magdalena el encargado de la parte arquitectónica de monumento, y el escultor catalán Agustín Querol el que finalmente se hiciera cargo de la parte escultórica del mismo. El monumento, hoy visualmente camuflado por su llamativo y particular fondo escénico (el conjunto arquitectónico de Puerta Cinegia), muestra una base en piedra, concebida como un torreón octogonal, por encima del cual, sobre lo que parece ser un collarino de laurel, se eleva un cuerpo cilíndrico almenado. Estos motivos con aire de fortaleza, podrían evocar la defensa de los ideales políticos y religiosos que el monumento conmemora.

En 1904 con la finalización del conjunto escultórico en broce quedaría el monumento. Hoy podemos rodearlo, aunque predomina su visión frontal, en la que se focalizan las esculturas. Encontramos en esta obra de nuevo una alusión a la figura alegórica de la ciudad de Zaragoza, aunque en este caso aparece sentada y no de pie frenando con su mano el paso a los franceses, tal y como corona triunfante el Monumento a los Sitios de la plaza del mismo nombre. Sobre ésta figura, en el centro del monumento, se representa el escudo de la ciudad. La victoria queda en este monumento relegada a su culmen, con la figura del ángel victorioso, que sostiene con uno de sus brazos el cuerpo de un baturro muerto mientras alza el otro en señal de victoria, elevándose tras de sí una cruz. Se recoge así, entre vaporosas formas, la idea de inmortalidad, triunfo y consuelo que esta obra pretende conmemorar.

Puente de Piedra

La calle Don Jaime, antigua calle San Gil, nos guiará desde la Plaza España hasta nuestro destino final en este itinerario.

Recorrer la calle Don Jaime significa pisar una de las calles más antiguas de la ciudad. Su trazado proviene de la Zaragoza romana, cuando el Cardus Maximus se desarrollaba a lo largo de su trazado. Esta vía llena de historia, nos adentra en la Plaza del Pilar, donde a nuestra izquierda podemos contemplar un monumento a Goya. El pintor aragonés recibió la invitación del General Palafox para desplazarse a la ciudad y reflejar gráficamente el heroísmo de sus habitantes, pero según parece su visita a Zaragoza se produjo entre el primer y segundo Sitio, no en periodo bélico. En cualquier caso, la visión de la guerra que Goya transmite a través de su serie Los desastres de la guerra alude a menudo a los Sitios zaragozanos.. Aunque el monumento a Goya de la Plaza del Pilar opta por homenajear al pintor con una visión más edulcorada de la obra del artista a través de varias figuras de majos y majas extraídas de sus cartones para tapices, la efigie del pintor en este itinerario también nos lleva a recordar su famosa serie de grabados sobre la guerra de Independencia.

Continuamos adelante, y ya a orillas del Ebro nos encontramos frente al Puente de Piedra, dos de los leones de Francisco Rallo nos reciben a la entrada de un puente cuyas obras se iniciaron en 1401, dirigidas por Gil de Menestral. Previamente, en este lugar, ya desde época romana se habían levantado otros puentes uniendo las orillas del Ebro, pero las sucesivas destrucciones llevaron a sustituirlos finalmente por éste que tras numerosas reformas ha llegado a nuestros días.

Cruzando el Ebro sobre esta histórica infraestructura debemos detenernos a mitad de camino, donde encontramos el sencillo monumento en piedra que Ricardo Magdalena diseñó en memoria de Basilio Boggiero, Santiago de Sas y el barón de Warsage. Una cruz rinde así homenaje a tres de los protagonistas de los Sitios. Los primeros fueron religiosos asesinados por los franceses, cuyos cadáveres fueron arrojados al río, con esta obra realiza un homenaje funerario sobre el lugar en el que descansan los cuerpos de estos defensores de la ciudad. El tercer nombre al que se rinde memoria, el barón Warsage tuvo una destacada actuación en el levantamiento del primer sitio. La defensa del puente se recuerda en la estela de mármol que acoge el monumento que con motivo del primer centenario de los Sitios se erigió sobre el Puente de Piedra. Desde este punto podemos contemplar una panorámica de la ciudad, que con el Pilar como principal reclamo, nos recuerda que estamos ante la ciudad por la que, durante los Sitios, los zaragozanos lucharon hasta la muerte.

Rodeamos el monumento y continuamos nuestro recorrido para llegar al que será el punto final del nuestro itinerario por los monumentos a los Sitios. Al final del Puente de Piedra, a su salida, se alza el peirón del Bicentenario de la Liberación de Zaragoza. Esta obra se erige armoniosa con su entorno cerrando uno de los capítulos más tristes de la historia de la ciudad. El punto en el que se erige fue el que vio salir a las tropas francesas de la ciudad en 1813, dejando atrás el Puente de Piedra volado para retrasar a sus perseguidores; y el que contempló de cerca la defensa de la Sublime Puerta que hoy se recoge con gran expresividad en una de las placas cerámicas que rodean las paredes de este hito.

Concluimos pues nuestro itinerario con un monumento que recoge la historia del enfrentamiento al completo, nos muestra una vista de la ciudad heroica e inmortal, su defensa y el fin de la ocupación que cerró un capítulo iniciado en 1808 y que la ciudad de Zaragoza recuerda en sus calles con los monumentos a los Sitios que en este paseo hemos ido descubriendo. Aunque, para los que sientan ánimos de seguir caminando, a poca distancia el barrio del Arrabal esconde entre sus calles dos murales dedicados al general Villacampa y al teniente coronel Jorge Ibort y Casamayor (Tío Jorge). Y como epílogo quedaría el monumento de Ángel Orensanz al Tío Jorge en el parque homónimo, que homenajea al héroe zaragozano de forma singular: aunque fuera de este itinerario bien merece una visita.