La primera catedral cristiana de Zaragoza, construida bajo la advocación de San Salvador, se levanta sobre el mismo espacio que antes había ocupado el templo romano del foro, la iglesia visigoda y la mezquita mayor musulmana.
Es uno de los monumentos más importantes de la arquitectura hispano-musulmana del siglo XI. Aunque el edificio ha sufrido sucesivas reformas, podemos pasear entre sus bellos pórticos ajardinados del Patio de Santa Isabel, por el Salón Dorado y el Oratorio.
Antigua construcción románica, que se amplía por una nueva mudéjar en el siglo XIV. La planta inicial constaba de una nave, ábside poligonal de cinco lados y notable decoración mudéjar exterior.
Se levantó a comienzos del siglo XIV en sustitución de un templo románico anterior. Su tipología corresponde al modelo de iglesia de nave única, con capillas entre los contrafuertes y cabecera poligonal.
De planta cuadrada y construido con piedra en la zona inferior y el alzado en ladrillo a cara vista, es el ejemplo más importante que conserva la ciudad de la arquitectura civil mudéjar del siglo XV.
El Torreón de La Zuda que hoy conocemos fruto de reedificaciones posteriores, sería la torre del homenaje del alcázar sarakustí, edificada sobre uno de los torreones de la muralla romana.
Sobre los restos de las viejas murallas romanas, se levantan estos muros de ladrillo edificados en el siglo XIV para el Convento de los Canonesas Comendadoras del Santo Sepulcro.
Constituye uno de los rincones más emblemáticos de nuestra ciudad. Su origen se sitúa en el s. XIII, cuando se planteó llevar a cabo una construcción que comunicase la catedral con la nueva casa del deán, cabeza del cabildo después del prelado.