Cultura

Casco Histórico

La plaza de la Magdalena nos sirve como puente entre el barrio de las Fuentes y el punto neurálgico de la ciudad, el Casco Histórico de Zaragoza, donde encontramos el mayor número de obras artísticas ejecutadas por mujeres. Asimismo, es este el foco de la localidad donde se concentra el mayor número de calles dedicadas a mujeres ilustres, entre las que cabe destacar algunas dedicadas a heroínas de la Guerra de la Independencia en los Sitios de Zaragoza de 1808. Ahora están muy cambiadas muchas callejuelas históricas de nuestra ciudad, pero su peatonalización y la protección de algunos edificios monumentales todavía conserva en ellas alguna apariencia de cómo eran.

Próxima a la iglesia de Santa María Magdalena, una construcción del siglo XIV de estilo mudéjar, y situada en la plaza que lleva su mismo nombre, se encontraba la Puerta de Valencia. Fabiola Gil Alarés, escultora y grabadora especializada en la xilografía japonesa, y Vicente Gómez Arbiol, restaurador y grabador, pintaron un mural para conmemorarla por encargo del Ayuntamiento de Zaragoza. La obra denominada Arco de Valencia fue ejecutada en el año 2008 a partir de fotografías de finales del siglo XIX, cuyo fin es retenerla en la memoria de todos los ciudadanos. La obra dota de colorido un espacio urbano donde el protagonista es el ladrillo de la Iglesia Santa María Magdalena. Desde esta plaza tenemos acceso a la calle del Sepulcro donde se ubica la siguiente obra de nuestro itinerario, una intervención de Pilona Vicente, pintora y decoradora zaragozana iniciada en el mundo del trampantojo en los años 80, que tuvo su taller en esta misma calle. Su obra, Trampantojo, es una pintura mural, realizada sobre una tapia junto al Convento de San Nicolás entre el año 2008 y 2009, en la que la artista quiso representar un paisaje protagonizado por motivos vegetales y algunos animales, que logran fundirse con la rosaleda del Convento de San Nicolás, dando lugar a un gran jardín. Ya había propuesto en 1984 la decoración de este muro aunque con otro motivo iconográfico en el que representaría figuras de diversos artesanos, siendo estos los gremios predominantes en el barrio, pero nunca se autorizó ese proyecto. De temática similar podemos citar Naturalmente sostenible, una pintura mural de Gemma Chikita Gimenez y Javier Danger Sánchez, aunque situada en Valdespartera: también nos ofrece una visión de la naturaleza, esta vez en un lenguaje neo pop, donde el color cobra un gran protagonismo gracias a su viveza y la energía que logran transmitir, así como las representaciones de flamencos y las representaciones femeninas entendidas como alegorías del sol o del agua. De los mismos artistas es Ciudad Mon'Amour, un mural concebido dentro del Festival Asalto en su cuarta edición (en el año 2009), con el que realizan una crítica hacia la sociedad de consumo del momento.

Continuando nuestro recorrido, desde la calle del Sepulcro, podemos atravesar parte del casco histórico por las vías situadas alrededor de la Catedral de San Salvador, La Seo, avanzando hasta la calle Dormer que desemboca en la Plaza Santa Marta, una plaza llena de vitalidad gracias a los bares y tabernas que ocupan este espacio urbano. Tres Bustos Sin Nombre, es la pieza escultórica de Lennie Bell, una artista nacida en Nueva York y formada en España que mantiene una estrecha vinculación con Aragón, donde ha trabajado en multitud de ocasiones. Su obra, ejecutada en tan solo tres meses, fue instalada en mayo de 1991 en la plaza Santa Marta. Se trata de tres bustos de bronce elevados sobre un pedestal de piedra arenisca de Sepúlveda, bajo el cual se encuentran tallados los pies de estas figuras. Cada busto de formas muy redondeadas y poco definidas, dirige su mirada a un punto diferente de la plaza, con ello pretendía remarcar los espacios importantes de su alrededor como la Calle Mayor, La Seo, el Palacio de la Real Maestranza o el Archivo Histórico Provincial.

A tan solo unos pocos metros, introduciéndonos en la Plaza Ariño, veremos el monumento al cineasta Eduardo Gimeno, y la casa renacentista sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, en cuyas ventanas podemos contemplar las siguientes piezas artísticas que se insertan en nuestro itinerario. Se trata de una de las Intervenciones en cristales, obra de Susana Vacas, una creadora visual, licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, que a menudo gusta de interactuar con el patrimonio del pasado. Las realizadas en los cristales de este edificio son una serie de siluetas blancas, la mayoría femeninas y todas en diferentes actitudes o movimientos. Esta artista ha realizado otras similares en tiendas y bares zaragozanos, destacadamente en comercios castizos del casco histórico. Pero cabe señalar que el motivo de las siluetas de figuras en movimiento para decorar la fachada de un edificio también ha sido un recurso utilizado con éxito en Filantropía de Leticia Zubiri, una alegoría del amor a la humanidad, fechada en el año 2006: es una escultura recortada en acero corten realizada para la sede del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, por lo que su temática resulta muy apropiada ya que esta obra representa figuras en diferentes actitudes ayudándose.

Situando nuestra atención en el casco histórico de nuevo, debemos atravesar la calle de Alfonso I hasta adentrarnos en la bocacalle denominada Torre Nueva, en la que encontraremos otra intervención artística realizada por una mujer. La obra a la que nos referimos es Torre Nueva, una pintura mural ejecutada por Fabiola Gil Alarés, autora del Arco de Valencia, y que forma parte del mismo programa decorativo del año 2008. En ella representa una imagen de la plaza San Felipe presidida por la Torre Nueva y flanqueada por la Casa Fortea y el palacio de Argillo. Se concibe como un homenaje ya que esta torre, era una fortificación muy popular en la ciudad, de estilo mudéjar que fue construida en el siglo XVI y destruida en 1892. Además de la importancia arquitectónica que concurre en este espacio hay que señalar que en sus inmediaciones se encuentra la calle de Bureta, es decir, la vía dedicada a la Condesa de Bureta y baronesa de Valdeolivos, quien durante los Sitios de Zaragoza, formó y dirigió un cuerpo especial de mujeres al que denominó Cuerpo de Amazonas que se encargó del socorro de los heridos, y del aprovisionamiento de víveres y municiones a los combatientes y convirtió su palacio en hospital y asilo, construcción arquitectónica que se encuentra en la calle que lleva su nombre.

Para continuar con nuestro itinerario debemos volver sobre nuestros pasos hasta ubicarnos en la Calle Alfonso I, recorrerla hasta la Plaza del Pilar y atravesarla hasta alcanzar la fachada posterior de La Lonja, es aquí donde encontramos el Monumento a Lorenzo Pardo y Fuentes, obra de Dolores Franco Secorun, escultora zaragozana formada en la Escuela de Artes y Oficios de nuestra ciudad y de la que fue profesora. El Ayuntamiento de Zaragoza le encargó este monumento en el año 1953 siendo instalado dos años más tarde. Es un busto de carácter conmemorativo dedicado al promotor y primer director de la Confederación Hidrográfica del Ebro. De ahí que su retrato de busto enfoque su mirada hacia el río Ebro; además, en la actualidad la obra se encuentra dentro de una pequeña fuente, ante una superficie vertical de mármol verde por la cual se desliza el agua, como evocación a la trayectoria profesional del homenajeado. De la misma autora, aunque en otro punto de la ciudad, es importante señalar el monumento a Vicente Galbe y Sánchez-Plazuelos, del año 1952, ya que es la primera obra ejecutada por una mujer para la vía pública en Zaragoza. Se trata de un busto sobre pedestal, un retrato conmemorativo que representa al que fuese profesor de Instituto y Concejal del Ayuntamiento de Zaragoza, cuyos conceptos paisajísticos fueron aplicados al Parque Grande, al que dirige su mirada en actitud optimista y complaciente.

Es otro monumento conmemorativo la siguiente pieza que va conformando nuestro itinerario y que encontramos en la calle Abén Aire, ante el edificio de la Delegación Territorial en Aragón de la Organización Nacional de Ciegos. Se trata del Monumento a Antonio Vicente Mosquete, una obra de Isabel Queralt y Pilar Pérez Subías, en la que también colaboró Frank Norton. El homenajeado era un niño que a los seis años entró en el colegio de la O.N.C.E de Pontevedra, donde jugando al futbol perdió la poca visión que le quedaba, pero se licenció en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y obtuvo grandes conocimientos en distintos idiomas, con tal éxito en su vida profesional que logró ser presidente del Consejo General de la O.N.C.E, por lo que esta obra se concibe como un memorial a su figura. Frente a la tipología característica de las obras conmemorativas (bustos o figuras de bulto redondo) esta pieza está compuesta por tres elementos: un banco, un bloque escultórico y un arco en cuyo intradós se talla una imagen realista de Vicente Mosquete. La obra esta ejecutada en diversos materiales (piedra, acero y vidrio) y texturas (altorrelieve y bajorrelieve) y se insertan inscripciones en braille ya que su finalidad es potenciar la integración de los invidentes en la sociedad. Por ser un monumento encargado por la O.N.C.E para decorar el espacio público ante su sede, se podría comparar con el Monumento a Miguel Servet, situada ante el hospital que lleva su nombre, basado en unaescultura de principios del siglo XX obra de la suiza Clotilde Roch,

Volviendo a nuestro itinerario, llegaremos a la calle de Predicadores donde localizamos un mural realizado por la artista Eme para el Festival Asalto en su séptima edición (2012) y también de este asalto, en la calle Broqueleros, hay que señalar el trabajo de Vworkshop, un colectivo de artistas formado por Joan Tarragó y Marga López. Es en Predicadores donde se ubica el Albergue Juvenil Municipal, que en su puerta luce otra de las Intervenciones en cristales de Susana Vacas, de las mismas características que las vistas antes en las ventanas del Colegio de Arquitectos de Aragón de la Plaza Ariño, pero en este caso se trata de una sola silueta, un personaje cabeza abajo y musculoso, como en algunas de sus Intervenciones en la fachada del Teatro de las Esquinas, que sugieren la danza, el teatro o la gimnasia, actividades entre otras muchas culturales que se realizan en el interior de ese edificio.

De allí vamos a la calle Santa Lucía donde, en su confluencia con el Paseo María Agustín y la Plaza Europa, se ubica la pintura mural denominada Puerta de Sancho, obra de Fabiola Gil Alarés, que pertenece al mismo programa decorativo ya mencionado. De la misma autora y formando parte de ese proyecto ornamental es Puerta del Sol, situada en la Glorieta de la Puerta del Sol, donde se une el Coso con el Paseo Echegaray y Caballero. Y, ya que hablamos de pinturas murales conmemorativas, también hay que recordar aquí la dedicada al Tío Jorge, realizada en el mismo año que las anteriores por las artistas Marta Alonso Vázquez y Miriam Patón, junto con la colaboración de Álex Mirasol, en el solar donde se ubicó el lugar de nacimiento de este héroe de los Sitios.