
Escritor, humanista y periodista español. Estudió Humanidades en Calanda y en la Universidad de Huesca, ciudad en la que luchó contra la invasión francesa durante la Guerra de la Independencia a las órdenes del guerrillero Felipe Perena y, tras distinguirse en la acción de Tamarite de Litera, fue preso en el sitio de Lérida y conducido a Francia. Después de la guerra, volvió a Huesca y entre 1814 y 1816 dictó la cátedra de Latinidad en la Universidad Sertoriana de dicha ciudad. Pasó un largo periodo enseñando retórica y latinidad en Cantavieja (Teruel) y en 1822 ganó la cátedra de Griego en la Universidad de Zaragoza, que recuperó en 1835 porque en 1823 tuvo que emigrar, por sus ideas liberales, a Francia, donde estuvo 12 años exiliado hasta la muerte de Fernando VII. A su regreso, se reintegró a la docencia: ocupó el decanato de la Facultad de Letras zaragozana en 1861 y se jubiló en 1862. En 1838 fundó El Eco de Aragón, el más interesante de los periódicos liberales de los años cuarenta, que redactaba casi por completo y que le valió no pocos problemas por la censura, especialmente la eclesiástica.
Foz escribió más de medio centenar de obras sobre temas muy varios. Por ejemplo, sobre lenguas clásicas y su enseñanza: Plan y método para la enseñanza de las letras humanas (1820); Arte latino sencillo, fácil y seguro (1842); Literatura griega (1849) y Método para enseñar la lengua griega (1857). Sobre cuestiones jurídicas, defendiendo el iusnaturalismo o interpretación de la ley según los principios del derecho natural, interpretación más romántica e igualitaria que la consuetudinarista: El verdadero derecho natural (1832); Los derechos del hombre deducidos de su naturaleza y explicados por los principios del verdadero derecho natural (1834); Derecho natural Civil, Público, Político y de Gentes (1842) ... Hizo gala de su nacionalismo aragonesista en su corrección y aumento de la Historia de Aragón de Antonio Sas, al que añadió un quinto tomo, Del Gobierno y Fueros de Aragón (1850). Dedicó sus últimos años a investigar sobre la Religión, siempre desde un punto de vista racionalista y anticlerical: Cartas de un filósofo sobre el hecho fundamental de la religión (1858); Reflexiones a M. Renán (1863); y Los franciscanos y el Evangelio (1864). También cultivó el teatro, en especial la escritura de comedias, la mayoría aún inéditas. Entre éstas destacan por la curiosidad del asunto tres piezas teatrales que tratan sobre la homeopatía.
Sin embargo, su lugar en la posteridad se debe a la publicación en 1844 de una celebérrima novela, su Vida de Pedro Saputo, natural de Almudévar, hijo de mujer, ojos de vista clara y padre de la agudeza. Sabia naturaleza su maestra, conocida como Vida de Pedro Saputo. En ella se dibuja el retrato de un personaje del folklore oscense atestiguado como tal en el siglo XVI. Pedro Saputo era célebre por su astucia y Foz le convierte en el protagonista de un relato de raigambre picaresca, enlazando aventuras, dichos, facecias y burlas con un estilo que debe mucho a Cervantes. Las ideas de Braulio Foz sobre la vida (el estoicismo, la búsqueda de lo «natural», la crítica desenvuelta y el anticlericalismo) provienen del Siglo de Oro, aunque han pasado por el tamiz de la Ilustración. Sin embargo, la Vida de Pedro Saputo, no paga el peaje de lo pintoresco del costumbrismo decimonónico, la moda de su tiempo. La ambientación geográfica es claramente regional, sin embargo, la temporal es indeterminada. Esta ambigüedad en la localización temporal entronca con la ficción cervantina, puesto que no hay un telón de fondo histórico, sino tradicional y popular. Por la habilidad y el gracejo de su estilo, por la creación de un personaje lleno de vitalidad y humanismo, esta novela es la más importante de la narrativa aragonesa en el siglo XIX y una de las obras más originales de la literatura española de la primera mitad de dicho siglo.
En la villa de Almudévar, tres leguas de la famosa ciudad de Huesca, en la carretera de Zaragoza, nació Pedro Saputo de una virgen o doncella que vivía sola porque había quedado de quince años sin padre ni madre, y era pobre, no teniendo más bienes que una casita en la calle del Horno de afuera, y manteniéndose con el oficio de lavandera y el de cocinera de todas las bodas y de las grandes fiestas del lugar; en su juventud cantaba con mucha gracia porque tenía una voz extremada y tocaba el pandero como una gitana. Con estas habilidades nunca le faltaba lo necesario, y algún regalo y buen pasatiempo. Iba muy aseada; no envidiaba nada a pobres ni a ricos; todos la querían bien, y ella no quería mal a nadie ...
... Vio, en fin, las torres de Zaragoza; acercose más, divisólas con más claridad, alegrándose de un modo que jamás había experimentado; y dijo: Perdona, ciudad ilustre, madre mía, como de todos los que nacen debajo de este gran cielo de Aragón. Yo he visitado otras capitales, casi todas las de España, y las más famosas; y no te he visitado a ti, que debiste ser la primera y que para nosotros vales por todas. Esa majestad tan bien sentada; esa grandeza que se levanta en la imaginación y la memoria; un nombre que es todo amor, todo sublimidad, todo gloria y heroísmo: ¡Oh, ciudad! ¡Oh, Zaragoza! Recíbeme en tu seno, en el cual daré al olvido cuantas grandezas me han asombrado, cuanta nobleza y dignidad se han ofrecido a mis ojos admirados. Y diciendo esto fue adelantando y llegó a los muros y quiso entrar y entró por la puerta de Santa Engracia. Penetró al Coso, y mirando que hubo esta hermosa calle se metió por la de San Gil y atravesó la ciudad hasta el puente, desde el cual, visto el Ebro, miró hacia su lugar y le saltó el corazón pensando en su madre. Entróse en la ciudad, y viendo a la izquierda una iglesia, y la puerta abierta fue allá y se encontró con el suntuoso, magnífico y soberano templo de La Seo. Volveré, dijo, que esto pide más tiempo. Y preguntando por el Pilar y oyendo que estaba cerca, visitó a Nuestra Señora y se fue a una posada ...
Ediciones:
BRAULIO FOZ - Vida de Pedro Saputo, Cátedra. Madrid, 1986
Bibliografía:
BALLESTÉ, J., Guerra civil y prensa zaragozana en torno al caso de Braulio Foz (1836-1837), Archivo de Filología Aragonesa, LVI (1999-2000)
DOMÍNGUEZ LASIERRA, J., "Pedro Saputo antes de Braulio Foz", Turia, 51-52 (2000)
FORCADELL, C., Los historiadores aragoneses del siglo XIX: las otras anticipaciones de Braulio Foz, Entre dos siglos. Literatura y aragonesismo, ed. José Carlos Mainer y José María Enguita, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2002